ANA EMILIA  LAHITTE  

 

Nació y vive en la ciudad de La Plata, Buenos Aires, Argentina.

Ha publicado 23 libros (poesía, narrativa, ensayo, teatro y periodismo). Su actividad sociocultural es incesante, proyectada prioritariamente al interior de su país o auspiciada por países extranjeros. 

Becaria de la OEA en México (l966) y del Instituto de Cultura Hispánica de Madrid (l969, 1972 y l975); invitada por Inter Nationes de la República Federal Alemana; por el Ministerio de Prensa de Austria, el Ministerio de Educación y Cultura de Bélgica y por Italia, su labor específica se extiende a toda América Latina, donde ha difundido y difunde la poesía argentina contemporánea. 

Ha sido directora del Centro de Documentación e Información Pedagógica de la Provincia de Buenos Aires; Asesora literaria de Radio Universidad Nacional de La Plata; Secretaria técnica del Departamento de Teatro de la Escuela Superior de Bellas Artes, jurado de premios provinciales, nacionales  y extranjeros. Sus ciclos radiales de “País Total” superaron las l.500 audiciones 

Colabora en las  principales publicaciones específicas.  Su obra ha sido recogida en numerosas antologías y traducida al inglés, francés, alemán italiano y portugués. 

Por sólo referirnos, en terreno de distinciones, a las dos últimas décadas del siglo pasado y comienzos del Tercer Milenio, anotamos: 

1980  

Pluma de Plata del PEN Club Internacional, Centro argentino.

1982  

Puma de Oro de la Fundación Argentina para la Poesía.

1983  

Primer Premio Nacional de Poesía (Región Buenos Aires.

1994 

Premio Consagración “Roberto Themis Speroni”, de la Sociedad de

Escritores de la Provincia de Buenos Aires (SEP)

   Premio Bienal de la Cámara Argentina de Publicaciones.

Premio Konex, diploma al mérito.

1995  

Beca del Fondo Nacional de las Artes (Creación) por “Cinco Poetas

capitales: Ballina, Castillo, Mux, Oteriño y Preler”.

Premio “Paul Harris Fellow”, del Rotary Club Internacional.

1996  

Invitada para dictar un curso de poesía contemporánea en la              

Fundación Argentina de la Ciudad Universitaria de París..

1997  

Premio de Literatura Homero Mansi.      

“Summa” (l947-l997), poesía, obra completa, edición de homenaje de Municipalidad de La Plata.

1999  

Premio de Poesía “Estéban Etcheverría”, de Gente de Letras.

 

2001 

Segunda Edición de Homenaje de SUMMA, poesía, obra total. Municipalidad de La Plata

“El cuerpo”, poema. Edición de Homenaje de su Taller de Poesía, Gran Premio de Honor y Puma de Oro de la Fundación Argentina Para la Poesía.           

Es designada Ciudadana Ilustre, por la Municipalidad de La Plata.

Su Taller de Poesía y el Grupo de Hojas y Cuadernos de Sudestada cumplen

20 años y acredita más de 300 publicaciones editadas con su sello.


 

 

 

ALTRI  TEMPI

(DE CIELOS Y OTROS TIEMPOS)

  

Las salas enfundadas como inmensas corolas. y  un secreto soleado:

el país de los patios. (Se decía glicina, heliotropo, diamela,

como ahora se dice ADN, sidaico). Aquel cielo privado

con chicos y canarios y huertos y murales de macetas pintadas

era de veras cielo. (Entonces, lo ignorábamos).

Nunca imaginamos que lo fuese, hasta ahora, en que hemos

cumplido nuestros propios infiernos). Aquellos cielos

bajos, a ras de tierra, humanos. Todavía a salvo. Allí donde ser niño

era  tener abuelos en la casa y amarlos,

 dejándolos vivir libres de vaciaderos de viejos:

adiestrados espectros que siempre se demoran demasiado

 en morir y dejar limpio el mundo,

que ya no tiene patios, ni destino, ni tiempo.

 

Ser niño era pedirles que nos dieran la mano, porque teníamos miedo.

Y volver a pedirles que nos contaran cuentos  (que eran verdad,

ahora lo sabemos) Y llorar junto a ellos penitencias y encierros:

“había que educarnos”... (Se decía señor y plegaria

respeto, con limpio olor a incienso y a sopa obligatoria,

a almidones y ungüentos).

Se decía Maestro, y en el cuaderno único cabía el universo.

El padre, con arrestos de patriarca doméstico, “tenía autoridad”

y la madre dulzura, por amor o por tedio.

Lo cierto es que la casa nunca estaba vacía

(la mesa familiar, otra inútil reliquia) y la abuela, el abuelo

-una especie de puerto del buen regreso-

eran sencillamente viejos: con todos los derechos a morir

en su casa, en su cama, en su llaga, en su pulso, en su tiempo.

Sin adiós intensivo. Sin pactos terminales de abandono y silencio.

En fin, sólo fantasmas de cielos y otros tiempos.  

 

 


 

 

 

AUTORRETRATO

  

Me miro en el espejo.

 

Una mujer avanza

desnuda

sin heridas aparentes.

Es una hembra espléndida

en épocas de celo

tal vez.

 Pero ya muerta.

 

En carne y sombra altiva

despoja sus silencios.

En silencio

un idioma de albatros

la sustenta.

 

Se yergue luego

intacta

con dignidad de hiedra.

Y asomada

 a sus muros

de lumbre y soledades

espera.

 

 


 

 

BARRAULT

JEAN – LOUIS BARRAULT

  

Jamás olvidaré

aquel vaciado magistral de huesos

ni su mueca de amor

despavorida

custodiada por órbitas astrales.

  

Fascinaba el aire

tajeado por el águila de su nariz en vuelo.

Urgía la agudeza

la avidez de sus pómulos

su inasible intemperie de extraña calavera.

  

Barrault, Jean-Louis Barrault...Cundía la leyenda del amante despótico, del vilano que ciñe con sensual desmesura el amor y la huída. Pero yo conocí al niño de su sombra, al clown más desvalido, el fantasma, la cábala, el espectro del agua, el humo, la ceniza.

 

Jamás olvidaré

su máscara expectante

su crispación de genio y lejanía. 

 

Pierrot

estrangulado por la luna de mayo

desnuda entre las ingles

de la amante dormida. 

 

 

Recuerdo que extendía el temblor, las raíces de su cuello tensado como un arco de hiedra. Y que era ajusticiado por un rayo de luz. Sí, lo recuerdo, en duelo de la angustia radiante de esos días, en aquel Buen+os Aires del 40, en los umbrales mismos de Hiroshima. Años después, en la Opera de Köln, en Alemania, ocupó una platea delante de la mía. Fue durante el preludio de los cuentos de Hoffman, ingenua proyección de los enigmas. y por aquel perfil, jamás desdibujado, supe que nuevamente vería ajusticiarse la luz, la culpa, el hombre, los clamores, la vida. y también la inocencia de la hierba descalza con que el arte nos cava, no posee, nos limpia.

 

-Oh, oui, je me souviens, quelle merveille, l¨Argentine!

.... 

 

Un felino de niebla

adiestrando murciélagos. 

 

Un dios alucinado

con el sol de los cátaros en hoguera

y vigilia. 

 

Debí advertir, tal vez, con qué facilidad vuelven los extranjeros a descubrir las Indias

en nuestras soledades de abismo y profecía. Pero él era Barrault, Barraul, Jean-Louis Barrault... El tiempo era su sombra, una limosna ínfima de su ser, aterido de eternidad cautiva. Aceptamos las treguas del adiós, las guaridas, seguros de que al irnos otra vez hacia el mundo yo salvaría, intactos, al espectro, al vigía de su apostura ascética.Y él volvería a huir, a volar,  a nacernos entre desfiladeros de Claudel y Altamira. 

 

Como cuando acallaba con galaxias

sus vísceras

y calzaba tiniebla y transparencia

con un guante de furia

o una pausa de lilas.  

 


 

 

GIRONSIGLOS

 

(de “El tiempo, ese desierto demasiado extendido”)

 

 

                                                                    Ritzos restaña el sol de venas rotas                                                                                               que fue Miguel Hernández.  

 

 Junto al manso D´Amicis de mi infancia / recela el siglo en celo de sus Emmas rapaces / de sus hembras con filo de alhucema. / El Flaubert  de mi madre / huele a hastío / a musgo / a discreción. / Huele a cuero de Rusia el D´annuncio vedado. / (La decencia era un rito / un embrión de sándalo. / Era indecente el sexo de Picaso) / Todo gime clausura / humedad de gusanos pulcramente engendrados. / Nuestra noche estrellada incuba radioactivos /  girasoles de llanto.   

Escucha los colores de Trakl  / las aguas vivas de su incesto. / Hay llagas que jadean / desalojan el Duino. / “Todo ángel es terrible.../ Escucha los mandalas de Pessoa / el dios cojo de Artaud / el sur de Gelman. / Paren de pie palabras terminales / que jamás nacerán / aunque renazcan de la muerte de todos. / La cacería humana ignora esas palabras / su proa de mandrágoras. / Nunca comprenderán / que ante huesos que piensan / callar es una  fragua.   

Sofismas de Claudel anunciar a María. / Marilyn se desnuda en nalgas del verano. / Fue una cortesía de Sartre / convocarnos para entrar en la nada. / Nos autoconvocamos para entrar a Ana Frank / a Biafra / a Chernobyl / enfundados de amianto.  / Borges entró en la muerte como en una fiesta. / No fuimos conjurados.   

Desdeñada por Joyce / seducida por Marx / violada por Freud / Scherezade se ahorca con albatros. / Marguerite Yourcenar se opusnigra para sus funerales aún lejanos. / Su ardilla memoriosa / le sugiere morir / cuando Adriano ya no lea el silencio. / Duras-Resnais / procuran convencerme de que el sol de Hiroshima / no habrá de aniquilarnos. / La nuestra sigue siendo una raza en exilio. / Sólo el mono Gramático está a salvo. / Quedan abiertas tumbas. / Los huesos desertaron.   

Corroe el arco iris la ausencia de los pájaros. / En las computadoras / el amor se oruga kafkianamente / en textos para incautos. / El tiempo ya no existe / no ha existido nunca. / ¿Saberlo es necesario? / El hombre / ese quasars apagado. / Filma Visconti. / Malher resplandece / junto al intocado candor de los pantanos.

                                                        


 

 

DAGUERROTIPO 

 

     ...aún los que están solos llevan en sí

su pareja encarnizada,

en cada espejo yace un doble,

un adversario que nos refleja y nos abisma...

 

Octavio  Paz  

 

Ninguna carne

es hierba detrás del horizonte.

 

Él está allí

apenas reclinado en esa ambigüedad

que burila el trasfondo de los daguerrotipos.

Tiene mi misma frente

 mi criolledad austral de hace dos siglos.

Quizá debí decir tengo su frente.

O es la nuestra una frente mortal

única y sola. 

 

Los huesos de las sienes

arrasan transparencia desde una eternidad

que ya conozco

invadida por él y por su sombra.

Cada vez que entablo batalla con sus ojos

él me arrastra hacia bosques de silencio

donde el adiós flagela mis espaldas.

El lugar de mi cuerpo

es un desierto que media entre las vísceras

y el humo.

Sin lecho

conocemos la feroz inocencia de los astros. 

 

Pero alguien vigila.

Tras los rasgos hay un rostro vedado

que no fue nuestro rostro

sino el del extraño que en pavor germinal

de nuestros muertos cavó guaridas

sin jamás rozarnos. 

 

Ahora

en el exilio de su marco dorado

su herrumbre cautelosa apacigua lo humano

sin que el alma acuda a rescatarnos

de la única muerte que vivimos

en soledad de dioses. 

 

Tal vez

soy su espejismo o su isla de piel

o su naufragio.

El de todos los rostros

que se ciegan en esplendor de un sol

deshabitado.

   


 

 

LAS LARGAS AMISTADES 

 

Las largas amistades.

Las amistades densas trabajadas

como el cuero y la roca.

Con lentitud.

Asiduas o distantes.

Con pausas de violencia o mansedumbre

elemental. 

 

Importa

esa extraña lealtad

las limpia cepa de moderada luz

la fe certera

y esa forma de amor apaciguado

que busca perdurar

y lo consigue. 

 

Pocas veces

abarcan el tiempo que la vida

concede a nuestra sombra para abarcar

el mundo.

Pero las amistades fundadas

verdaderas

atraviesan la muerte con natural certeza

sin dudar que los rostros

los nombres        las edades

que fueron avanzando

devastando

no tienen validez en la serena

continuidad de puente

a veces sumergido

que las profundas largas amistades

extienden con el ritmo del sol

o el arco iris. 

   


 

 

LA  NIÑA  EXTRAÑA

 

Tenía un grillo entre las sienes

y sabía decir mariposa. 

 

Lo demás lo ignoraba. 

 

Un día

descubrió que dios no era una alondra.

Otro día

les dijo a las simientes

que sería más lindo brotar alas. 

 

Al fin

se convenció de que en el mundo

hay demasiadas cosas sabias.

Y se fue despacito

caminando      caminando

hasta el alba.

 

 


 

 

APRENDIZAJES

  

Comienzo

a perder instantes. 

 

A perderme. 

 

Una décima de segundo.

Un milésimo de silencio. 

 

Nada me despoja.

 Todo me desnuda. 

 

Es lo infinito que regresa. 

 

Aprendo

a habitar el esplendor

de la sombra.

 

 


 

 

LA  JAULA

 

Quién soy

sola de mí para violarme

con verdades ajenas

si aún las propias no han sido

 deslindadas. 

 

Quién se interna

en la palma de mis manos

luego de cercenarlas. 

 

Quién me vacía

huye y no regresa

sin despojarme de la amarra. 

 

Quién seduce

 mi cólera

penitencia incendiada. 

 

Me atrevo a liberar

en mis arterias

los ángeles salvajes

que fueron propiedad natal

del alba. 

 

Enclaustrada

en una libertad que me condena

a su sed cavernaria

abruman las respuestas. 

 

Entreabro la jaula.

 

 


 

 

C E T R E R Í A

 

Liebre, venado, faisán. 

 

No me atrae la caza

ni me gusta alinear la carne roja

en bandejas de plata. 

 

Pero el halcón

acaba de traerme tus ojos. 

 

Amo la cetrería. 

 

Mañana

ha de traerme tu mirada.

 

 


 

 

SELLOS  DE  POSESIÓN

 

 

CUERPO  DE MUJER 

 

Una conspiración del universo

para que el horizonte

se desnude. 

 

  

QUASAR 

 

Aquel falo de estrellas

que siempre pareció comenzar

en tu boca.

 

   

PECADOS

 

Hay pecados rebeldes

que no desaparecen hasta violar

alguna garza azul.