caiman.de 01/2003
Texto: Hedda Dunker
Eduardo Berti
nació en Buenos Aires en 1964. Trabajó como periodista colaborando en medios como Pagina / 12, Clarín o Somos. Produjo y realizó los programas televisivos Rocanrol y La Cueva y es autor de Spinetta, Crónicas e Iluminaciones (1988) y Rockología (1990) dos libros sobre rock argentino. En los primeros años de los ’90 desarrolló una obra de ficción que subterráneamente circuló con gran aceptación en el medio literario de Buenos Aires y que culminó en la publicación de su primer libro Los pájaros (1994). Esa colección de cuentos le valió la Beca de la revista Cultura. El diario Pagina / 12 consideró Los pájaros entre lo mejor de la ficción argentina en 1994. Sus novelas Agua (1997) y La mujer de Wakefield (1999) fueron unanimemente elogiadas en la crítica trasandina y española. Después de haber sido traducido al francés, la segunda novela ganó el Prix Fémina Etranger como mejor novela extranjera en 2001. Berti acaba de publicar La Vida Imposible (2002), otra selección de relatos. Vive en Paris desde hace cuatro años.
Ud. sigue siendo periodista?
Sí, sigo siendo periodista por dos razones: una porque me gusta y tengo la suerte de poder colaborar con medios culturales, es decir, no estar tan en el día mismo de la actualidad, cosa que nunca me ha gustado durante mi trabajo en el periódico. Estuve cinco años en un diario y me dí cuenta que no era esa mi vocación, que no tengo la sangre del periodista que está ‘al pie del cañón’ como se dice en la redacción. Hay gente que la tiene y es admirable, pero a mi me gusta más el periodismo más libre, más atemporal que se toca más para la cultura, la sociedad...
Cuando edité mi primer libro de cuentos y mi primera novela para mucha gente la sorpresa fue: no hay rock. Claro, es muy fácil de poner una etiqueta a alguien, es lógico. Yo – también un poco por una cuestión generacional – me especialicé en eso, porque el rock en la dictadura fue un vehículo muy importante de presión. El rock en Argentina era masivo en la dictadura, sin ser una resistencia directa, porque no era tan explícita, trabajaba más con alegorías...
Y luego cuando empecé a hacer periodismo yo era bastante joven. Entré al diario y casi todos tenían diez años más que yo, entonces claro ¿que hace el joven? – o hace fútbol o hace rock. Entonces terminé especializarme más que quería en el tema del rock. Razón por la cual, cuando saqué mis primeros libros, esperaban encontrar rock. Pero la verdad es que no me interesaba eso. Me gusta la literatura que imagine que inventa, me parece mucho más interesante escribir justamente sobre lo que no conocía que sobre lo que conozco.
Hace cuatro años que está viviendo en Paris. Se alejan mucho la Argentina y los acontecimientos recientes?Bueno, hasta ahora no se alejó mucho porque hace ‘sólo’ cuatro años que vivo en París. Sobre todo los primeros tres años viajé mucho, me fui tres meses, volví etc., entonces que el vínculo estaba muy fuerte y también muchos amigos mios viajaban entre Argentina y Europa. Este último año no viajé y además ocurrió lo que ocurrió en diciembre y siguiendo me siento tal vez como un espectador que se distrajo en una escena clave de una película. Tengo una necesidad de ir y voy a tratar de ir durante los próximos meses para entender lo que está ocurriendo. Porque, aun teniendo 35 años de vida en Buenos Aires, se hace muy difícil entender la dinámica de los acontecimientos. Creo que había una ruptura, un corte muy fuerte, un cambio de parámetros, pero es un antes y un después, eso ya se sabe, pero hace falta tener perspectivas, y asumo después de la perspectiva será la palabra ‘como’. Estuve viviendo en París, pero no me siento que me haya ido de Argentina, estoy en contacto, mi mujer es argentina, tengo amigos argentinos en Francia y así trato de vivir en las dos culturas.
Encontrado en: http://www.caiman.de/argentinien/creatividad/creatividad.shtml