Un recorrido personal por el mapa de la literatura
Hombres de letras
Por Eduardo Berti
La Nación, Suplemento Cultura, 17.12.1997
EL CUARTETO DE BUENOS AIRES, de Alvaro Abós (Colihue)
HABLANDO de Ramón Gómez de la Serna, uno de los autores que visita en este libro, Alvaro Abós precisa que su prosa, de tan inclasificable, acabó siendo llamada "ramonismo". ¿Qué decir entonces de la prosa del propio Abós? Escritor, ensayista, periodista y lector apasionado, lo que ofrece en este Cuarteto de Buenos Aires tal vez merezca tildarse a su vez de "alvarismo". Porque, al fin de cuentas, no hay en estas páginas ni pura reseña de autores, ni meros ensayos críticos, ni una tradicional colección de relatos donde la literatura es protagonista. O quizá sí, pero todo junto y dispuesto de una manera particular.
A no confundir con el Quinteto de Buenos Aires , de Manuel Vázquez Montalbán. Este libro de Alvaro Abós es ante todo una declaración de amor a la literatura que, de manera tácita (el autor no lo hace), podría dividirse en tres grandes grupos de artículos. En el primer grupo, Abós se detiene en un autor determinado (Elías Canetti, Martínez Estrada, Stefan Zweig, Antonio Di Benedetto) y clava la mirada en un punto, aunque hurgando siempre lo que subyace en cada uno: el éxito, el olvido, la muerte. En el segundo grupo, se sirve de varios autores (Borges, Montaigne, Tolstoi, Pavese, Pessoa, Hemingway, Kafka, etcétera) para echar una mirada panorámica y abordar los temas que los atraviesan; temas generales como los diarios de los escritores, las novelas perdidas, los comienzos de las novelas o la mirada aún virgen e incontaminada de los primeros lectores y los críticos contemporáneos. Por último, el tercer grupo no es en verdad un grupo sino un solo escrito, el más largo y ambicioso, que se llama, como el libro, "El Cuarteto de Buenos Aires". Aquí Abós rastrea las calles, los bares y las parroquias literarias de Buenos Aires a lo largo de un día de verano de 1942. Los integrantes del Cuarteto son Roberto Arlt, Jorge Luis Borges, Witold Gombrowicz y Juan Carlos Onetti. Las tramas de la admiración, la envidia, el desencuentro o la ignorancia los acercan y los separan. La mirada de Abós es aguda, la documentación es muy precisa, pero aquí uno queda no del todo saciado, como si este primer artículo diera en verdad para un volumen íntegro. Una misma voluntad recorre todos los escritos de este afinado Cuarteto, y es la de vincular a distintos hombres de letras. Así aparecen confrontados Pavese con Pessoa, Simone Weil con Camus, de la Serna con Gombrowicz, Maurice Blanchot con Canetti, Borges con Baruj Spinoza. Algunas vinculaciones que establece Abós son más o menos obvias; muchas otras, más secretas, verdaderas conjeturas, son apuestas que juega el autor. El gesto se parece sin duda a cuando queremos suponer que dos de nuestros seres más queridos serían, de conocerse, grandes amigos. Semejante trasfondo afectivo no significa que Abós, en su empresa, haya eludido el análisis ni las preguntas rigurosas. (158 páginas).