Una síntesis mestiza

por Alejandro Zambra

Tres


Un par de cuñas de T. S. Eliot bastarían (han bastado) para subvalorar la poesía de Roberto Bolaño. Prosaísmo, sería el primero de los cargos -que el autor apoyaría con gusto- y, la conclusión, un chiste de estelar televisivo: "como poeta es un excelente narrador". Ese tipo de lecturas (favorecidas entre nosotros por la oscura persistencia de un fundamentalismo pragmático, acrítico) ignoran la extrema consciencia compositiva que entraña y a veces ostenta la literatura de Bolaño. Los cruces genéricos son constitutivos del proyecto del autor, rasgo evidente en La literatura nazi en América y, en mayor o menor medida, presente en toda su obra. No es raro, entonces, que al lector le cueste distinguir peras de manzanas o que, por el prurito de separarlas, termine reduciendo el aspecto extraño e ilegible de toda obra de arte.

Sin ir más lejos, cuando recientemente escribí sobre Nocturno de Chile no enfaticé como deseaba la fluidez lírica de la novela, su eficacia como construcción poética. Los poemas de Tres ("Prosa del otoño en Gerona", "Los neochilenos" y "Un paseo por la literatura"), en cambio, desarrollan un sólido y por momentos delirante rodeo en torno a lo que históricamente conocemos como Poesía, a la vez que marcan direcciones relativas en el interior del mapa literario de Roberto Bolaño.

En "Prosa del otoño en Gerona" una voz (que oscila entre las posiciones de narrador y protagonista) alude a personajes y códigos desconocidos por el lector ('el Momento Atlántida', la 'Universidad Desconocida', 'el jefe'), dejando apenas el surco para entrever las circunstancias de un desencuentro amoroso. Consecuentemente, el lenguaje alcanza en este poema su más lírica opacidad: "Es divertido, en el cuarto, además del reflejo que lo chupa todo (y de ahí el hoyo inmaculado), hay voces de niños, preguntas que llegan como desde muy lejos. Y detrás de las preguntas, lo hubiera adivinado, hay risas nerviosas, bloques que se van deshaciendo pero que antes sueltan su mensaje lo mejor que pueden. 'Cuídate.' 'Adiós, cuídate." (No solo el uso de la segunda persona recuerda a la novela de Georges Perec El hombre que duerme. El mismo autor es constantemente aludido en "Un paseo por la literatura").

"Los Neochilenos", dedicado a Rodrigo Lira, es un poema harto diferente que se conecta con el sector más sucio de la obra de Bolaño. El poema mezcla registros épicos con ciertos mecanismos propios de una road movie para abordar la historia de unos jóvenes músicos que recorren el norte de Chile. Temas de este poema son el fracaso de una generación y la deconstrucción de la travesía del héroe: el mito o el fantasma del detective salvaje latinoamericano.

En "Un paseo por la literatura", en cambio, el tema es la promiscua cohabitación de autores y lecturas en la cabeza del escritor. Más bien en sus sueños, ya que el 'Soñé que...' presente en Los perros románticos es aquí un procedimiento constructivo. El resultado es un cocktail que seguramente solo disfrutarán quienes suelen encariñarse con este tipo de ejercicios estilísticos. Me cuento entre ellos y muestro un botón: Soñé que una tarde golpeaban la puerta de mi casa. Estaba nevando. Yo no tenía estufa ni dinero. Creo que hasta la luz me iban a cortar. ¿Y quién estaba al otro lado de la puerta? Enrique Lihn con una botella de vino y un cheque de la Universidad Desconocida.

Las partes de Tres ponen en relación discursos amorosos, políticos y estéticos en un entramado complejo de ritmos y humores. De la suma de estas escrituras diversas bien podría resultar un modelo a escala de la obra de Roberto Bolaño. O, al menos, una muy mestiza síntesis de las preocupaciones de un escritor que desde hace rato desestabiliza el sistema crítico de la literatura chilena.

Alejandro Zambra
alejandrozambra@hotmail.com

Encontrado en: http://critica.uchile.cl/poesia/tres.htm