El controvertido escritor vuelve en marzo a Chile
Roberto Bolaño: "Esta vez iré con las manos en la nuca"El premiado autor chileno residente en España resucitó las guerrillas literarias en su última visita al país cuando se catalogó como el mejor narrador de la generación. Dice que lo hizo "por joder", pero que volverá en son de paz con su libro de poemas bajo el brazo.
Melanie Jösch
Con Los Perros Románticos, libro recién aparecido en España bajo el sello Lumen, Roberto Bolaño dice volver a su primera amante, la poesía, con la que inició su camino literario en los años setenta en México. El autor es fundamentalmente conocido por su narrativa y la novela Los Detectives Salvajes, que obtuvo una seguidilla de prestigiosos premios, como el Herralde y el Rómulo Gallegos, además de la primera distinción del Consejo Nacional del Libro el año pasado.
El escritor galardonado con el Rómulo Gallegos vuelve a la poesía, su "primera amante", con el libro Los Perros Románticos. (Foto: COPESA)
Pero Bolaño también es recordado por su última polémica visita a estos sureños lares, en la que se autodefinió como el mejor narrador de la actual generación -sólo para "joder la paciencia", según aclara aquí-, logrando dividir las aguas y ser perseguido por todos los ofendidos, demasiados quizás. Profundo admirador parriano, el autor de Llamadas Telefónicas y su reciente Monsieur Pin conversó desde Blanes, España, por un teléfono que sirvió a su hijo de nueve años para jugar al "detective", mientras el padre explicaba que no es un narrador atemorizado por la poesía, sino viceversa, y que, no obstante, si de hablar de poesía se trata, él se considera más bien "entre los malos".
Además, con la ironía que lo distingue, aseguró que en su próxima venida a Chile, programada para marzo, llegará con una bandera blanca: "Esta vez iré como un soldado rendido. Las manos en la nuca y diciéndole a todos 'yo quiero ser amigo vuestró".
-Has dicho que eres el mejor narrador chileno actual, ¿qué piensas de tu poesía?
-Yo no me siento el mejor narrador chileno, ni siquiera me preocupa eso. A mí lo único que me interesa en el momento de escribir es hacerlo con una mínima decencia, que no me avergüence al cabo de un tiempo de lo que he escrito, no lanzar palabras al vacío. Lo que pasa es que sigo al pie de la letra los dictados de Parra, cuando dice que es bueno joder la paciencia.
-¿Eres de los narradores que se atemorizan frente a la poesía?
-No. Yo más bien era un poeta que se atemorizaba frente a la narrativa. Y lo primero que escribí fue poesía, hace más de 26 años. Ella es la primera amante.
-¿De dónde viene el título de tu libro Los Perros Románticos?
-Es un poema de cuando yo tenía veinte años y cuando dejé Chile por última vez, en enero del '74. Trata sobre una cierta orfandad mercurial, líquida, en donde se confunde la libertad y la locura, y en donde el hablante, el yo poético, promete ser fiel a ambas cosas, tanto la libertad como la locura... que, visto ahora, me parece un poco desmesurado, claro.
-Decías que el último poema del libro lo escribiste luego de una visita a Nicanor Parra en 1998. ¿Cuánta influencia reconoces de su poesía?
-Yo creo que todos los poetas, no sólo chilenos sino latinoamericanos, le debemos muchísimo a Parra. En algunos no se nota, porque supongo que son los buenos; en otros, como yo, que estoy más bien entre los malos, se nota mucho.
-Algunos opinan que la antipoesía no existe como tal, sino que se trata de una especie de culto al feísmo que equilibra el discurso poético...
-No creo que sea un culto al feísmo. Tal vez en los últimos poemas de Parra hay una investigación muy lúcida en donde toca o roza el feísmo. Pero el Parra de los Poemas y Antipoemas o de los libros de los años 60 es de una belleza aplastante. Por ejemplo, el Soliloquio del Individuo, ese poema marca un antes y un después en la poesía en lengua española. A partir de ese momento hay un quiebre sin vuelta atrás".
-¿Cuál es ese quiebre?
-El poeta a partir del Soliloquio del Individuo ya no canta. Antes, el poeta en lengua española lo único que hacía era cantar. El poeta era un ruiseñor. A partir del Soliloquio el poeta piensa, y eso es súper importante, cuando la fuerza del poema no se basa sólo en la metáfora ni sólo en la música, sino en la idea. En Chile tenemos dos grandísimos poetas a los que admiro mucho. Huidobro basa toda su poesía en la metáfora. Neruda basa su poesía, hasta el momento del Soliloquio, en la música. Después de eso entra el poeta como un ser pensante y, también, como un humorista.
-¿Qué opinas de la visión histórica que considera la poesía una disciplina superior?
-Esa es la típica visión romántica y, en realidad, qué se quiere decir con eso, pues poquísima cosa. Yo creo que en este siglo, y repito una palabra de Harold Bloom, la mejor poesía del siglo XX en el mundo se hizo en prosa. En el Ulises de James Joyce está contenida La Tierra Baldía de Eliot, y es mejor que La Tierra Baldía de Eliot.
-Haces mención a un personaje controvertido, Bloom, el defensor de los cánones literarios...
-Yo siempre he creído que existen cánones literarios...
-Porque hoy pocos se atreven a definir "lo literario"...
-Pues eso es la muerte de la literatura. Es decir, en el momento en que llegamos en la literatura a todo vale, a una especie de democracia mediática en donde todo es bueno, en donde todos podemos tener nuestros quince minutos de fama, pues ahí se acaba la literatura y se acaba, en gran medida, porque le estaremos dando mierda a los lectores.Encontrado en: http://www.tercera.cl/diario/2000/02/25/t-25.40.3a.CUL.BOLANNIO.html