Jorge Eduardo Benavides

La muerte del escritor chileno Roberto Bolaño ha sido una verdadera lástima y llena de un real vacío a la literatura hispanoamericana, pues su obra, consistente y con marcada personalidad, había logrado abrirse paso en la maraña de tendencias, adjetivos y corredores –a menudo sin salida–, donde se estaba encasillando la literatura hecha en Hispanoamérica en los últimos tiempos. Es terrible ver truncada una carrera literaria así, porque se trataba, ya digo, de un escritor de gran trayectoria y de inmensas posibilidades, que nos deja con apenas cincuenta años. Controvertido y polémico, quienes lo conocieron afirman que Roberto Bolaño cultivaba una imagen impregnada de “malditismo” y soberbia que sin embargo nunca fue óbice para desmerecer el enorme peso que empezaba a adquirir su literatura.

 

Edmundo Paz Soldán

Estoy en estado de shock. Conocí a Bolaño hace un par de semanas, en un encuentro de escritores en Sevilla. Sentí que ese encuentro había sido importante porque de pronto los narradores latinoamericanos de la nueva generación habíamos descubierto que nuestro referente fundamental era Bolaño. Su obra trabaja el tema de la perversión humana con mano maestra, con mucha poesía. Siempre se respira algo siniestro en sus páginas. Es nuestro gran narrador del mal. Pocos han dejado testimonios tan profundos del impacto de las dictaduras como Bolaño en nouvelles como Nocturno de Chile y Estrella distante. Bolaño ha muerto, pero está vivo, ya es uno de nuestros clásicos.

 

Jorge Edwards

"Era un escritor muy notable, uno de los mejores de su generación. Me da una pena enorme; yo era uno de los pocos escritores chilenos con el que no se peleó. Tenía una relación especial con la poesía y sus relatos breves me parecen mejores. Era un escritor verdaderamente original, de una gran fantasía e imaginación. Yo lo estaba postulando para un premio que entrega en Francia Unión Latina. Es una lástima. El año pasado dije que merecía el Premio Nacional de Literatura y aún me lo parece".

 

Sergio Gómez

"Lo que más me gustaba de él es que abrió los ojos de los escritores chilenos, en dos sentidos. Primero, al quitarles el pecho de paloma que tienen, que se creen el ombligo del mundo, y no sólo por su forma de hablar, sino a través de una obra que está diciendo eso, que es mucho más planetaria y universal que localista. Y eso se siente sobre todo en sus cuentos, donde hay una alegría y un juego: puedo escribir de cualquier tema, puedo escribir sobre una pornostar y hacer un cuento precioso, un cuento sobre un diálogo de dos CNI y hacer un cuento precioso. Siento que haya muerto en su mejor momento".

 

Pía Barros

"Estoy impactada con su muerte. Le dio verdadera vida a la literatura chilena a través de sus dimes y diretes, de sus peleas, de sus polémicas frontales con otros escritores. Además de uno de los grandes narradores chilenos, era un excelente poeta. Su poesía debería empezar a rescatarse. Colaboró brillantemente en la revista La Castaña, que se editó en Chile en los '80 cuando era uno más de los exiliados. Preferiría pelear con Bolaño que enfrentar su muerte".

 

Jorge Montealegre

"No me voy a referir a su narrativa que es más masiva. En su etapa de poeta desconocido en los '80, Enrique Lihn ya hablaba de él en el prólogo de la antología 16 Poetas, de Erwin Díaz. En esa época queríamos postularlo al Premio Neruda de poesía. También parte de su trabajo en la lírica se encuentra en otros libros como Entre la Lluvia y el Arcoiris, donde a modo de autopresentación, Bolaño hablaba de su experiencia como preso el 1973".

 

Alberto Fuguet

Lo admiré tanto como lo temí. Un personaje genial, tanto por su genio como por su mal genio. Pocos escritores nacionales han sido tan tan literarios. No lo conocí, pero si lo leí. Y lo pasé estupendamente bien leyéndolo. Siempre me impactó. Ojalá algún dia pueda pirataer, sin que se note, algunos de sus relatos de Putas Asesinas. Su lazo con Chile era intenso y acaso enfermizo, pero de ese lazo surgieron obras notables. Notables. Sus cuentos me parecen catedrales. Ha sido el gran defensor de la memoria como materia prima y solo por eso le doy las gracias. Bolaño deja como legado que se puede escribir sobre cualquier cosa. Si uno lo piensa, en pocos años, menos de 10 quizás, construyó no sólo una una obra redonda sino un personaje literario (de hecho, en la novela Soldado de Salamina, de Javier Cercas, quizás lo mejor es justamente el personaje de Bolaño). Para escribir novelas no hace falta imaginacion -dijo Bolaño-. Sólo memoria. Las novelas se escriben combinando recuerdos. Uno de sus temas era el fracaso y, sin embargo, triunfó con lo suyo. Creó un mundo, una ética y una estética.

 

Pedro Lemebel

“Para mí, el momento en que Roberto se fue significó un zarpazo de la vida, y frente a ese golpe brutal, que tiene algo de primitivo y que te devuelve a un estado primitivo, no tuve nada que decir”, confiesa Lemebel.

-¿Por eso se negó a hablar con los medios de comunicación?

-Creo que en el caso de la muerte uno no puede repetir frases hechas. Expresiones como “es una gran pérdida” son sólo palabras huecas frente a la tragedia de la muerte, y yo creo que a Roberto no le habría gustado que yo hubiera hecho ese tipo de declaraciones. Con mi silencio le rendí mi mayor tributo.

 

Rodrigo Pinto

“Ha muerto el mejor escritor chileno de su generación. Siempre escribió que la literatura era una aventura peligrosísima. Y lo era, para él, porque cambió radicalmente el paisaje de la novela, con una propuesta narrativa en la que se jugó la vida. Es amargo el azar. Así como él homenajeó en ‘Amuleto’ a la generación perdida de los setenta, a aquellos que murieron en nombre de una revolución imposible, así él murió en la consecuencia de construir un nuevo paradigma, una nueva manera de entender qué es y para qué sirve la literatura. No para ñoñerías o juegos formales o rescate de pintoresquismos: el país de Bolaño, el territorio que Bolaño delimitó en su narrativa, está ahí para demostrar que la buena literatura es temible”.



Jaime Collyer

“Hemos perdido al mejor de nosotros. No sólo a un camarada generacional, sino al que, por derecho propio, se convirtió a poco de irrumpir en la escena editorial en nuestro líder natural. Me queda el consuelo de que los grandes escritores, como los viejos rockeros, nunca mueren del todo: tan sólo se transmutan en alguno de sus personajes, para insistir en el aire con su música y sus audacias. Siguen vibrando entre nosotros indefinidamente, a pesar de esta carajada última que es la muerte a tan temprana edad. Así sea”.

"Es una pérdida emblemática. Bolaño estaba ubicado en el número uno de esta larga lista que es la narrativa local. Abrió un camino que nadie más podía haber abierto. Siento que es una pérdida sin vuelta para la literatura; demasiado irreparable. Murió joven, como los románticos".



Arturo Fontaine

“Acabo de enterarme de que ha muerto Bolaño y escribo esto a toda carrera. Lo escribo porque Bolaño era un animal cien por ciento literario. Chupó de Borges y, en general, de los rioplatenses; pero sobre todo de otro animal literario, si cabe, más literario que él, Enrique Vila-Matas. Escribió y escribió. Por ejemplo, estas primeras líneas de ‘Amuleto’, que no olvido: “Esta será una historia de terror. Será una historia policiaca, un relato de serie negra y de terror. Pero no lo parecerá. No lo parecerá porque soy yo la que lo cuenta. Soy yo la que habla y por eso no lo parecerá. Peor en el fondo es la historia de un crimen atroz”. Quizás su mejor relato sea ‘Estrella distante’, en el que el personaje más memorable es el de un artista de ultravanguardia que trabaja, a la vez, para los servicios de seguridad de Pinochet. Bolaño era un tipo con una inteligencia astuta e increíblemente dotado para imaginar lo real. Era un escritor de veras y, lo que quizás sea todavía más, un espíritu de veras libre”.



Juan Andrés Piña

“A través de sus ficciones, Bolaño consiguió imponer una obra que concretó aquello que muchos de sus antecesores chilenos habían apenas esbozado: el concepto de que la literatura era también un material literario sobre el cual se construye la realidad, o que la literatura era una realidad en sí misma, con sus propias normas, y que ella no era distinguible de lo que solemos llamar el verdadero mundo que nos rodea. Es probable que históricamente pocos narradores nacionales hayan retratado, como lo ha hecho Bolaño, de una manera tan exacta y feroz a la otra cara de la realidad, un rostro terrible y devastador, el que al final se ha vuelto en el espejo más fiel del lector que se asoma a sus páginas”.



Gonzalo Contreras

 “Bolaño era de los escritores que me gustan, por su escritura, pero aun más por su postura, lo que viene a ser lo mismo. Creó en torno a sí un ámbito de discusión, de polémica, que apenas nos alcanzó, porque su retorno -a través de sus libros- fue tardío pero fecundo. Bolaño es de esos escritores que son indispensables para que la literatura y el pensamiento se sacudan, por la velocidad de su prosa, por el caudal de su imaginación, por su multitud de lecturas, que lo hacían el mejor y más informado crítico de la literatura actual. Sus diatribas no fueron nunca infundadas. El sabía qué hacía y por qué. No nos vimos más que tres o cuatro veces, pero con cada despedida volvía a mi casa con un redoblado ardor de escribir”.



Poli Délano  

“Lamento muchísimo la muerte de Bolaño. Es una gran pérdida. Era un escritor muy bueno que estaba en el auge de su carrera. Lo conocí en México en 1974. Él tenía unos 20 años. Nos hicimos amigos, él iba a comer a mi casa. Era provocador: decía cosas como que Neruda era un mal poeta para sacarle a uno los choros del canasto. No he leído todos sus libros, pero considero que era un narrador adelantado y un gran poeta. Su éxito fue real, no inflado”.

"Lo conocí cuando llegué a México, el año '74. El estaba desde algunos meses antes y me buscó. Me fue a ver con otro chileno, Bruno Montané, de su misma edad, 19 años. Empezaron a frecuentarme; iban a comer, a hacer tertulia, tomarse una cerveza y así fuimos haciendo amistad. En ese tiempo Bolaño estaba involucrado en un grupo de poetas mexicanos que se hacían llamar infrarrealistas. El líder del grupo era un poeta mexicano, Mario Santiago, que era su gran amigo y a quien le dedica uno de sus libros. Santiago murió atropellado por un vehículo en México hace unos años. En ese tiempo, Roberto leía poemas sueltos, escritos por él, y eran muy buenos. Era también un provocador, como lo demostró cuando vino a Chile. En mi casa nos peleábamos porque él decía que la poesía de Neruda era una mierda. No sé si lo pensaba de verdad o lo decía sólo por provocar. Era un poeta talentoso. Conoció a mi hija Bárbara Délano y después, cuando ya se había ido a España, quise que presentara su libro, pero no se pudo. Era un escritor interesante y muy original, absolutamente talentoso".

 

Javier Campos:

Bolaño muere joven porque a sus 50 años aún estaba lleno de un poderoso imaginario,  inagotable quizás, al que debía dar forma narrativa o poética. Pero en todo caso, lo que ya escribió quedará para siempre en lo mejor de la literatura chilena y latinoamericana que se produjo a finales del siglo pasado y a los comienzos de este Tercer Milenio.

 

Javier Ernesto García Wong-Kit:

Sin duda, hay motivos de sobra para valorar su obra (prolija en el último instante) pero creo que lo destacado de él siempre fue él. Como un quijote que no se amilanara con ser solo ficción, Bolaño trasgredió los limites de su literatura para convertirse en el personaje mejor logrado de su imaginación. Aquel hombre de los abismos, del fracaso, del desafío, del humor, de los saltos sin paracaídas. El trapecista sin red, el faquir traga-sables que luego los devolvía como críticas venenosas, el loco-genio del cigarrillo temblando entre los dedos, el underground por todos conocido.

Envíanos tu adiós a Bolaño