Tras enterarse del premio del Consejo Nacional del Libro

Bolaño: "Soy el mejor de la generación"

Su relato Los Detectives Salvajes fue elegido la mejor novela publicada en 1998. "Supongo que los escritores chilenos bailarán en una patita cuando sepan", dijo a La Tercera desde España.

Andrés Gómez



Otra vez Bolaño. Otra vez Los Detectives Salvajes. La novela que al narrador chileno residente en España le costó "medio hígado" escribir,comenzó su exitosa circulación en noviembre de 1998, cuando resultó ganadora del Premio Herralde. En mayo pasado se impuso en el certamen hispanoamericano Rómulo Gallegos, por primera vez alcanzado por un chileno. Y el martes, el Consejo Nacional del Libro la coronó como la mejor novela publicada el año precedente. "Es un honor; el reconocimiento de mi patria tiene un gusto especial", dice al teléfono desde su casa, en la localidad de Blanes.

El galardón, dotado de una bolsa de 7 millones 200 mil pesos, es el máximo reconocimiento literario que se entrega en el país. No deja de llamar la atención que lo obtenga Roberto Bolaño a tan sólo dos semanas de haberse enfrentado con varios narradores locales, en su paso por la Feria del Libro de Santiago. "Supongo que los escritores chilenos lo tomarán con alegría, que bailarán en una patita cuando lo sepan",ironiza.

El premio del Consejo lo han obtenido antes autores como Carlos Cerda,Gonzalo Contreras, Jaime Collyer y Carlos Franz, entre otros. "Se van a poner contentos, porque sólo faltaba que lo ganara yo, que soy el mejor de esta generación", comenta.

"No es ninguna revancha -añade-, porque no siento que estoy en competición con ellos. No compito con Hernán Rivera o Diamela Eltit; yo estoy compitiendo con escritores buenos de verdad".

Por los honores conseguidos, podría pensarse que Los Detectives Salvajes tenía asegurado el premio; pero Bolaño no lo cree así. "Ten en cuenta que Gabriela Mistral obtuvo el Nacional después del Nobel. Entonces, no caía de cajón que me lo dieran. Estoy muy agradecido".

Como invitado a la Feria del Libro de Guadalajara, participará en un homenaje al escritor mexicano Sergio Pitol (Premio Juan Rulfo 1999) y en una mesa de narrativa chilena. Si bien aún no decide el viaje, adelanta que "eso será más que un round de boxeo, porque estaré solo contra todos.

Será una contienda de lucha libre, aunque depende de lo que diga. Si hablo de flores y carteros y plantitas, no va a pasar nada. Pero si hablo de literatura".

En todo caso, afirma que ha estado "en barullos peores", en México y España. "Lo que pasa -formula- es que esos barullos no duran más de un mes, pero en Chile son capaces de alargarlos, porque hay una tendencia a lo siútico y cuico, que hace que estas anécdotas duren más de lo normal".

Evaluando su controvertido paso por el país, señala que "la literatura chilena necesita remezones fuertes. Y los va a tener, porque hay una generación muy joven que viene pisando duro y que va a arrasar con estos protocolos momificados de la sociedad literaria chilena. Los que están se aferran a sillones apolillados, que es lo único que tienen, pero los jóvenes van a barrer con ellos".

Tampoco sabe si estará en la ceremonia del 16 de diciembre, cuando se entreguen los premios del Consejo del Libro. "Coger aviones me pone nervioso -explica- y decido los viajes con tres días de antelación. Por ahora los siete millones se quedan en Chile, hasta cuando viaje a buscarlos".

 

Encontrado en: http://www.latercera.com/diario/1999/11/18/