Los Detectives Salvajes
Roberto Bolaño
Editorial Anagrama
Barcelona, 1998

 

Por Roka Valbuena

 


Oswaldo López Ugalde (recientemente homenajeado en algunos países carentes de democracia y clase media) se replegó en su fino departamento de la costa por una semana para darse a la lectura de esta novela que muchos juzgan de tremendo ladrillo (621 páginas).

Al ver la luz, el oleaje y una gaviota que se cagaba mientras sobrevolaba el mar, López Ugalde dijo "Sí". (Alguna vez nos lo gritaría con ira: "digamos sí a lo bueno y no a lo malo")

Esta vez es sí a lo bueno.

López Ugalde (acusado injustamente de republicano) aclaró que esta novela se lee a prisa si se tiene gran parte del día libre. Si no es el caso, "uf, mama mía", agregó el maestro. No obstante, lo importante es que es una novelaza en toda su expresión. No temamos agregar que es la mejor novela escrita por chileno en al menos veinte años (Bolaño es tan chileno como cualquiera o como el que suscribe, por mucho que se sienta "ciudadano del mundo" o todas esas cosas que le meten en Europa).

Trata la historia, a grandes rasgos, del movimiento de literatos llamado Realismo Visceral. En este movimiento destacan dos jóvenes poetas: Ulises Lima y el chileno Arturo Belano (supuesto alter ego del autor).

Ellos abocan sus vidas a la búsqueda de una gran poetisa mexicana, Cesárea Tinajero, y recorren el mundo con este objetivo. Lo curioso es la forma en que narra el autor esta pesquisa: sobre la base de testimonios de gente que en algún momento tuvieron contacto con estos poetas. De manera, que el resultado de ello es una impresionante y atractiva mescolanza de historias que se entrecruzan, en momentos de forma caótica, en otros de forma muy lúcida, para configurar finalmente seis cientas ventiuna páginas que usted, caro lector, no puede dejar de leer.

Entonces es como si esta novela en su interior no fuera más que cientos de cuentos y relatos, a la usanza de "Las mil y una noches" o de las novelas de caballería. Todo ello, claro, remozado con una visión sofisticada y moderna y, más aún, con un estilo, digámoslo, para ponerse de pie (hubo pasajes en que López Ugalde en efecto se puso de pie, sin embargo aclararía que fue sólo para estirar las piernas y orinar).

El estilo de Bolaño es como la gambeta de Garrincha, no tiene ciencia alguna, pero no falla. Es así: precisa, sin volteretas ampulosas, funcional al relato (un obrero, piense en Simeone), esencialmente sin errores. Sin embargo de a momentos Bolaño saca un dribling de Dios Padre, qué sé yo, una frase, dos, la descripción de un coito, una talla, brillante capacidad de definición. Y ello nos da la pauta: Bolaño reúne todas las características de un volante moderno y con llegada.

Este hombre es el que debiera vestir la "10" (en el mundo de nuestras letras). Es cosa de repatriarlo.
Roberto Bolaño es en estos instantes, el escritor del
momento. Quizás de otros momentos también. Es sabido que este hombre de letras ya tiene lista su nueva producción. El suscrito no recuerda el título, pero tiene la sensación que se trata de un título realmente atractivo.

 

Encontrado en: http://www.conexionsantiago.com/literatura/99/09/199909rl_detectives_salvajes_roberto_bolano.html