El Mundo, Miércoles, 14 de febrero de 2001

MILLENIUM / LAS 100 MEJORES NOVELAS

El hacedor de sueños

En «Ficciones», Jorge Luis Borges desarrolló varias de sus narraciones más conocidas, consiguiendo un volumen imprescindible en la narrativa del siglo XX

MARCOS RICARDO BARNATAN


Jorge Luis Borges nunca escribió una novela en su larga vida. Sólo su relato más extenso, El Congreso, es quizá lo más parecido a una novela corta dentro de su intensa y variada producción literaria. Solía decirnos a sus amigos que para qué entretener al lector a lo largo de tantas y tantas páginas, si era posible contarle más o menos lo mismo en muchas menos, y que por eso él escribía relatos en lugar de novelas, «por una gentileza hacia el lector». Pero el poder de su prosa narrativa alcanzó tal calidad, influencia e importancia internacional, que hoy sería imposible hacer una biblioteca de la novelística en castellano del siglo XX sin contar con alguno de sus libros. Caeríamos en una selección gravemente amputada, y es quizá ese criterio el que empujó a saltarse a la torera el limitado corsé del género y publicar en ella Ficciones, su verdadero primer libro de relatos y en el que se incluyen algunas de sus piezas más célebres.

La primera edición de Ficciones apareció en Buenos Aires en el año 1944. El título, al parecer, fue elegido por su autor para que rimara con el de su primer libro de ensayos, Inquisiciones, fechado en 1925. La edición se hizo bajo el prestigioso sello de Sur, la gran revista literaria argentina fundada por su amiga la escritora Victoria Ocampo en 1931, y de la que Borges fue un colaborador habitual desde un principio, y llevaba un retrato del autor de la princesa bávara Marie-Elisabeth Wrede.

Ocho de las narraciones incluidas en el libro no eran inéditas, se habían publicado ya en 1941 en el volumen El jardín de senderos que se bifurcan, la primera entrega narrativa de Borges si exceptuamos su Historia universal de la infamia, que él nunca consideró como de inventiva propia, sino mera apropiación o recreación literaria de temas ya conocidos. Al bloque de relatos éditos se agregó entonces un apartado titulado Artificios, en el que se daban a conocer seis nuevos. Más tarde, ya a partir de 1956, las siguientes ediciones de Ficciones incluirán tres cuentos más: La secta del fénix, escrito en 1952, El fin y El sur, fechado en 1953.

Pocos saben quizá que el origen de este libro está en el grave accidente que sufrió Borges el caluroso día de Nochebuena de 1938. Subiendo las escaleras de un edificio porteño, en el que presumiblemente tenía una cita de amor con una bella joven chilena, se golpeó la cabeza con el marco de hierro de una ventana entreabierta. La herida sangrante fue diagnosticada como traumatismo craneal y le acabó produciendo una septicemia que lo mantuvo 15 días entre la vida y la muerte. Aún hospitalizado, y temiendo haber perdido la capacidad de escribir, le dictó a su madre el texto de su después célebre Pierre Menard, autor del Quijote, como un desafío a la enfermedad y a su propio miedo. «El haber logrado escribirlo me infundió ánimos para seguir adelante», nos confesó Borges, «y a continuación intenté algo más ambicioso: Tlön, Uqbar, Orbis Tertius, acerca del descubrimiento de un nuevo mundo que finalmente reemplaza a nuestro mundo actual, una ficción científica, un ejercicio y también un juego filosófico».

La invención de ese universo llamado Tlön es una de las que Borges más se enorgullecía: «La obra de una sociedad secreta de astrónomos, de biólogos, de ingenieros, de metafísicos, de poetas, de químicos, de algebristas, de moralistas, de pintores, de geómetras... dirigida por un oscuro hombre de genio». La fórmula del filósofo Schopenhauer («el mundo es mi idea del mundo»), tan querida por Borges, está presente en Tlön, donde las cosas no sólo pueden duplicarse si nos imaginamos la idea de esas cosas, sino también «borrarse y perderse los detalles cuando las olvida la gente».

Entre los grandes relatos de Ficciones se encuentran también Las ruinas circulares y La biblioteca de Babel. El primero se centra en la idea de un hombre empeñado en soñar a otro hombre, y en definitiva fruto del sueño de un tercero. El hombre soñado, producto de un demiurgo o de la voluntad inescrutable del azar,es un eslabón más de una cadena infinita y concéntrica, el cerrado laberinto en el que coexisten la realidad y la ficción. «Pasé una semana escribiéndolo», le contó Borges a Victoria Ocampo. «Durante esa semana iba a trabajar en una biblioteca de Almagro, iba al cinematógrafo alguna vez, veía a mis amigos, pero todo eso era como si ocurriera en un sueño, porque yo estaba viviendo mientras tanto, como no he vivido ninguna obra literaria ni antes ni después, Las ruinas circulares».

El segundo cuento recurre a la biblioteca como una metáfora del universo, y el «cualquier cosa es todas las cosas» -reasumido del «todo es símbolo», de Leon Bloy-, hace posible que describa la biblioteca como una caótica forma alternativa o sustitutoria del mundo. Además, Borges recoge la idea cabalista del universo fabricado por todas las combinaciones posibles de «los veintitantos símbolos ortográficos» y la aplica en la construcción de su particularísima biblioteca de Babel.

Otras piezas excepcionales son La muerte y la brújula, El milagro secreto, Tres versiones de Judas o Funes, el memorioso, el tema de un hombre de prodigiosa memoria presente ya en un cuento de Turgeniev titulado Reliquia y en las fuentes que el propio protagonista, Ireneo Funes, le enumeró a Borges: desde Ciro, rey de los persas, que sabía llamar por su nombre a todos los soldados de su ejército, a Simónides, inventor de la mnemotecnia, o Metrodoro «que profesaba el arte de repetir con fidelidad lo escuchado una sola vez». Y el breve relato titulado Tema del traidor y del héroe, que sirvió de inspiración directa al argumento del filme de Bernardo Bertolucci La estrategia de la araña, y en el que se subraya ese determinismo arquetípico al que están sometidos todos los hombres, tan presente en la obra en verso y en prosa de Borges: «Un solo hombre ha nacido, un solo hombre ha muerto en la tierra. Afirmar lo contrario es mera estadística, es una adición imposible».

Marcos Ricardo Barnatán es escritor y autor de Borges, biografía total.

Encontrado en: http://www.el-mundo.es/2001/02/14/cultura/e000095.html