EL UNIVERSAL. EL GRAN DIARIO DE MEXICO. 14 de febrero de 1999

"Cien años de Borges"

SOFIA MERCADO


Ahora que se aproxima el centenario del nacimiento de Jorge Luis Borges (24 de agosto de 1899) muchas historias y anécdotas sobre su vida han salido a relucir. Un porcentaje importante de relatos, a veces inventados, según sugiere Jordi Soler en "La Jornada", y otros trabajos de investigación, elaborados exprofeso por periodistas para celebrar estos casi 100 años de uno de los escritores más destacados del siglo.

Borges nació en Buenos Aires, en casa de su abuelo materno; en esa casa que era una especie de museo familiar, donde el abuelo (militar) tenía un muro reservado para sus espadas y una vitrina que exhibía y resguardaba sus uniformes. Ahí creció Borges. Pero su lugar predilecto era la biblioteca, donde transcurrió gran parte de su niñez y que llegó a convertirse en su propio universo. Según contaba el mismo Borges, siempre quiso ser escritor. A los siete años escribe su primer relato: "La vísera fatal", inspirada en un episodio del Quijote; a los nueve años traduce del inglés "El príncipe feliz", de Oscar Wilde. Su primer libro se publicó en 1923 bajo el título: "Fervor de Buenos Aires", con un tiraje de 300 ejemplares, con 100 de los cuales, Borges se presentó un día en la revista: "Nosotros". "Lo que quiero, le pidió Borges al director, es que ustedes deslicen un ejemplar gratuito de este libro en cada una de las revistas que circulan". Una extraña encomienda que se cumplió con excelentes resultados, ya que un año después el libro era ya conocido en Buenos Aires.

A casi 100 años de su nacimiento, más de 100 historias se han escrito en torno a él. En lo personal, una de las que más llama mi atención es la que se deriva de una nota publicada por el diario "El País", que intenta establecer la curiosa relación que Borges tenía con los números 9 y 3. Una relación poco clara, pero que funciona como una brevísima biografía tangencial del escritor: Borges fue un niño ochomesino, que nació el octavo mes de 1899. Vivió en la calle Maipú #994. Su madre murió a los 99 años. La última vez que comió en Buenos Aires fue en un restaurante que tenía el 963 y a partir de entonces pasaron 199 días hasta el día de su muerte.

Entre otras anécdotas se cuenta también que Borges durmió toda su vida en una cama individual con cabecera de bronce. En una ocasión cuando estaba a punto de salir al aeropuerto que lo llevaría a Ginebra (donde finalmente murió) dicen que se tiró en la cama y se aferró a los barrotes gritando: "Yo no me quiero ir, si me voy me muero por allá". Un sábado 14 de julio de 1986, a las 9:00 horas, Borges muere en la ciudad de Ginebra. De sus 87 años, 31 los vivió ciego.

Borges recibió en vida importantísimos e innumerables premios y doctorados "honoris causa". Su herencia es un valiosísimo legado literario que comprende prácticamente todos los géneros. Borges, uno de los escritores más brillantes del siglo, alguna vez escribió: "Yo preferiría que una vez muerto nadie se acordara de mí, sería horrible pensar que algún día habrá una calle que se llame Jorge Luis Borges, yo no quiero ser una calle". "Están equivocados aquellos que sostienen que en mi vida no hay amor. Ellos no saben que escribo para distraerme del amor". "Las agonías y desesperaciones que el amor nos crea, son compensaciones de la felicidad que se recibe. Un solo segundo de felicidad es suficiente para satisfacer las agonías, las monotonías, las angustias, las desesperaciones, los celos, la soledad, el abandono". "A veces al doblar una esquina o al cruzar una calle, me ha llegado, no sé de dónde, una racha de felicidad. La he recibido con humildad y agradecimiento, y no he tratado de explicármela, porque sé que a todos nos sobran razones de tristeza". "Todos precisamos la felicidad, y a veces la logramos. Bruscamente, inesperadamente, nos llega". "El problema de Dios no es importante para un ateo. Yo sé que todo lo que ocurre no es demasiado importante, puesto que no pasaré más allá de la muerte y entonces será lo mismo que decida una u otra cosa. Me basta tener un sentido ético de la vida y ser consecuente con dicho sentido". "Cuando veo que hay gente que piensa que Dios está preocupado por sus vidas, me parece una inmoralidad, porque están evidenciando una existencia miserable y pobre de Dios, y no creo que Dios se meta en problemas menores como los nuestros".

Encontrado en: http://www.unam.mx/universal/net1/1999/feb99/14feb99/sociales/04-so-a.html