Cortázar no es cuento

autor Adolfo C. Martínez


La Nacion
Cortázar no es cuento
sección Espectáculos
fecha de publicación 20.11.1998

"Diario para un cuento", coproducción argentino-española (1998) en colores, presentada por Líder Films. Hablada en español e inglés. Guión: Leslie Megahey, Jana Bokova y Gualberto Ferrari. Fotografía: Alfredo Mayo. Música: Rodolfo Mederos. Intérpretes: Germán Palacios, Silke, Inés Estévez, Héctor Alterio, Ingrid Pelicori, Enrique Pinti y otros. Dirección: Jana Bokova. Duración: 96 minutos. Calificación: sólo apta para mayores de 16 años
Nuestra opinión: muy buena.

Para trasladar al cine la talentosa obra literaria y la vida errante y a veces tempestuosa de Julio Cortázar era preciso un espíritu sensible y una mirada abarcativa que no olvidase en el camino detalles a veces imperceptibles de ese escritor nacido en Bruselas que, no obstante, escribía con el sabor contagioso de todo el micromundo argentino.

Ese espíritu y esa mirada fueron ampliamente logrados por la directora checa Jana Bokova, quien, basada en un cuento de Cortázar, perteneciente a su libro "Deshoras", último volumen publicado en vida del escritor, convierte a la historia en un claro relato de tono autobiográfico en torno de ese Cortázar que en la década del cincuenta se ganaba la vida como traductor y escribía cartas de amor por encargo de prostitutas analfabetas.

El relato revela a un Cortázar joven previo a su definitiva partida al exterior que, en una Buenos Aires que se alterna entre el puerto y la alta sociedad, tironea entre esos dos mundos y conoce a una mujer que nunca podrá olvidar.

Elías -sin duda el álter ego de Cortázar- es, en la ciudad porteña que vive los meses previos a la muerte de Eva Perón, un incipiente escritor que trata de experimentar su oficio en un clima de cabarets, marineros, delincuentes y cafishios. Aquí, entre las sombras de la noche y las brumas del amanecer, Elías se introduce en un clima casi fantasmal donde están permitidos el amor por horas, la venganza sangrienta y la entrañable amistad. Esa fauna humana es para el joven escritor la inspiración que, mucho más tarde, le permitirá elaborar sus historias más inquietantes y arrolladoras. En esa época él vaga por calles de adoquines entre viejos barcos amarrados a los muelles y hombres y mujeres que desean cambiar sus destinos, pero apenas logran elevar las anclas de sus míseras existencias.

Elías se involucra inevitablemente con Anabel, una prostituta rodeada por un aura de misterio y seducción. Así, entre esa mujer que le brinda sexo y le despierta infinitas preguntas, y Susana, una muchacha de clase alta empecinada en conseguirle un trabajo estable, el incipiente escritor pasa a formar parte de una conspiración que deja como saldo una pelea, un asesinato y el temor de verse involucrado en un ámbito en el que, a la vez, rechaza y se siente aferrado.

Entre el bien y el mal

La trama de esta historia va ganando en seducción y secretos compartidos a medida que ese Elías comienza a luchar entre el bien y el mal, entre la pureza de lo miserable y un futuro incierto, entre el quedarse en un ámbito que ya le pertenece o embarcarse a tierras lejanas.

Sobre la base de un excelente guión que tiene la fuerza de toda la literatura de Cortázar, la directora Jana Bokova logra una obra de enorme vigor interior, de cálidas pinceladas que desnudan sin melodramatismo ni amaneramiento el alma de sus personajes y de un matiz ineludiblemente porteño.

Para recalar más profundamente en este territorio de almas indefensas y de calor orillero y ricachones materialistas, la realizadora se apoyó también en una excelente fotografía del español Alfredo Mayo, en un impecable vestuario de Mariana Polsky y, sobre todo, en una música de Rodolfo Mederos que pone su icono ciudadano a través de temas de honda raíz popular.

No menos valioso es el trabajo actoral, en el que sobresale la sólida composición de Germán Palacios como ese Elías-Cortázar que no puede ni desea romper ese cerco que, entre un amor casi prohibido y una huida ineludible, lo convierten en un símbolo de la desesperación y de la melancolía.

A la actriz española Silke le faltó cierta fuerza dramática y una clara dicción, en tanto que Inés Estévez, Héctor Alterio -otra vez en una lección interpretativa-, Ingrid Pelicori y Enrique Pinti apuntalaron con enorme convicción sus nada fáciles papeles, acompañados por un reparto secundario sin fallas.

"Diario para un cuento" es, además de un merecido homenaje a Julio Cortázar, un film que retrata a un Buenos Aires nostálgico con sus infamias, sus esperanzas y sus dolores. Es, en resumen, una obra para ver y recordar.