| Nací
en Allen, Río Negro el 12 de julio de 1963, y actualmente
vivo en Bahía
Blanca donde tengo una librería que atiendo con un par
de amigos a la que
le hemos puesto Katrú que es una bella costumbre mapuche.
Vendemos libros
de literatura nuevos y usados así que como podrás imaginar
estamos en el
paraíso. Cursé algunos años de filosofía y me encanta
la poesía. Creo, como Kundera,
en la memoria poética, que cada tanto me lleva a escribir.
Me han publicado
algunos poemas en revistas literarias locales y en algunas
revistas
literarias de internet y esto me ha permitido conocer
nuevos amigos y
conectarme con gente que de otra manera hubiera sido
imposible. Creo
que mis poemas hablan mejor de mí que lo que te podría
escribir en estas
pobres líneas.
KATRU
Supongamos
el caso que me regalaras hoy un presente;
pasado
un año yo también te daré un presente igualmente
bueno;
entonces
nos diremos Katrú
el uno al otro.
Para
siempre se llamarán Katrú el uno al otro
cuando
se han hecho el regalo mutuamente las dos personas.
Costumbre mapuche
JARDÍN DE GENTE
La felicidad
son esas
cuatro palabras
que Julián
tira al mundo
para que empiecen a volar
Mi vieja va a cumplir setenta
entre tejo
nietos
y las tortas fritas
que tanto le
gustan a Nelson
mi viejo descansa
hace una eternidad
bajo la tierra
tenia razón
Heráclito
nunca nos mojamos
dos veces en el mismo río
sobre
todo
a esta altura de la vida
en que las cosas
suceden
a la velocidad
de un hijo
Yo trabajaba a una cuadra
de tu casa
y andaba haciendo repartos
en una camioneta roja
vos tenías ocho años
(diez menos)
seguramente te habré cruzado
mil veces en la esquina
con tu pelo trenza
y tu mirada azul
juntando recuerdos
a la hora de la merienda
hoy dormimos en la misma cama
y nos amamos
y todo parece
ese final cursi de las películas viejas
mientras nuestro hijo
camina por la misma vereda
juntando otros recuerdos
a la hora de la merienda
Casi todos
los días paso por la esquina
de Moreno
donde Cobián
escribió “la casita de mis
viejos”
mi hermano
haciendo de las suyas
vuela en el ruedo
los acordes de pichuco
y sus quejas
de bandoneón
apenas dos destellos
de esa luz
que se gestó
en otro tiempo y otro lugar
dos gotas
de la magia de Buenos Aires
sobre esta ciudad
sin arrabal
INTENTO
(a mi viejo)
Un día se fue
y dejó una ausencia
grande como el mundo
larga como un siglo
se fue y lo seguí
pero mi camino
iba por otra vereda
y le dije que lo quería
lo de siempre
lo de nunca
lo que pude
esperando que al menos
en la otra vereda se escuchen
los ausentes
Diez años sin fumar
la nicotina escribe
de nuevo sobre los pulmones
ladran libros desordenados
música de insomnio
pienso que pensarás
bajo la ducha
a minutos nomás
de los juegos del deseo
mientras un hijo duerme
en la otra pieza
y el otro
es parte del agua
de tu vientre
La canción sigue siendo la misma
cantaban los zeppelín
en el trasnoche del Rossini
yo hacia mis primeras armas
en el amor
y aprendía estoicismo práctico
frente al Penna
en la garita de la 514
4 grados bajo cero pm
ella tenía ojos claros
y jurábamos encontrarnos
en el futuro
fecha y hora
un día pasara
lo que pasase
hoy probablemente tendrá hijos
o algún divorcio a cuenta
de la cara que se merece
al Rossini ya lo reciclaron
y yo apenas me acuerdo de la fecha de mi cumpleaños
Me encanta volver
a mi pueblo
de tanto en tanto
ir a la chacra a ver a la Brígida
criando hijos de hijos
y haciendo milagros a la hora de
la comida
y sentarme con
el tío más sabio del planeta
a enturbiarnos los ojos
de tintos y
nostalgias
allí el tiempo
es un manzano
a la orilla de una acequia
y el olor de la tierra
tiene el aroma de
la infancia
tiene nombres
que hablan del otro lado de la
lluvia
nombres
que vuelven desde el costado
feliz de la vida
tibios
nombres
que me enseñaron a amar
Las golondrinas de plaza de Mayo
volaban en el viejo Winco
de la casa de Sergio
afuera terminaba
una guerra absurda
y madres giraban
sobre nombres ausentes
su cuota de justicia
tuvimos suerte
los que como yo
veníamos de lugares
donde nunca pasa nada
la historia la escriben
los que ganan
cantaba Nebbia
en la otra historia
nosotros
crecimos con
el miedo
en los ojos y las
alas
y tuvimos
que aprender
a respirar un poco de fe
para poder vivir
sobre los libros de la buena memoria
llevamos escrito
como el anillo
del capitán Beto
un signo
del alma
El club de los corazones solitarios
de la calle Irigoyen 978 2do A
cerró sus puertas
cuando me mudé de
barrio
y de mujer
el tren nocturno daba las 11 pm
y volvíamos de la ciudad
a sacudirnos la soledad
en un tinto dudoso
en el aire
jazz
del mejor
humo
y compartir
historias de
desencuentros
el Martín se fue a vivir con Mariel
Darío estudia contrabajo
en el conservatorio
a Mario lo escucho en la cortina de la radio
y el Hujes eligió el mar
allá en el sur
de esa época
la costumbre de la puerta abierta
y un plato de mas
por si alguien cae con un sueño
a la hora de la ternura
y el abrazo
Ayer nomás
Sanyu cantaba canciones de Silvio
vos robabas boinas
a libros de Neruda
y el Martín y yo moríamos
en un mano a mano de ginebra
en algún viernes de
guitarreadas en el club
la ciudad
era una rayuela de Cortázar
que empezaba en el parque de Mayo
y terminaba
en los mates de madre en casa de las Varela
aprendíamos
que la vida es una moneda
de buenos amigos
de tibios momentos
donde cargar las pilas de los sueños
y escondernos de los ojos de la soledad
hoy cumplís años
el nuevo siglo
se llevó la Nelly
nos regaló hijos
lo de siempre
una de sueños y otra de sal
en el mismo estereo gastado
fito
que empuja
y dale alegría
alegría a mi corazón
Esa mujer
apareció una tarde
de ojos anclados en la lluvia
se descalzó el abrigo
el otoño, la mirada
camino hacia mí
como a la muerte
o la esperanza
dijo cosas
que siempre guardaré
en los muelles de la memoria
vino a enseñarme
la magnitud de un beso
la eternidad
que hay en el
salto de arriesgar en el otro
esa mujer
llevaba un puerto
atravesado en la nostalgia
una herida de sal mordiéndole la infancia
y cuando dijo amor
de sus ojos
llovió todo el mar
DEBES CREER EN LA PRIMAVERA
Suena Bill Evans en el piano
como en los viejos tiempos
de la calle Chile
algún poema
roba besos
escribe
duerme sobre las notas de la nostalgia
urge una guitarra
una mujer
se desviste a
la sombra de un libro
veinte años
no es nada
hoy crecer
es ser feliz de otra manera
tócala de nuevo
Bill...
Estarás descansando
detrás de la pequeña iglesia
allá en tu Galicia
recuerdo cuando
me contaste que por esa ventana
se fue mi abuelo
para nunca regresar
tenías ochenta largos
Los ojos llenos de recuerdos
y el mismo oficio que tu hermano ausente:
una
vida dedicada a parir la tierra
y esperar la lluvia
los hijos
los sueños
y el plato caliente para abrigar el cansancio
te di un abrazo
con toda la memoria de la sangre
me regalaste
un puñado de monedas para el viaje
y me dijiste
hasta siempre
temblando un cigarrillo
debe ser duro
decir adiós dos veces
CARMELA
Yo aprendo por vos
de plantas y flores
busco donde hacen
el mejor pan casero
y hago un minuto de silencio
en las telenovelas
mientras estás a tres metros de tierra
de todo lo que
amabas
un ángel con
tu rostro
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