Delirio boliviano

Por: Solange Iriarte


El escritor cochabambino, radicado en Estados Unidos, dejó por unos días la tranquilidad de su hogar en Ithaca para presentar en Nueva York, su último trabajo, "El delirio de Turing".

La novela transcurre en Río Fugitivo, una ciudad ficticia y presente en toda la literatura del autor. Río fugitivo representa muy bien los contrastes de la sociedad boliviana y en general, de cualquier país latinoamericano. Esta es una obra ambiciosa y difícil de encasillar en un género, es una combinación perfecta de política, suspenso, ciencia ficción y realismo social.

El eje central de esta novela es el descontento de sus habitantes ante el alza de las tarifas eléctricas, impuesta por el consorcio ítalo-norteamericano Global-Lux. Sectores de la clase media e indígenas se unen para pedir la renuncia del cuestionado presidente Montenegro.

En ese contexto de constante latencia, vamos descubriendo una galería de personajes con voces simultáneas e independientes.

El protagonista de la novela, Miguel Sáenz (cuyo pseudónimo es Turing), es un funcionario de gobierno que trabaja en el centro de inteligencia y espionaje del Estado de Bolivia, descifrando mensajes. Es quien investiga y ordena la detención de subversivos que a diferencia de los revolucionarios de la época de las dictaduras en Latinoamérica, son jóvenes que protestan a través de las computadoras enviando virus contra los sistemas informáticos del gobierno u organizando marchas virtuales.

"En la novela existen tres tipos de piratas informáticos o hackers. Aquellos que usan sus habilidades solamente para beneficio personal, por ejemplo robando números de tarjetas de crédito, los que desafían a las corporaciones como Microsoft, y por último los que tienen una conciencia social, pero se mueven a través del espacio virtual, los ciberactivistas" nos explica el escritor.

Por ejemplo, Kandisnky, es un cracker o mejor dicho ciberativistas, que pondrá en apuros a las oficinas de la Cámara Negra (el servicio de inteligencia del gobierno).

A juicio del escritor boliviano, faltaba otra perspectiva, otra forma de ver a las ciencias informáticas. "Todo este interés es una autocrítica a mi generación que se dejó seducir por las nuevas tecnologías…nos dejamos seducir por las imágenes y la tecnología y yo sentía que hacia falta este otro discurso".

Para algunos, Paz Soldán es un escritor de lo político social, de hecho es reconocido en Latinoamérica como un interlocutor válido para temas como el reciente problema entre Chile y Bolivia respecto a la mediterraneidad de este último. Y es que Paz Soldán, a pesar de haber pasado la mitad de su vida fuera de Bolivia, esta muy ‘conectado’ a su país.

"Cada vez que puedo, viajo a Bolivia para renovar mi contacto y mantener mis raíces. Constantemente reviso los periódicos y estoy siempre pendiente de los acontecimientos que suceden en mi país."

Asimismo nos dijo, "hay ciertas cosas que antes me parecían naturales, que ya no lo son. Lo interesante es que eso también me ocurre en Estados Unidos… hay ciertas costumbres y cosas de la vida norteamericana que nunca me van a parecer naturales".

A pesar de estar entre medio de dos países, y no sentirse 100 por ciento ni de aquí, ni de allá, Paz Soldán admite que esto, quizás no sea bueno para su vida personal, "sin embargo, es algo positivo para el escritor".

El autor cochabambino reconoce su fascinación por la política y las nuevas tecnologías, pero con un principio de realidad. En este sentido Vargas Llosa, es uno de los escritores que más lo ha influido en su estilo.

"Yo veo la novela como un gran momento de reflexión crítica. Me interesa entroncarme con la gran tradición latinoamericana de cuestionamiento de la situación social política. Dentro de esa tradición me interesa trabajar los géneros populares, como la novela policial o ciencia ficción -que muchas veces son vistos a menos en Latinoamérica-. Borges fue uno de los escritores que constantemente reflexionó sobre el género policial, gran parte de su obra tiene que ver con la ciencia ficción o el género fantástico. Borges llevó estos géneros a otra cosa… por ejemplo ciertas tendencias del presente, como la biotecnología, se pueden proyectar a futuro".

También precisó que le interesa mucho poder participar activamente en la discusión política de su país, pero desde una postura más intelectual, más crítica y con cierta perspectiva "creo que la literatura me ha dado ese espacio de libertad".

Respecto a la recepción de sus obras en Bolivia nos indicó "que desde el comienzo he tenido suerte con el público y una relación más encontrada con la crítica. En el principio se me criticó que en mi obra no aparecía la Bolivia auténtica. Yo soy boliviano y no me siento menos auténtico".

Al escritor le interesa mostrar a un país menos estereotipado, no tan folklórico más acorde a los tiempos que corren, una Bolivia donde aún persisten las desigualdades, pero donde sus ciudadanos son más activos y se han dado cuenta de que a través del sistema democrático pueden lograr un cambio.

El escritor

Edmundo Paz Soldán comenzó a escribir "en serio" a los 19 años, "Escribía mucho durante mi adolescencia, pero lo tomaba como un pasatiempo, nada en serio. En Buenos Aires, ver a tantos chicos de mi edad interesados en la literatura, en ser escritores, me despertó una sana envidia. ¿Por qué ellos sí y yo no, si es eso es lo que me gusta? Así que me animé".

El escritor nació en Cochabamba y es a juicio de muchos, el autor más destacado de la literatura boliviana. Obtuvo un doctorado en Lenguas y Literaturas Hispánicas en la Universidad de California, Berkeley. Actualmente es profesor de Literatura Latinoamericana en la Universidad de Cornell, Estados Unidos.

La obra de Paz Soldán es una literatura nómada, universal. Su literatura tiene la capacidad de conectarnos a una Bolivia pobre, con grandes diferencias y a la vez moderna y urbana.

En 1997 ganó el Premio de Cuento Juan Rulfo con "Dochera". Ha publicado las novelas "Río fugitivo", "Días de papel" (Premio Erich Guttentag), "Alrededor de la Torre", "Sueños digitales" y "La materia del deseo". También ha editado, junto con Alberto Fuguet (escritor chileno), la antología de cuentos "Se habla español". Su obra ha sido traducida al inglés, alemán, finlandés y al danés.

19/07/2004

Encontrado en: http://www.elperchero.org/artman/publish/article_184.php