Se habla español. Voces latinas en USA
Carolina M. Rocha
Pterodáctilo, 2001
Edmundo Paz Soldán y Alberto Fuguet reúnen treinta y seis cuentos pertenecientes a una ge-neración de escritoras y escritores latinoamericanos nacidos, en su mayoría, en la década del 60. Los narradores que participan en esta colección tienen en su haber novelas o libros de cuentos y se encuentran ejerciendo el periodismo o la docencia universitaria en diversos medios de los Estados Unidos y América Latina.
En el prólogo, Paz Soldán y Fuguet exponen de forma bastante polémica las motivaciones que los impulsaron a soñar y pensar esta colección de cuentos. Entre estos objetivos se encuentra la idea de continuar con una tradición iniciada por José Martí, cuando como corresponsal en Nueva York, describía a los Estados Unidos, su gente y sus costumbres a una audiencia latinoamericana. Los compiladores sostienen que lo que los alentó fue “narrar la diversidad de la experiencia latinoamericana en Estados Unidos” (14). Ahora bien, si por diversidad de la experiencia latina se entiende dar a conocer a un grupo heterogéneo de narradores, entonces la antología ejemplifica tal diversidad, ya que los cuentos de esta selección tienen lugar en distintos escenarios -desde la frontera hasta el centro de las urbes, desde el basural hasta el ámbito académico-, abarcan una va-riedad de temas como el papel movilizador del viaje, las relaciones interpersonales, la influencia del cine norteamericano en el imaginario popular y las nuevas generaciones de escritores frente al canon literario. Sin embargo, si narrar la diversidad de la experiencia latinoamericana en Estados Unidos implica crear historias de triunfos y fracasos de inmigrantes de Latinoamérica en el am-biente norteamericano, esto no se alcanza a ver en los cuentos reunidos. Predominan cuentos en los que el tono y el tema aluden a conflictos pendientes entre Estados Unidos y los países hispano hablantes de América Latina. Por ejemplo, “Las palmeras detrás” de Ronaldo Menéndez narra el viaje de los balseros cubanos en busca de la libertad, “El silbido” de Rosina Conde alude a la inmigración de indocumentados en la frontera mexicana-norteamericana y “Micos en el polo” de Jorge Franco Ramos relata la discriminación racial que tiene lugar en Nueva York. Aún cuando no se alude directamente al tema político-social, muchos de los cuentos narrativizan el desarraigo como “Tijeretazos” de Lina Meruane, “Pequeño diccionario Spanglish ilustrado” de Gustavo Escanlar y el cuento de Fuguet “Más estrellas que en el cielo”, por citar algunos.
Los compiladores han organizado los cuentos en diferentes secciones que llevan el nombre de las distintas regiones de los Estados Unidos en un esfuerzo por retrazar un mapa donde se vi- sualice la presencia -en el imaginario o en el ámbito geográfico, esto último entendido como el lugar desde donde se escribe- de la producción literaria en español.
Si, como propone un personaje de un cuento de esta colección “La manera correcta de citar” de Pablo Brescia “leer y escribir tienen que ser como la aventura de un trompo giratorio” (147), los lectores de Voces latinas en USA se encontrarán lanzados al desafío de repensar y revaluar, por motivos diferentes, cada uno de los cuentos que componen esta antología.