Sueños digitales

 

Javier Agreda


 

Proveniente de la llamada generación Mc Ondo, Edmundo Paz Soldán (Bolivia, 1967) es un autor en permanente superación literaria. Ha publicado libros de cuentos – desde Las máscaras de la nada (1990) hasta Amores imperfectos (1998)- y novelas –Días de papel (1991) y Río fugitivo (1998)- que incluso lo han llevado a ser candidato al premio Rómulo Gallegos. Su más reciente novela, Sueños digitales (Alfaguara, 2000) confirma esta constante superación.

 

Sebastián, un diseñador gráfico que trabaja en un periódico boliviano, es el protagonista de Sueños digitales. Debido a su talento en el manejo de las computadoras, el gobierno lo contrata para manipular las fotografías que atestiguan el oscuro pasado del presidente, un dictador corrupto. El carácter secreto y los problemas morales que representan estas actividades realizadas en la misteriosa “Ciudadela”, sede del Ministerio de Información, hacen que Sebastián se aleje de sus amigos, labores normales y hasta de su esposa Nikki. Pero cuando intenta  abandonar ese trabajo sucio comienza a ser perseguido y vigilado todo el tiempo, Nikki lo abandona y sus amigos se ven envueltos en una serie de desgracias.

 

Estamos ante lo que podríamos denominar un thriller tecnológico, un género sumamente actual tanto en la novela como en el cine. La manipulación de las fotografías que realiza Sebastián intenta modificar el pasado, pero otras personas en la Ciudadela están manipulando el presente, el futuro y todo lo que los demás consideran parte de la realidad. Con esta trama y temas, Paz Soldán ha reunido dos constantes de su obra: el interés por el género policial, ya manifestada en Río fugitivo; y también ciertas reflexiones acerca de la co-existencia de varios niveles de realidad, las que han sido planteadas en dos de sus mejores cuentos: Epitafios y Dochera, con el que obtuvo el premio Juan Rulfo en 1997.

 

Las dudas y confusiones de Sebastián al volver de sus elaboraciones virtuales a la realidad, sirven para plantear toda una serie de problemas de otro orden: soledad, inseguridad, marginación, búsqueda de identidad. Los personajes secundarios son los encargados de desarrollar estas líneas temáticas que van dándole densidad y complejidad al relato. Píxel, amigo y colega del protagonista, está empeñado en recrear digitalmente imágenes del pasado de su padre, mientras que se va aislando del mundo y pasando cada vez más tiempo en juegos de computadoras. Braudel -otro amigo-, el tío Jurgen, Nikki, Inés y casi todos en esta ciudad tienen secretos y cosas que ocultar en su pasado.

 

A pesar de describir situaciones casi kafkianas y abordar temas tan oscuros (el suicidio ocupa un lugar importante y decisivo en esta obra), Paz Soldán mantiene la claridad narrativa gracias al empleo de un lenguaje siempre sencillo, la limpieza en el manejo de las técnicas y el uso de elementos y  referentes cotidianos (como las canciones de Miguel Bosé). Así, de la mano de una prosa aparentemente light, el lector es guiado por las diferentes etapas de la evolución de Sebastián, inicialmente un joven arrogante y optimista, quien terminará convertido en temeroso e indeciso, incapaz de confiar en nadie.

 

Sueños digitales es una buena novela en la que Paz Soldán ha logrado articular sus preferencias narrativas personales con una serie de problemas sumamente actuales (políticos, tecnológicos y humanos) confirmando ser uno de los mejores escritores latinoamericanos de su generación.

 

Encontrado en: http://es.geocities.com/agreda5/Literatura/pazsoldan.html