Elvio Romero. Esta guitarra dura (1960)

Con la mano tendida


 

Ahora es tender la mano

como los ciegos, como quienes cantan

por los pueblos:

abierta para todos la palma.

 

Y es ir echando en ella

luceros, cosas de la casa,

lo que pudo tener en nuestros días

sabor de yerba amarga,

de lluvias tristes de fragor sombrío

o de espurio rencor de una palabra.

 

Es ir echando en ella

lo que hubo de maleza y viejas lágrimas,

lo que fue grito al caminar, lo que fue sangre

sucia y acorralada,

lo que hubo de impaciencia escarnecida,

lo que de tierra y heredad manchada.

 

Es ir echando cuentas

como un bolsón sobre la espalda,

lo mejor y peor, lo que tuvimos

de sangre buena y mala,

de desazón nocturna o de semilla

caliente y saneada.

 

Es ir echando cuentas

de cuanto nos tocó de muerte y de esperanza.

 

¡Y de esa vocación de ver la vida

sobre su palma desollada!