Elvio Romero. De cara al corazón (1955)

Transfiguración


 

No sé a veces qué somos, si ya cada

grumo de tierra suena en nuestra mano,

si eres mujer o barro de secano,

si yo varón o arena derrumbada.

 

Si tu cara es latido o si semilla,

si un ramaje de hierbas tu cabello,

si tus ojos dos ascuas en destello,

si mi sombra un helor que se arrodilla.

 

Tanto llevamos un color de tierra

que nuestro cuerpo es como tierra lisa,

tierra que el viento reconoce y pisa,

que el aire besa y su ademán encierra.

 

Tanto de tierra somos, tanto enciende

la tierra nuestra sangre y nuestra vida,

que ya no sé si somos sólo herida

de tierra que sus vértidos esplende.

 

Si te embisto, tal vez ya sólo embisto

una colina, un surco un sembradío,

y, labrador al fin de esfuerzo y brío,

de sol me anego y de calor me visto.

 

De tierra somos. Ya la tierra muerde,

mujer, tu entraña dulce y fragorosa,

y si mi fuego de varón te acosa,

los hijos saltan de tu prado verde.

 

No sé si por tu piel se transfigura

la vegetal orilla de un paisaje,

no sé si vuelves o si estás de viaje

hacia la tierra, hacia su agricultura.

 

Si varón o mujer, no sé; si en vano

pretendemos no ser yerba o simiente,

si dos ramas que sellan su corriente,

¡ si dos raíces que se dan la mano!