Carta abierta a Rosario Ferré

Por LILIANA COTTO 

El sábado 21 de marzo, la escritora Rosario Ferré nos sorprendió con un artículo lleno de tergiversaciones y trivialidades. El artículo, publicado días antes en el diario The New York Times, se publicó también en la prensa puertorriqueña. "Puerto Rico, USA" es una reconciliación con la estadidad, opción de status favorecida por don Luis A. Ferré, su padre. Opción que, en otra época, ella había rechazado. 

Es de humanos cambiar de parecer y, Ferré, al igual que otras ciudadanas y ciudadanos de este país, tiene el derecho de expresar en la prensa su experiencia personal y lo que piensa. El problema consiste en que la mayoría de los puertorriqueños y puertorriqueñas no compartimos la historia personal de Mrs. Ferré y muchos tampoco sus ideas.  

Rosario Ferré escribió para audiencias muy diferentes. Parece haberse lanzado, pero a qué?, al diálogo?, al ruedo político en la Isla o a la política metropolitana? Como ciudadana y socióloga, interpreté el "lanzamiento" como una invitación al diálogo y, en consecuencia, al debate. 

Afortunadamente, otros escritores han escrito artículos que critican, apoyan o comentan los argumentos planteados por Ferré. Lo escrito por Ferré denota sesgo e inexactitud en los datos y en las interpretaciones. La falta es grave porque desorienta al público lector de la prensa puertorriqueña, a la "intelligentsia norteamericana del East Coast", a los senadores de Washington y a la elite culta latinoamericana que leen el New York Times. Entre estos, hay muchos y muchas que no conocen a nuestro país o a nuestra gente.  

No pretendo cuestionar las emociones de la escritora, sino señalar que algunos de los argumentos para justificar la estadidad, son cuestionables, a saber: los puertorriqueños somos seres híbridos que no sabemos si somos hispanoamericanos o estadounidenses y, Puerto Rico no es pobre, ya es "Primer Mundo". Toda escritora o escritor, y Ferré no es la excepción, debe examinar la bibliografía existente sobre los temas que aborda, antes de hacer generalizaciones basadas en su experiencia o apreciación personal o de quienes la rodean. En la Universidad de Puerto Rico (UPR) solamente, de 1988 a 1998, se han hecho, por lo menos, cuatro estudios por sociólogas y científicos sociales que demuestran que la gente de Puerto Rico está muy clara en cuanto a su identidad boricua (Rivera, 1988; Benítez y Rivera, 1995: Alegría, 1995; Cotto, 1998). No hay tal hibridez.  

Nuestra realidad económica de hoy es producto de 50 años de estrategias económicas en las que nuestra mayor riqueza, el capital humano que representan nuestros trabajadores y empleados, ha sido considerado por Fomento y los diferentes gobiernos de turno como insumos para el uso de las corporaciones norteamericanas. Con el "progreso" han aumentado el costo de la vida y la desigualdad social para nuestros trabajadores, quienes, aunque con mayores ingresos que en el pasado, participan cada vez menos de las riquezas que producen. El "nosotros" de Rosario no incluye a estos trabajadores y mucho menos a los que no tienen trabajo.  

Me pareció desacertado que la reconocida escritora utilice la ventajosa posición que se ha ganado en el mundo de las letras panamericanas y la posición social que ha heredado, para hacer creer a los lectores y lectoras de New York y Puerto Rico que ella nos representa: "Nosotros hemos llegado a ser el otro", dice Mrs. Ferré. El refranero popular contestaría "nosotros es mucha gente". De qué "nosotros" habla Rosario Ferré? De la burguesía puertorriqueña? De la anexionista? De la elite culta no anexionista? De los círculos literarios? De las trabajadoras? De los desempleados?  

La desafortunada identificación con John Wayne revela la profundidad de la crisis de identidad de la autora. Si yo fuera a claudicar mi identidad puertorriqueña, me identificaría con Toni Morrison, escritora afroamericana; con Susan Sarandon, actriz reconocida por las causas sociales que promueve y, hasta con Madonna, porque, por lo menos, explora otras formas de femineidad y humanidad de manera sincera y valiente. Pero, ¡con John Wayne! símbolo cinematográfico del "Western" y símbolo sociopolítico de la ideología del "destino manifiesto" que justificó el expansionismo norteamericano hacia el oeste y hacia el Caribe. Me sorprende que Mrs. Ferré no se haya percatado de eso.  

Dice también Ferré: "Ya no somos pobres". ¿Quiénes?, las rescatadoras de terreno?, los residentes de caseríos y de barriadas?, el 18.8 por ciento de hombres desempleados? o el 22.1 por ciento de mujeres desempleadas? o quizás el 59 por ciento de la población puertorriqueña que vive bajo el nivel de la pobreza (Censo de Estados Unidos)? Para Ferré, los "nosotros" somos los que "no somos pobres".  

Un estudio reciente reveló que alrededor del 80 por ciento de la población de la Isla no es bilingüe. Cualquier observadora u observador partícipe que visite oficinas del gobierno o privadas descubrirá, sin mucho trabajo, que el "nosotros" bilingüe es una minoría.  

Dice nuestra híbrida escritora que somos "mulato-mestizos y orgullosas de ello". Mulata-mestizas somos y muchas de nosotras estamos orgullosas de ello. Pero, nadie puede negar que en Puerto Rico la pobreza "tiene cara negra y la idea de la mezcla de raza ha sido la negación de la raza menos privilegiada". En qué país vive la distinguida novelista?  

Mrs. Ferré afirma que el ingreso per cápita en Puerto Rico es de $8,000. Sin embargo, en "The Island Paradox", los autores Rivera Batiz y Santiago (1996) señalan que los lazos cercanos con Estados Unidos que antes de los 70 fueron la fuente principal del crecimiento económico, son hoy "la raíz de los recientes apuros económicos". La misma investigación reveló que el ingreso per cápita disponible en 1990 fue $5,215, casi la mitad de Mississippi, el estado con el más bajo ingreso per cápita de Estados Unidos. Los estados más ricos, como New Jersey y Connecticut, tienen ingresos per cápita cerca de cuatro veces el de Puerto Rico. El ingreso per cápita de Estados Unidos fue de $14,948 en la misma fecha. Mi investigación en los rescates de terreno (1998) reveló que el ingreso promedio era de $1,000 a $5,000 y otras estudiosas (Colón, 1995) han señalado que algunos pueblos del centro tienen un per cápita de menos de $4,000. Es evidente que seríamos, por mucho, el estado más pobre de los Estados Unidos. Los autores del mencionado estudio señalan que "Puerto Rico sigue siendo una economía en desarrollo, más parecida a América Latina que a Estados Unidos.  

Mrs. Ferré le dice a sus lectores y lectoras que Puerto Rico ya es parte del Primer Mundo. Evidentemente no ha hecho las lecturas fundamentales, aunque algunas son en inglés.  

Referencias: 

Alegría, Idsa (1995) 
Benítez Jorge y Rivera, Angel Israel, (1995). Estudio Mundial de Valores: Puerto Rico. 
Cotto, Liliana (1998) 
Rivera, Angel Israel (1988) 
Rivera Batiz , Francisico y Santiago, Carlos (1996).The Island Paradox: Puerto Rico in the 1990s.New York: Russell Sage Foundation. 
 

LILIANA COTTO, es Profesora de Ciencias Sociales en la Universidad de Puerto Rico. 
Publicado en el Nuevo Díael miércoles, 8 de abril de 1998 

Encontrado en: http://www.geocities.com/CapitolHill/8628/cotto.html