Juan Duchesne Winter
Catedrático Departamento de Español
Facultad de Estudios Generales
Universidad de Puerto Rico
Río Piedras
En el semanario Paliques ha aparecido un artículo de Juan López Bauzá titulado "Rosario Ferré; el debate del idioma, los escritores de ayer y de hoy" (19.2.99). El artículo resulta preocupante, no por el ataque a Rosario Ferré en sí, sino por el terreno idelogizante en que se sitúa, con lo que contribuye a acentuar el clima de intolerancia que existe en el campo cultural del país. La pieza periodística comienza por excluir del espacio literario puertorriqueño a la literatura nuestra escrita en EEUU. Dice el texto que "la literatura puertorriqueña escrita en inglés en los Estados Unidos es una ramificación autónoma de la isleña, no la mitad ausente de ésta". "Si una de las dos merece ser llamada híbrida -continúa diciendo-, ésta ha de ser la del exilio, que bien podría encontrar su clasificación más justa en el ámbito general de la literatura estadounidense, en particular de la literatura de las minorías hispanas". Bajo una maniobra clasificatoria, de la obvia autonomía que goza la producción boricua estadounidense se saca una "ramificación" por la cual esta literatura de la diáspora seguirá, según se dice, "progresiva y naturalmente desvinculándose". Es claro el intento de dictaminar una separación descontaminante del otro en la cual queda implícita la suposición de que "el otro" es híbrido, pero que "nosotros" no lo somos. Con esto se realiza una regresión a los tiempos en que por factores como el racismo, el elitismo de clase y otros prejuicios se pretendía excluir de la "Literatura puertorriqueña" la obra (en inglés y en español) de puertorriqueños radicados en Estados Unidos.
El autor del artículo tilda de "absurdos" toda una serie de aspectos que no se ajustan al panorama estrecho de su visión conservadora. Comenta que tan absurdo es incluir la obra puertorriqueña de la diáspora en nuestra literatura como incluir la de los autores chicanos en la literatura méxicana. Resulta que no es tan obvio ese supuesto "absurdo", ni en el caso puertorriqueño ni en el mexicano. Este tipo de comentario pretende ignorar que el movimiento de la diáspora, en su "errancia" (según el concepto de Edouard Glissant), o en su "brega" (según la conceptualiza Arcadio Díaz Quiñones en las páginas de Paliques) ha construído un ámbito transnacional que convierte el "aquí" y el "allá" en una relación íntima a la cual no se quiere ni se puede renunciar. Ese ámbito designa un espacio que permite ubicar a la literatura puertorriqueña creada en ambos bordes de la errancia, en inglés y en español, en una zona abierta, en un continuo sin exclusiones, salvaguardando las autonomías pertinentes.
Entre otros "absurdos", el articulista menciona el hecho de que los autores hispánicos criados y domiciliados en EE.UU. pretendan continuar escribiendo en español, dice que ello es tan "absurdo" como si un escritor formado en Puerto Rico optara por escribir en inglés, lo cual a su vez es tan "absurdo" como si escogiera escribir en serbocroata. Resulta que este "absurdo" en serie tampoco es tan evidente como se pretende. En primer lugar, existen escritores chicanos y puertorriqueños nacidos y radicados en EEUU que continuan escribiendo, muy bien, y con todo derecho, en español. Además, no tiene nada de "absurdo" que un residente del Caribe hispánico opte por emplear el inglés como lengua literaria, después de todo es una de las dos lenguas internacionales de nuestro hemisferio, junto al español. El idioma inglés hace tiempo que dejó de ser el idioma de la etnia anglosajona y se ha convertido en una lengua global apropiada por una gran diversidad de etnias y culturas, empezando por las múltiples etnias hoy establecidas en sus antiguas bases, el Reino Unido y luego Estados Unidos, y continuando con toda una serie de países caribeños, africanos y asiáticos. La comparación con el serbocroata es ridícula en ese contexto.
En el segmento más pasable de su artículo Juan López Bauzá examina una serie de casos de escritores famosos que optaron por escribir lo más importante de su obra en inglés a pesar de sus orígenes no-angloparlantes. Menciona a Joseph Conrad, Salman Rushdie y Vladimir Nabokov. Agrega también a Samuel Becket quien siendo angloparlante optó por el francés. Para cada uno de ellos Juan López Bauzá halla una justificación, una especie de indulto al pecado de haber escrito en otro idioma que el de su origen étnico. Ellos lo hicieron bien, concluye el autor. Pero a fin de cuentas, las justificaciones aducidas por López Bauzá resultan espúreas, pues estos grandes autores no necesitan para nada explicación alguna de por qué optaron por el inglés u otro idioma que no fuera el suyo, la única justificación válida ya la poseen, y ella es la calidad artística superior de su obra, punto.
Juan López Bauzá es muy generoso al "perdonar" a una serie ilustre de renegados anglófilos, pero cuando llega a Puerto Rico, ahí no. En Puerto Rico, no sólo una mujer como Rosario Ferré, sino nadie, según él, que se haya criado en la isla y resida en ella tiene justificación alguna para optar por el inglés como lengua literaria. El articulista aduce que creer que "en Puerto Rico se habla suficiente inglés entre ciertos grupos como para pensar que surja ya entre ellos una literatura anglopuertorriqueña" responde a un "torcimiento misterioso". Concluye rotundamente que no hay mercado ni población suficiente en la isla para sostener una literatura puertorriqueña en inglés. En primer lugar debería tener en cuenta que una lengua literaria no necesariamente requiere escritores y lectores que la hablen en tanto primera lengua (recordemos el latín medieval). En segundo lugar, no podríamos estar tan seguros de lo que dice López Bauzá con respecto a esa imposibilidad de una comunidad de lectores y escritores que acepte la obra en inglés. Basta con dar una vuelta por las librerías del país, en especial las que venden literatura, para notar que más de la mitad de los anaqueles están repletos de libros en inglés (no deben venderse muy mal). Por otra parte, habría que considerar el pequeño detalle de que, según informó El Nuevo Día, la obra literaria más vendida en las librerías del país en el año 1998 fue una novela publicada en inglés por Rosario Ferré. Además debe tomarse en cuenta que una buena parte de los académicos isleños de las ciencias naturales, de las ciencias sociales y de las humanidades escribe su obra en inglés. Pero parece que de todas maneras no existe justificación para la osadía de escribir en ese oprobioso idioma, según Juan López Bauzá.
Es cierto que este joven articulista de Paliques aclara que "nadie le puede negar a un autor el derecho a escribir en el idioma que le plazca" y añade que "no se trata aquí de tumbar cabezas". ¡Por lo menos se le perdona la vida al parejero descastado, desnacionalizado que se atreva a contaminar el espacio tan "nítido" y tan "proper" de la Literatura Nacional Monolingüe! ¡Vaya por el "yuppismo" neonacionalista de la generación "Medalla"! Sin embargo nuestro articulista se reserva la facultad de acusar de "deshonestidad intelectual", "superchería", actitudes dignas de "sospecha", "enajenamiento" y "desnaturalización" a todo violador del dogma de la Literatura Nacional Monolingüe.
Sr. López Bauzá: la lengua española que nos hemos apropiado los puertorriqueños, incluyendo los que viven o hemos vivido en la diáspora y que continúan construyendo los bordes híbridos del espacio transnacional que nos convoca, no necesita "defensas" tan excluyentes y conservadoras. "Guste o no" a la nueva derecha culturalista del país, existen formas democráticas de afirmar los derechos lingüísticos al tiempo que se afirma el derecho de todo escritor a escribir en la lengua que desee, por la razón que desee, aquí o allá, donde sea, sin excluir ni satanizar a nadie. La única justificación necesaria es la calidad artística de la obra. Sería más productivo situar cualquier discusión de la obra de Rosario Ferré en el terreno de la calidad artística. ¡Esa es otra interrogante y otra discusión!
Encontrado en: http://www.prtc.net/~saturno/escritor-idio.html