20 de julio de 1923
ParralNunca pudieron amansarle el orgullo
Con el general Villa se equivoca Obregón.A Pancho Villa no hay más remedio que matarlo a balazos.
Llega a Parral en auto, de mañanita. Al verlo, alguien se frota la cara con un pañuelo rojo. Doce hombres reciben la señal y aprietan los gatillos.
Parral era su ciudad preferida, Parral me gusta tanto, tanto, y el día que las mujeres y los niños de Parral corrieron a pedradas a los invasores gringos, a Pancho Villa se le saltó el corazón, se le desbocaron los caballos de adentro, y entonces lanzó un tremendo grito de alegría:
¡Parral me gusta hasta para morirme!