12 de mayo de 1927 - La guerra de los tigres y los pájaros

12 de mayo de 1927
El Chipote

 

La guerra de los tigres y los pájaros


Hace quince años, los marines desembarcaron en Nicaragua por un ratito, para proteger las vidas y las propiedades de los ciudadanos de los Estados Unidos, y se olvidaron de irse. Contra ellos se levantan, ahora, estas montañas del norte. Por aquí son escasas las aldeas; pero quien no se hace soldado de Sandino, se convierte en su espía o mensajero. Desde la voladura de la mina de San Albino y la primera batalla, ocurrida en la comarca de Muy Muy, la tropa libertadora viene creciendo.

Todo el ejército de Honduras está en la frontera, para impedir que lleguen armas a Sandino a través del río, pero los guerrilleros arrancan fusiles a los enemigos caídos y balas a los árboles donde se incrustan. Machetes no faltan, para decapitar; y hacen un buen desparramo las granadas de latas de sardinas llenas de vidrios, clavos, tuercas y dinamita.

Loas aviones norteamericanos bombardean al tuntún, arrasando caseríos, y los marines vagan por la selva, entre abismos y altos picos, asados de sol, ahogados de lluvia, asfixiados de polvo, quemando y matando todo lo que a su paso encuentran. Hasta los monitos les arrojan proyectiles.

A Sandino le ofrecen el perdón y diez dólares por cada día de los que lleva alzado. El capitán Hatfield le intima la rendición. Desde la fortaleza de El Chipote, misteriosa cumbre envuelta en brumas, llega la respuesta: Su obediente servidor, que desea ponerlo en un hermoso ataúd con lindos ramos de flores. Y la firma de Sandino.

Muerden como tigres y vuelan como pájaros los soldados patriotas. Donde menos se espera pegan el zarpazo, salto de tigre a la cara del enorme enemigo, y antes de que atine a reaccionar ya están acometiendo por la espalda o los flancos y en un batir de alas desaparecen.