26 de enero de 1928
San Rafael del Norte
Pequeño ejército loco
Cuatro aviones Corsair bombardean la fortaleza de Sandino en la montaña de El Chipote, cercada y acosada por el cañoneo de los marines. Durante varios días y noches truena y tiembla toda la región, hasta que los invasores calan bayonetas y se lanzan al ataque contra las trincheras de piedra erizadas de fusiles. La heroica acción culmina sin muertos ni heridos, porque los atacantes encuentran soldados de paja y fusiles de palo.
Pronto los diarios norteamericanos informan sobre esta batalla de El Chipote. No dicen que los marines han abatido a una legión de muñecos de anchos sombreros y pañuelos rojinegros. En cambio, aseguran que el propio Sandino figura entre las víctimas.
En el lejano pueblo de San Rafael del Norte, Sandino escucha cantar a su gente a la luz de las fogatas. Allí recibe la noticia de su propia muerte:
Dios y nuestras montañas están con nosotros. Y al fin y al cabo, la muerte no es más que un momentito de dolor.
En los últimos meses, treinta y seis buques de guerra y seis mil nuevos marines, fuerzas de refresco, han llegado a Nicaragua. De setenta y cinco batallas y batallitas, han perdido casi todas. La presa se les ha escurrido varias veces, nadie sabe como, de entre las manos.
Pequeño ejército loco, llama la poeta chilena Gabriela Mistral a la hueste de Sandino, estos rotosos guerreros maestros del coraje y la diablura.
«Todo era hermanable»
Juan Pablo Ramírez: Hicimos muñecos de zacate y los pusimos. Dejamos plantados ganchos de palos con sombreros. Y nos dio gusto... Se volaron siete días disparando, volando bombas allí, ¡y yo hasta me meaba de la risa!
Alfonso Alexander: Los invasores representaban el elefante y nosotros la serpiente. Ellos eran la inmovilidad; nosotros, la movilidad.
Pedro Antonio Aráuz: Los yanquis morían tristemente, los ingratos. Es que no conocían lo que era el sistema de la montaña de nuestro país.
Sinforoso González Zeledón: A nosotros nos ayudaban los campesinos, ellos trabajaban con nosotros, sentían por nosotros.
Cosme Castro Andino: Nosotros éramos sin sueldo. Cuando llegábamos a un pueblo y nos daban comida, nos la repartíamos. Todo era hermanable.
Washington
Noticiero
En emotiva ceremonia, diez oficiales de marina reciben en Washington la Cruz del Mérito, por servicios distinguidos y heroísmo extraordinario en la guerra contra Sandino.
«The Washington Herald» y otros diarios denuncian a toda página los crímenes de la banda de forajidos, degolladores de marines, y publican documentos recién llegados de México. Los documentos, que lucen una impresionante cantidad de faltas de ortografía, probarían que el presidente mexicano Calles está enviando a Sandino armas y propaganda bolchevique por medio de los diplomáticos soviéticos. Fuentes oficiosas de del Departamento de Estado explican que el presidente Calles empezó a dar evidencias de su ideología comunista cuando elevó los impuestos de las empresas petroleras norteamericanas que operan en México, y la confirmó plenamente cuando su gobierno abrió relaciones diplomáticas con la Unión Soviética.
El gobierno de los Estados Unidos advierte que no permitirá que soldados rusos y mexicanos implanten el soviet en Nicaragua. Según los voceros oficiales del Departamento de Estado, México está exportando el bolchevismo. Después e Nicaragua, el canal de Panamá sería el objetivo de la expansión soviética en América Central.
El senador Shortdridge afirma que los ciudadanos de los Estados Unidos merecen tanta protección como los de la antigua Roma y el senador Bingham declara: estamos obligados a aceptar nuestra función de policías internacionales. El senador Bingham, famoso arqueólogo que hace dieciséis años descubrió las ruinas de Machu Picchu en el Perú, no ha ocultado jamás su admiración por las obras de los indios muertos.
Desde la oposición, el senador Borah niega a su país el derecho de actuar como censor en América Central y el senador Wheeler sugiere al gobierno que envíe los marines a Chicago, no a Nicaragua, si verdaderamente quiere perseguir bandidos. Por su parte, el periódico «The Nation» opina que el presidente de los Estados Unidos llama bandido a Sandino con el mismo criterio con que el rey Jorge III de Inglaterra podía haber llamado ratero a George Washington.