3 de octubre de 1965
La Habana
El multiplicador de revoluciones,
el espartano guerrillero, se marcha a otras tierras. Fidel revela la carta de despedida del Che Guevara: Ya nada legal me ata a Cuba, dice el Che, sólo los lazos que no se pueden romper.
El Che también escribe a sus padres y a sus hijos. A sus hijos les pide que sean capaces de sentir en lo más hondo cualquier injusticia cometida contra cualquiera en cualquier parte del mundo.
Aquí, en Cuba, con asma y todo, el Che ha sido siempre el primero en llegar y el último en irse, en la guerra y en la paz, sin aflojar ni un poquito.
De él se han enamorado las mujeres, los hombres, los niños, los perros y la plantas.