4 de marzo de 1983

4 de marzo de 1983
Managua

Desafiando



Penachos de humo brotan de las bocas de los volcanes y de las bocas de los fusiles. Los campesinos van a la guerra en burro, con un papagayo al hombro. Dios era pintor primitivo cuando imaginó esta tierra de hablar suavecito.

Los Estados Unidos, que entrenan y pagan a los contras, la condenan a morir y a matar. Desde Honduras la atacan los somocistas; desde Costa Rica, Edén Pastora la traiciona.

Y en eso viene el Papa de Roma. El Papa maldice a los sacerdotes que aman a Nicaragua más que al alto cielo, y manda callar, de mala manera, a quienes le piden que rece por las almas de los patriotas asesinados. Tras pelearse con la católica multitud reunida en la plaza, se marcha, furioso, de esta tierra endemoniada.