La Nación. sección Deportes
fecha de publicación 16.01.2000
autor Diego Quinteros Enviado especial


El escritor uruguayo sigue aferrado a sus raíces futboleras; con su óptica aguda repasa el mundo de la pelota: Maradona, la FIFA, los ídolos...

MONTEVIDEO.- El hombre es un apasionado; de la vida, cuando escribe, cuando habla de fútbol; al fin y al cabo rioplatense de pura cepa, el escritor Eduardo Galeano, a los 59 años, sigue atado a sus raíces futboleras; y su pasión la dejó registrada en el libro "Fútbol, a sol y sombra" (1995), una suerte de narración cronológica de sus recuerdos futbolísticos.

El encuentro con él no puede ser en otro lado: la ciudad vieja de Montevideo, calles con adoquines, un café con sillas y mesas de madera, cigarrillos y parroquianos que no tienen ningún apuro; y la charla que no se sabe cuándo empieza ni cuándo termina en el Café Brasilero con algo de historia: fue fundado en 1877 -es el más antiguo de la ciudad-, en él se respira bohemia y nostalgia; un oasis para estos tiempos de puro vértigo. "Quedan pocos sitios como éste. No sé cuánto más pueda subsistir", cuenta Galeano, que suele pasar animadas tardes con amigos, periodistas, escritores, gente....

Galeano, que nació en Montevideo, escribió varias obras que son habitual bibliografía en las universidades latinoamericanas. Y el reconocimiento llegó con la publicación, en 1971, de "Las venas abiertas de América Latina", que si bien no es el primero de sus libros, es según Galeano, "el primero más o menos bien escrito".

De hablar pausado -un clásico de los uruguayos-, Galeano es un hombre cordial y el buen humor no lo deja nunca; ni siquiera cuando la charla se interrumpe por un ávido lector de sus libros que desea saludarlo y llevarse un autógrafo del escritor consagrado.

Hijo de un empleado público y de una gerente de librería, Galeano fue criado en un espacio de profundas convicciones católicas. Incluso, cuando tenía ocho o nueve años, sostuvo que quería ser santo. "Tuve una infancia muy mística; pero no me fue bien con la santidad".

Algunas de sus obras más destacadas son: La canción de nosotros, la trilogía Memoria del Fuego y Patas arriba, entre otras.

En 1973 se exilió de Uruguay y se radicó en nuestro país, donde fundó y dirigió la revista Crisis. Con el golpe de Estado de 1976, Galeano se mudó a Barcelona hasta 1985; después regresó a su país.

"Era muy mal jugador de fútbol. No fue por eso que la dictadura me sacó el pasaporte, pero hubiera sido una buena razón", dice Galeano; en broma y con nostalgia; probablemente con dolor.