| Gelman
descree de las autocríticas
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| Sin vueltas: el poeta argentino, que vive en México y participó en la Feria del Libro de Córdoba, consideró insuficientes y oportunistas las revisiones de Firmenich y de Galimberti. |
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CORDOBA.- "Volver, vuelvo todos los años, pero no para quedarme. La pregunta para mí no es por qué no vivo en la Argentina sino por qué vivo en México. Y la respuesta es muy simple: Porque estoy enamorado de mi mujer, eso es todo". Con tranquilidad, sin vueltas, Juan Gelman señala por qué, a pesar de que ahora sí podría quedarse en la Argentina, sigue en México. El autor de "Gotan" estuvo en la Feria del Libro de Córdoba, que concluyó ayer y reunió en estos días más de 100.000 personas, y leyó sus poemas ante un auditorio repleto. Para explicar por qué nunca deja de escribir Gelman define a la escritura "no como una vocación sino como un vicio". En diálogo con La Nacion, comentó las dificultades que tiene para seguir de cerca la actividad literaria argentina de todos los días. Poesía saludable Para el escritor la poesía argentina "sigue gozando de buena salud", aunque aclara que en México es imposible tener un conocimiento concreto de lo que pasa en el mundo literario argentino, "porque llegan sólo los consagrados" . "Los países de América latina son históricamente balcanizados, especialmente en lo literario. En la Argentina ni siquiera sabemos lo que pasa en Uruguay o en Chile, y eso se repite en cada uno de nuestros países". Reveló que, en ese sentido, desde México es imposible tener una visión de conjunto de las letras argentinas", reveló. -¿Cómo ve la realidad política y social de la Argentina? -Me parece que la situación no sólo no es buena sino que además empeora. El paro de la semana última es una manifestación evidente. Sin embargo, hay signos alentadores, como el hecho de que siga adelante la batalla por la memoria, iniciada en 1976. La dictadura militar se fue, pero los intereses que la apoyaron, la protegieron y se complicaron con ella, están en las estructuras de poder. Y, sin embargo, el olvido no ha podido vencer. -Usted fue muy crítico con la clase media argentina, a la que le adjudicó falta de autocrítica. ¿Cree que la ha hecho? -Ha empezado a reaccionar en una situación muy difícil, porque el contexto económico obliga a la gente a pensar como sobrevivir Revisión del pasado -¿Lo satisfacen las autocríticas de Firmenich y Galimberti? -Me parecen completamente insuficientes y, en cierto sentido, muy oportunistas. Pienso que no son profundas. Hay una tendencia en todo el mundo a examinar los hechos históricos a partir del presente. Este es un modo de falsear el análisis de lo que pasó en nuestro país, en particular porque entre ese pasado y este presente median una dictadura militar feroz y los gobiernos civiles que supimos conseguir. Se trata de una primera consideración para hacer una crítica de ese pasado, que sí creo que hay que hacerla, es imprescindible. -¿Esto también corre para la autocrítica de Balza? -Creo que su mensaje se debió a una suerte de estado de implosión que comenzaba a existir en las Fuerzas Armadas. Por lo demás, Balza fue el que más lejos llego en materia de autocrítica. Aunque sigue insistiendo en los temas de los excesos y todo el mundo sabe que no hubo excesos, que hubo una planificación muy cuidadosa. -¿Que piensa del presidente Menem? -Creo que está encerrado en una lógica sin salida, ajustado a los planes de globalización. No es un fenómeno exclusivamente argentino, esto ocurre en muchos países latinoamericanos. Es terrible porque las políticas, que se suponen nacionales, están dictadas desde afuera. Son intereses que están por encima de esos gobiernos. Clinton es apenas el presidente de Estados Unidos, no el presidente del mercado. -¿Qué ofrece la oposición argentina? -No ha logrado armar una propuesta. Avanza un poco a ciegas. Tal vez me equivoco porque no vivo aquí. -¿Comparte la advertencia de Carlos "Chacho" Alvarez, quien se refirió a la posibilidad de que en la Argentina se repita un fenómeno como el de Chiapas. -Me parece difícil porque el de Chiapas es un fenómeno que tiene que ver con una situación peculiar que existe en México, que ni siquiera es propia de todo México. Gabriela Origlia |
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| LA NACION | 01/10/1996 | Página | Cultura |