Juan Gelman frente a sus libros

Dante Medina

De Juan Gelman, a quien tengo el privilegio de conocer desde hace una decena de años, y con quien he tenido el privilegio de haber compartido la sal y el pan, se me antojó un nuevo privilegio: hablar de sus libros, enfrentar su obra publicada.

Preparé, para eso, una entrevista de una manera novedosa: en lugar de mandársela, esperar la respuesta por escrito (o en lugar de interrogarlo con una grabadora en mano) y mandarla al periódico, se me ocurrió hacer esta charla verdaderamente pública y, al mismo tiempo, darle la oportunidad a Juan de quedarse callado, si quiere. O, para mayor juego aún, dejar que los estudiosos de la obra de Gelman, o sus lectores y admiradores, contesten por su cuenta. O sea que Juan Gelman puede, una vez leído el cuestionario, mandar las respuestas al periódico, mandármelas a mí, o simplemente guardárselas para sí mismo.

Empiezo por preguntarle cuál de sus libros es el más cercano a sus recuerdos queridos, cuál ocuparía el lugar más visible en su galería de retratos preferidos, y por qué.

JUAN GELMAN: (Aquí iría su respuesta).

En junio de 1984, entre Ginebra y París, Juan, y en noviembre de 1987, en París, escribiste Juan, el poema-libro Carta a mi madre compuesto en versos como líneas corridas que se separan con diagonales. Ahí aparecen los primeros momentos de una primigenia autobiografía, en la que dices: "nací con 5,5 kilos de peso / estuviste 36 horas en la cama dura del hospital hasta sacarme al mundo / me tuviste todo el tiempo que tu cuerpo me pudo contener / ¿estabas bien conmigo adentro?"

JUAN GELMAN: (Aquí el lector puede empezar a contestar, en su ejemplar del periódico, las preguntas).
Luego viene, Juan, en mi orden de lector, tu "Oratorio a las madres de la Plaza de Mayo", ese tan doloroso episodio de la historia de tu país, la Argentina, La junta luz. Casi responso, plegaria, ritual que se mueve en los orígenes de la poesía, el teatro y la comunión.

JUAN GELMAN:

Hay en tu libro, En abierta oscuridad, dos poemas que me encantan: "niños" y "teoría sobre daniela roca". Hay también poemas titulados "comentarios" que dialogan con Santa Teresa, San Juan de la Cruz, poetas y santos, ¿santidad y poesía?

JUAN GELMAN:

¿Te vas, Juan, hacia la pequeñez, en Salarios del impío, por lo que se llama "economía verbal", por buscar "la poesía primigenia en su esencia", o porque querías probar las cuerdas del silencio? Tocas, con dedos finos, el tema del amor: "La piedra, piedra quiere ser, y yo, vos. La conciencia de mí como ilusión de que soy otro".

JUAN GELMAN:

Y después las Fábulas, tus fábulas, Juan, que abarcan seres vivos, cosas, circunstancias. Se llaman "Ríos", "Actos", "Sudamericanos", "Voces", "Siglas", "Leches", "Caras", "Viajes"... Fábulas en verso, muy a la manera tuya, libertarias.

JUAN GELMAN:

Luego vienen a mi memoria los dos volúmenes de tus Interrupciones, con un excelente prólogo de Julio Cortázar titulado "Contra las telarañas de la costumbre", que empieza así: "Juan Gelman ha querido que su libro se abriera con unas palabras mías, palabras de compatriota en el sentido más hondo, allí donde la noción de patria quiere decir tanto más que una pertenencia geográfica". Son palabras del gran Julio, "la noción de patria". Por otra extraña maniobra del destino, el tomo I de Interrupciones que yo tengo -nacionalidades van y vienen- tiene una dedicatoria que dice: "Para Lucía, de Juan. BAires / 1990".

JUAN GELMAN:

¿En tu libro Cólera buey hay poemas publicados de 1962 a 1965, y traducciones de John Wendell y de Yamanokuchi Ando, del 65 al 68? Otros mayos subyuga, y Rostros, de 1963, trae un epígrafe de Carlos Gardel, que dice: "Sin ella, los días tardaban en pasar".

JUAN GELMAN:

Me doy cuenta, a estas alturas, que no te he pedido que me hables del magnífico Velorio del solo, en el que, además, aparece tu "Arte poética", en el que apuntas que: "Entre tantos oficios ejerzo éste que no es mío", y luego rematas el poema con "mis versos, / rostros oscuros los escriben como tirar contra la muerte".

JUAN GELMAN:

Tampoco hemos hablado, Juan, de esos versos de época de Cuba sí, en los que aparecen poemas a Fidel Castro, Camilo Cienfuegos, y un puente entre La Habana y Buenos Aires en "Habana Baires". Qué tiempos aquellos, Juan, qué distancias con tu poema aquel "Niños: Corea 1952".

JUAN GELMAN:

Ya no te canso, Juan. Me despido de tu poesía con un libro que trae una rosa en la portada, una Antología personal, publicada en Chile en 1993. Tiene poemas tuyos, seleccionados por ti, de 1962 a 1988. Dices, en la breve presentación: "La voz seguramente cambia, pero las obsesiones no: el amor, la niñez, la revolución, el otoño, la muerte, la poesía".

JUAN GELMAN:

Bueno, Juan. Te dejo con tu poesía. Pero antes, sí, antes de despedirnos, una pregunta más: ¿de tu último libro, que te gustaría decir, que te gustaría que se dijera?

JUAN GELMAN:


Encontrado en: http://www.informador.com.mx/lastest/2001/Noviembre/27Nov2001/27ar07a.htm