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El último Premio Juan Rulfo de
literatura hispanoamericana -uno de los más importantes para escritores
en lengua española- otorgado por la trayectoria literaria, fue concedido
al poeta argentino Juan Gelman, quien desde hace muchos años está
radicado en México.
De mirada tristona y el alma herida, el poeta Juan Gelman lleva el exilio
adentro, la emoción, la magia y la voluntad de seguir transformando la
palabra, caminando hacia días de más colores, días en los que la poesía
además de golpear, acaricie.
Y conversar con Gelman es como hablar con los recuerdos, es como hablar
con la vida de los recuerdos. Y los recuerdos vienen como almitas surgidas
de la raíz misma de la dolor, como quien no quiere olvidar los pedacitos
de recuerdos que lleva a cuestas, y se acostumbró a quererlos y
derramarlos una y otra vez entre la gente para que no haya olvido
De alguna manera el exilio es como una obsesión en él. Se fue de su país
exiliado en la época de la dictadura, volvió y era un exiliado en su
propio país. Luego se fue nuevamente. Según algunos críticos
literarios, se podría decir que Gelman desde su niñez es un eterno
exiliado. "Los exilios son varios y variados, entre los primeros está
el de alejarse de la infancia, que para muchos es un refugio, un lugar
donde protegerse -asegura el poeta. En mi caso fue así, en la cercanía
con la vieja y el viejo, con los asombros y descubrimientos. Pero todo se
va, y al volvernos adúlteros y adultos dejamos lejos ese bello lugar, ese
país. Pero también hay infancias muy duras, que serían algo así como
dolorosos países, incluyo en esto la infancia de los que no dejan de ser
nunca niños, la de los que no tienen acceso a la educación, la de los niños
delincuentes, la de los dejados de la mano de Dios. Y dentro de ese exilio
interior, está el otro, el que sigo viviendo... Aunque ahora en México
estoy bien, me quieren, la gente es muy buena".
Entre el tango y las obsesiones poéticas
Y dentro del exilio está el tango. Aunque también se podría decir que
dentro del tango está el exilio. Como dijo algún compositor argentino,
se podría argumentar que la vida es un tango. Y el tango se quedó en
Gelman para seguir viajando con él.
"Yo fui milonguero desde los 15 años -comenta el escritor. Jorge
Luis Borges dice que el tango es una manera de caminar. No lo voy a
contradecir, pero me parece que el tango es una manera de conversar. Por
eso creo que la milonga es un diálogo bailable.
Los padeceres que el tango relata van más allá de la perdida de una
mujer o algún amor. El tango siempre está en mis poemas. En "Citas
y comentarios" tengo alusiones a místicos como el profeta Isaías,
San Juan, el Rey David, Santa Teresa, y entre ellos están varios autores
de tangos, que en ciertas forma también están rodeados de
misticismo".
¿Pero dónde está la mística en la poesía de Juan Gelman? O mejor sería
preguntarse ¿dónde está la obsesión de su poesía?
"Son varios los temas que me obsesionan señala Gelman. No es nada
nuevo pero cada uno de nosotros escribe sobre un puñado de obsesiones: la
infancia, el amor, la mujer, la muerte, el otoño y la revolución parecen
ser las mías. Aunque sigo creyendo que el único tema de la poesía es la
poesía misma y por eso es que ella puede hablar de cualquier tema, todo
le atañe. Basta con leer a Gustavo Adolfo Bécquer para recordar aquello
de 'poesía eres tu', refiriéndose a la mujer. Pero eso se puede aplicar
a la realidad misma: 'realidad, poesía eres tu', entendiendo por realidad
todo lo que quiso o pudo ser, y no es".
La herida del silencio
Si la realidad es poesía como propone el poeta, la poesía es una
realidad que puede golpear o acariciar cuando surge de su pluma.
"La poesía siempre propone preguntas y no necesariamente formuladas
entre signos de interrogación. Cómo nos marcan las palabras y cómo nos
dejan siempre una herida sin remedio: el silencio... La poesía también
padece de los encuentros desafortunados y también los desencuentros.
Siempre estamos escribiendo para enterarnos de lo que queremos decir. De
una manera o de otra, y de formas diversas, puede aparecer lo político en
el poema. El exilio fue importante para otras reflexiones. Si fuimos
realmente derrotados, esto conduce a una reflexión, en algo que no es del
todo voluntario: la poesía. La poesía no es un asunto de voluntad.
Cuando lo es resulta un desastre. En algunos de mis libros me dediqué
mucho a la poesía en prosa, después saqué uno que es bien loco, está
escrito en sefardí (obviamente con traducciones) y con una construcción
muy loca pero llena de vida. Yo sigo vinculado a la cotidianidad, la
cotidianidad me sigue dando mucho material... Mis obsesiones se prolongan
en poemas y tal vez terminan algún día en libros, pero si la obsesión
no llega, no puedo escribir. El inconsciente grita mucho y es para mi la
manera que tiene de expresar la realidad, de explorarla y cuestionarla, y
a la vez crear otra. Yo no puedo sentarme y decir ahora voy a escribir un
poema sobre tal cosa con esta estructura... así no funciona mi poesía".
Tomando prestadas las palabras del escritor ecuatoriano Jorge Enrique
Adoum, se puede decir que "Gelman es el mayor poeta vivo de habla
hispana". Es el que supo quebrar los versos y los transformó en sueños,
quebró las palabras y creó otro diccionario, quebró la cotidianidad y
la hizo magia, quebró la estructuras y nos regaló unas totalmente
distintas. |