El ganador del Premio Juan Rulfo
Gelman: los premios son un buen estímulo para la escritura
El poeta vive en México y no piensa volver.
  • Le acaban de otorgar el premio literario más importante de América latina
  • Es autor de más de 20 libros
  • "Escribo cuando la obsesión llega a mi puerta", dice

"Bajo las líneas que aquí yacen / hay una criatura acostumbrada a combatir / contra el dolor, contra la muerte..."

Quizá la criatura sea Juan Gelman, el autor de estas líneas llamadas "La cosa".

Una de las tantas poesías por las cuales ha ganado el Premio de Literatura Latinoamericana y del Caribe Juan Rulfo 2000. Como, en su momento, Augusto Monterroso, Nélida Piñón, Sergio Pitol, Eliseo Diego y Olga Orozco. El más importante de la región.

"Los premios no sustituyen la escritura, pero la estimulan -dice Gelman durante una entrevista telefónica con La Nación desde la ciudad de México, en donde vive desde hace 12 años-. La poesía, como dijeron los jurados, tiene la característica del duelo. Es un poco más amplio, creo yo. Es el duelo o el exilio. Se trata de categorías emparentadas, no iguales."

Gelman no piensa volver a la Argentina. A vivir, al menos. Nació en Villa Crespo y se nota: cuando atiende el teléfono, por ejemplo, el bueno... (émulo de hola entre los mexicanos) sigue sonando porteño.

"...Tal vez por ello amó los melodramas, / historias lamentables de sus contemporáneos, / con desesperación, como se dice", continúa "La cosa".

Búsqueda

En 1975, Gelman abandonó el país por amenazas de una historia lamentable de sus contemporáneos:la Triple A.

Regresó en forma clandestina en 1976, año en el cual desaparecieron sus hijos, Nora Eva, de 19 años, y Ariel, de 20, con su nuera, María Claudia García, de 19 años, embarazada de la nieta con la cual se encontró por primera vez a fines de marzo de este año en Montevideo.

Fue un premio a la perseverancia, en ese caso, después de haber chocado contra las murallas de una búsqueda casi vana. Una búsqueda que parecía imposible.

"El único legado que me dejó mi hijo fue encontrar a mi nieta -dice Gelman, de 70 años-. Yo no le guardo rencor a la Argentina. Siento odio por los genocidas que supimos concebir. Uno entierra a los padres, no a los hijos. El país ha cambiado y yo también, pero ya no pienso en volver."

Preso de obsesiones

Dice Gelman que tiene obsesiones: la niñez, el amor y la revolución, entre otras. "Son pocos temas, porque lo más importante es la poesía", agrega.

Poesía que alterna con la prosa y que, según dice, brota de noche frente a una vieja Olivetti que aporrea desde hace más de 50 años.

"Hasta escribo con ella mis artículos (para el diario Página 12) -dice-. De noche, por lo general. No es por proposición, sino por necesidad. Nadie puede sentarse a escribir poesía como un acto de voluntad. Yo escribo cuando la obsesión golpea la puerta."

La obsesión va por la vereda de enfrente de la perseverancia. "Siento que las cosas se dan en espiral -dice Gelman-. Que hay una búsqueda permanente. Los momentos de felicidad son raros. Predomina la imaginación."

La imaginación dio vida a más de 20 libros. Como "Violín y otras cuestiones", "El juego en que andamos", "Velorio del solo", "Gotán", "Cólera buey", "Hechos y relaciones", "Hacia el Sur", "Anunciaciones", "Carta a mi madre", "Salarios del impío", "Dibaxu", "Incompletamente" y, entre otros, "Debí decir te amo".

"Como un borracho lento caminó por las calles, / tambaleó sosteniendo el peso de la vida, / de su rostro sólo supo cómo ya no iba a ser. / Ese rostro besaba entre el oleaje de la noche", termina "La cosa" mientras su autor, la criatura que dice que yace bajo estas líneas, no tiene respuesta para una pregunta clave: ¿cuál es su poesía favorita?

Será que no cambia un solo premio por la obsesión. De la palabra.

Jorge Elías
De la Redacción de La Nación

http://www.lanacion.com.ar/00/09/13/c04.htm
LA NACION | 13/09/2000 | Página | Cultura