"Mi hermano"
Nota del 1 del 7 de 1997.
Él le decía a mi mamá "yo quiero hacer verso?”, y mi mamá le respondía: “¡Pero Juan, ese es un trabajo para morirse, no para vivir!". Eramos chicos y nos entreteníamos con un juego que se llamaba Las Pulgas, era un tablero enorme con fichas como de ruletas. Andábamos en bicicleta, leíamos mucho; Juan a los 3 años sabía leer y escribir; también hacía cuentas con millones. Teníamos una prima, Celia, él decía que era su novia: "Nosotros nos vamos a casar y vamos a tener el siguiente presupuesto: siete millones de pesos para plantas, cuatro millones de pesos para fiestas". Hacía unos presupuestos millonarios, tirado en el piso con la cola para arriba como los avestruces.
También estudiábamos piano, con una profesora que venía a casa dos veces por semana. Él estudió de los 6 a los 12 años. Me acuerdo de sus deditos tocando La marcha turca, de Mozart, no se le veían las manos, volaba en el piano. A veces mi mamá nos daba un cucurucho de maníes a cada uno y sentaditos escuchábamos ópera por radio Excelsior o íbamos al cine Rívoli, sobretodo los domingos, a ver hasta tres películas y después, claro, comíamos la pizza; él siempre con fainá.
Me acuerdo de unas vacaciones en Necochea, un día nublado con un frío terrible. Era pleno verano pero se descompuso el tiempo y bueno, ¿quiénes estaban bailando entre las olas, en ese mar picadísimo? Mi mamá y Juan, los dos bailando ahí. ¡Y estaba lloviendo! Y no había nadie más que ellos dos. Yo decía: ¡pero ... qué cosa! Porque a mí el agua nunca me gustó demasiado. Y cuando mi mamá salió me dijo: "¡Qué maravilla, no sabés lo que te perdiste!".
Teodora Gelman
Encontrado en: http://www.lamaga.com.ar/www/area2/pg_nota.asp?id_nota=2521