Juan política y exilio
Nota del 1 del 7 de 1997.
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El tema de la revolución sobrevuela la obra de Gelman con la misma intensidad conque atraviesa su vida. El vuelo deja en el aire un registro de asuntos puntuales (Tercer Mundo, Corca, Felipe Vallese, Lumumba, Trelew, Artigas, Guevara, Villa Devoto, Cuba, Urondo, etc.) sin que la coyuntura le tuerza la muñeca a la imaginación. A continuación, una crónica del militante, sus reflexiones sobre uno de sus temas centrales, el exilio, y los argumentos que esgrime para rechazar el título de poeta "comprometido".
Soy un militante que escribe poesía." La frase pertenece a Gelman y fue deslizada en el curso de una entrevista realizada por la poetisa norteamericana Margaret Randall y publicada en 1978 en una de las revistas del exilio argentino, Denuncia. La frase condensa una visión del poeta por establecer el lugar del creador respecto de sus compañeros, sus semejantes, esos otros que dan paso a sus textos; esos rostros oscuros que escriben "corno tirar contra la muerte".
Hoy, a casi dos décadas de aquellas declaraciones, piensa que con o sin errores vale la pena Itichar contra la injusticia y el cambio de sociedad. Esto siempre valió la pena. Los comuneros de París de 1871 fueron derrotados a los dos meses, pero lo que ellos hicieron valía la pena. Eso irriga los tejidos de la sociedad".
La "militancia" de Gelman viene de lejos, quizá desde finales de los 30, cuando juntaba papeles plateados de cigarrillos en la creencia de que servían para fabricar las balas de los republicanos españoles. En 1948 se afilia al Partido Comunista Argentino (del que sale en 1964 criticando aspectos dogmáticos y burocráticos), y a inicios de los 60 es uno de los presos Conintes (Conmoción Interna del Estado).
Hace unos pocos años los rebeldes cubanos habían desalojado del poder al dictador Batista. "La Revolución Cubana para los escritores, poetas y artistas en general -dice Gelman en la entrevista de Denuncia- también significó un fuerte impulso. Demostró que la revolución en América es posible. Para nosotros, la derrota de Guatemala en 1954 fue una tragedia enorme. Cinco años después, el triunfo de la Revolución Cubana volvió a reanimar toda una serie de ideas que no estaban dormidas, pero que habíamos enterrado en un círculo de desesperanza." Al tema pertenecen algunos textos memorables de Gelman: Cuba sí, Fidel, Habana Baires, Camilo Cienfuegos" y el extenso texto dedicado al Che Guevara Pensamientos (originalmente publicado con el nombre de Conversaciones).
En los años 70 se sitúa su acercamiento a la izquierda peronista, su salida del país durante el gobierno de María Estela Martínez de Perón, siguiendo directivas partidarias cuando lo perseguía la Triple A, y la desaparición en 1976 de su hijo Marcelo Ariel con su mujer embarazada, María Claudia Iruretagoyena. Pasaron catorce largos años hasta que un equipo de antropología forense identificó a su hijo Marcelo, asesinado de un tiro a quemarropa y ocultado en un tambor de aceite arrojado en el canal de San Fernando. Su esposa habría sido llevada al Pozo de Banfield o al Pozo de Quilmes.
En ese mismo 76, el poeta impulsa un manifiesto denunciando los crímenes de la dictadura militar, que aparece en el diario francés Le Monde. La nota llevó la firma de dirigentes políticos europeos como Bruno Kreisky, Olof Palme, Francesco de Martino, Mario Soares, Francoise Mitterrand y Ron Hayward, entre otros. Por ese entonces, la fotografía de Gelman es exhibida en afiches junto a otros cabecillas "subversivos" buscados por los militares. El 23 de abril del 77 se anuncia en rueda de prensa la creación del Movimiento Peronista Montonero (MPM) como una organización de resistencia y un año después Gelman vuelve clandestinamente a la Argentina. Ese año, un religioso que trabajaba en la Secretaría de Estado del Vaticano, el padre jesuita Cavalli, le hace saber del nacimiento de su nieto/a en cautiverio.
En 1979 se produjo la ruptura con el MPM y el poeta hizo pública su separación del movimiento en desacuerdo con su contraofensiva estratégica. En su primer número, la revista montonera Vencer lo tilda de "traidor”. Al respecto, el novelista británico Graham Greene escribe para el diario The Independent una nota en la cual subraya las paradojas de la Argentina, con un poeta condenado por los militares y por la cúpula montonera, "de modo que el señor Gelman ha conseguido acumular dos sentencias de muerte". Para Gelman, la cúpula del MPM llevó adelante una política "suicida" al autoclandestinizarse; una "política elitista y en el fondo antipopular; ese mesianismo que lo llevó a plantear una línea puramente militarista: eso "se pueden rastrear en algunos documentos de Rodolfo Walsh, un hombre que pudo ver aquello que llevaba a la tragedia".
Son tiempos de insurgencia en Centroamérica y apoya en forma decidida la Revolución Sandinista y la lucha del Frente de Liberación Farabundo Martí, de El Salvador.
En el extenso poema Crónicas reseña la historia del Pulgarcito de América y concluye: los salvadoreños están hablando con la eternidad/suben al cielo y escriben abajo la desdicha cosen su corazón a las campanas/ para volar/ volar/".
En el 83, con el arribo del gobierno radical de Raúl Alfonsín, la situación del poeta queda en entredicho judicial hasta que dos años después el juez federal Miguel Pons inicia un proceso en su contra por asociación ilícita y en el 85 emite orden de captura. A principios del 86 se lo declara en rebeldía y, a fines del año siguiente, se solicita su eximición de prisión. Por fin, la Cámara Federal modificó la resolución del juez Pons y Gelman regresó a la Argentina en 1988. Luego de un paso fugaz por el país y el periodismo, se radicó en México.
Cuando en 1989 el presidente Menem incluyó a Gelman en una lista de indultados junto a numerosos torturadores, el poeta señaló en una nota este sin sentido: "Me están canjeando por los secuestradores de mis hijos y de otros miles de muchachos que ahora son mis hijos".
Del 90 para aquí fueron frecuentes sus viajes al país participando en diversas lecturas de poesía y debates puestos a reflexionar sobre la situación política local, a la que ha seguido de muy cerca y sobre la que viene escribiendo en sus notas periodísticas. En 1997 llegó a presentar su libro de entrevistas y reflexiones sobre los hijos de los desaparecidos, Ni el flaco perdón de Dios Hijos de desaparecidos, escrito en coautoría con Mara La Madrid.
Sobre la búsqueda de estos chicos se explaya el poeta: "Lo que ellos sobre todo quieren es reconstruir la historia de sus padres. Por qué hicieron lo que hicieron, qué pensaban, en qué estaban, y también quieren saber qué pasó después. Hay chicos que se identifican con las ideas de sus padres, otros que no, pero los tratan de entender".
Recientemente, al momento de recibir el Premio Nacional de Poesía, subrayó ese papel de "militante" que escribe poesía, al calificar al plan económico del Gobierno como "genocida", subrayando el olvido sobre la "justicia social" pregonada por el justicialismo durante la campaña electoral. Pero además se refirió sin mencionarlas a las leyes de Obediencia Debida, punto final e indultos que dejaron libres a los militares genocidas.Y le dedicó el galardón a los desaparecidos, a las víctimas "con vida" de los años de plomo, y "a quienes resisten en los caminos de Jujuy y en las carpas de la Capital".
La militancia atraviesa la vida de Gelman, y una posición reflexiva y crítica recorre cada tramo de esa militancia, nunca complaciente: "es decir/ la revolución es así/ se critica/ todo el tiempo a sí misma". Finalmente, sobre el tema de la utopía, señala que la belleza de bregar por ese "ningún lugar". Y concluye: "La función de la utopía reside en su fracaso. El hecho de que fracase es válido para que se abra el espacio para el nacimiento de otra"
Notas
1. Margaret Randall, J.G.: Soy un militante que escribe poesía, en Denuncia, EE.UU., marzo de 1978.
2. Daniel Freidemberg, J. G. Ir contra la costumbre, en Acción, Buenos Aires, 1 quincena de 1997.
3. Roberto Mero, Conversaciones con Juan Gelman, en Contrapunto, Buenos Aires, 1987.
4. Juan Gelman, La culminación de los dos demonios en Página/12, Buenos Aires, 11/10/89.
5. Freidemberg, ob. cit.
6. Miguel Russo, J. G. Olvidar por un momento la desilusión, en La Maga, Buenos Aires, 26/8/1992.
Encontrado en: http://www.lamaga.com.ar/www/area2/pg_nota.asp?id_nota=2510
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