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Las fuentes en las cuales Gelman busca
su alimento son variadas: por un lado el tango y la poesía italiana de
la postguerra (Pavese, por ejemplo), por el otro, los autores sefardíes,
los clásicos castellanos y en especial los místicos. No casualmente
privilegia Gelman la incorporación de vocablos que remiten a una larga
tradición, distorsionándolos hasta el desconocimiento que recomponiéndolos
para no anular el parentesco lingüístico.
El siguiente artículo propone una lectura de la relación intertextual
de las citas(1) y comentarios(2) gelmanianos con respecto a los
poemas de San Juan de la Cruz. Citas y Comentarios es el tercer
libro de poemas publicado por Gelman en el exilio. Reune 109 poesías
escritas entre 1978 y 1979.
a. La cuestión del lenguaje
Si la lengua ofrece el único exilio posible al poeta, ofrece también
la libertad de habitarla según reglas propias. Ni la lengua del Buenos
Aires cotidiano, ni la lengua totalmente invadida por el origen judío(3)
ni la lengua arcaicamente castellana de los místicos. El exilio físico
se refleja en un hablar extranjero: extranjerizando el castellano,
manipulando la variante argentina, desubicando a los dos en un vaivén
cronológico de cinco siglos. Es un estar fuera de lugar y de una
lengua propia (Foffani 1995). (4)
El espacio escritural expande sus límites pero no los elimina. La
escritura polisémica de Gelman es entonces la expresión del límite y
la frontera. El discurso de Juan Gelman se plasma [...] como lenguaje
que busca aire desde la asfixia exiliar.(5)
El instrumento (musical) de Gelman se afina con la simbiosis, la
amputación y el revertir de géneros y significados (6). El poema está
enmascarado:
Desconsoladamente
des
con sol
hada
mente
La ordenación de los signos va llevando al lector a una metamorfosis
semántica, del adverbio que sería ya una unidad poética en el
contexto temático de Exilio(7) hasta la desintegración en sustantivos
evocadores de un pasado placentero: hada, sol.
Si dentro de los límites del poema el mundo es concebido como un útero
que sostiene y alimenta y abriga, donde el yo lírico encuentra el eco
necesario para su expresión, ¿porqué entonces no feminizar el globo,
no transfor-mar-lo en madre, en amante y en hija, no bautizarlo
nuevamente, en lugar de buscar la analogía a la manera de Neruda? (8)
las calles de la mundo/ revelarte (cita XXXVII)
También el alma se feminiza para acercarse a la oscuridad(9):
que se explicara yendo la
alma a oscuridad/ segura (comentario LV)
El vuelo, actividad que une el cielo con la tierra, emparentado con la
elevación, merece también la forma femenina del artículo:
unido a vos como la vuelo (comentario XXXIX)
el vientre se reduce a la función reproductora al ser feminizado:
sobre la vientre de mi alma (comentario XXII)
Gelman prescinde de las diadas establecidas de sustantivo y verbo,
verbalizando el sustantivo con intenciones de aliteración o mera
intención lúdica:
fuego que fuega humano donde vos (cita XXXVIII)
nidándome/ niñandomé/ (comentario XLV)
clarea mi criatura como
dando creatura a tu criatura (comentario XXVI)
Las simbiosis de palabras, como las del mundo animal o vegetal, ofrecen
los elementos originarios de cada una (es decir sin superposición ni
prevalencia) y adquieren en esa secuencia combinatoria la fuerza semántica
que el poeta echa de menos en el habla diaria:
solamentarte (comentario LV)
sabrosadulcemente (comentario XLV)
bueyamente (comentario LVI)
destristeciéndome la todo (comentario LVII)
los neologismos(10):
desamargura (comentario LV)
nos adicha (comentario XXXIX)
pajita que davueltea (comentario XXXIV)
y por último las fórmulas paradojales:
reunión de términos o imágenes contradictorios que en su misma
contradicción anulan la palabra verdadera para hacer estallar la
palabra verdadera, la palabra hecha de „música callada"(11)
Gelman se sirve en extenso de las paradojas(12) que crean ante los ojos
del lector un mundo de valores invertidos, una realidad vista de la óptica
distorsionada en un dislocamiento deliberado (Boccangra 1994: 91)
... ¿encuentro
del desencuentro?/ ¿paz
sin reposo?/ ¿labio preso
que besa en libertad? (comentario XII)
dulce violencia del amor/ escondida
habla/ inquietud
que tranquiliza/ tristeza
como premio o canción/ país
donde morí para nacer/ no tenerte
como riqueza/ abrigo
que desnuda/ sufrir como salud/ rechazo
conque entregás tu suavidad/ o calma ... (comentario XIV)
b. La caída
Pollmann anota el caso del verbo caer en la poesía de Juarroz, anotación
que bien podría extenderse hasta la lírica gelmaniana. No es el caso
de estampillar la poesía de Gelman con el rótulo de vertical ni
remitir sus orígenes al movimiento ultraísta, ni mucho menos a la poesía
alemana de la postguerra. Sin embargo el verbo caer tiene para Gelman,
Juarroz y Huidobro un papel protagónico(13) . La mística española
rehuye concientemente toda alusión a caída y se complace en la
repetición de ascenso, elevación, altura, ofreciendo Gelman una
versión en negativo de los poemas de Teresa de Jesús y Juan de la
Cruz.
altas como la vida que vos das
contentamiento que bajás de vos (cita XXXVII)
No mediante la elevación como en Juan de la Cruz:
volé tan alto, tan alto (Juan de la Cruz: 29)
sino justamente a través del descenso (movimiento de carga semántica
negativa) se visualiza la conciente intencionalidad de fusión con el
amado. Caída en la dimensión semántica que lo acerca no sólo a
Huidobro sino a López Velarde y Maples Arce. (14)
La figura del pájaro que remonta vuelo no es en la poesía de Gelman
sinónimo de elevación sino una dimensión paralela de la
horizontalidad de la tierra:
querido amor que partís como un pájaro
acostado sobre los horizontes (comentario I)
Tampoco por medio del amor se desprende el yo lírico de la inmediatez
de lo cotidiano:
con el amor que me desborda y cae
todo a mi alrededor engordan los
animalitos que da de comer (comentario II)
sol que cae de vos/ amparo (comentario VIII)
¿merced como un otoño donde caen
las almitas como hojas de vos? (comentario XVI)
Caída sugiere en la lírica de Gelman igualmente una concentración
en sí mismo, el mundo de contentamiento donde la divinidad parece excluída:
donde pacés como cerrada
en suavidad de vos caída (comentario XLVII)
Finalmente un ejemplo en donde el término muestra su dimensión
tenebrosa sistemáticamente evitada en la mística de Juan de la Cruz y
por consiguiente omnipresente en ella:
como distancia o miedo que
tiembla como caído en el silencio (comentario XLI)
c. La llaga: la belleza a través de
la violencia
El juego de palabras con intenciones no lúdicas es un rasgo de la
poesía mística española tomado de la herencia oriental, según el
comentario de Hatzfeld (1955). En este juego se unen el placer fónico
(música) con la transfiguración del sentido que bien conoce Gelman a
través del estudio de la Cábala.
Mediante el símbolo de la llaga que corporiza la unión mística con el
amado, San Juan de la Cruz retoma la idea de Hugo de San Víctor que
compara la llama purificadora con un trozo de leño puesto a arder. La
llama no se presenta desde una perspectiva negativa (destrucción) sino
como elemento transformador (creación) de una espiritualidad elevada.
En Gelman es la llama aún más activa: sana las heridas y reaviva el
sentimiento, no sólo consuma el deseo de unión sino que transporta
hacia él.
cauterio quemador de penas
y encendedor de amor en lo
más encondido de mi herida (comentario XXII)
esta herida con vos /o llaga /luz
como criatura vulnerada o
pena de vos que vivemuere
hasta que la matás haciendolá (comentario XXIII)
para la llama que me ardés
en la madera ya embestida
de luz/ tu luz/ campo de luz
donde encendido como llaga (comentario XXV)
donde tu mano se posara
llagándome para salud (comentario XXVII)
d. Palabras finales
Si como acostumbraba a decir Maria Zambrano, el deseo del místico
no es alcanzar el conocimiento sino simplemente ser, la elección del
escritor judío- argentino, su recostarse en la obra de un místico español
muerto hace cuatro siglos no parece fundamentarse un un capricho de
lector. ¿En qué lengua podría hablar la soledad? (Gelman 1988:
22)
El deseo de remontarse por encima de la represión que antes que nada
encarcela la palabra, hizo de Juan de la Cruz un buscador de una palabra
nueva capaz de burlar las convenciones de la orden y de Gelman un
sobreviviente de la Argentina dominada por la (última) dictadura.
La fuga de Juan de la Cruz:
En una noche oscura
con ansias de amores inflamada
dichosa aventura
salí sin ser notada (La noche oscura, I)
La fuga de Gelman:
no como sombra que se escapa (comentario XV)
No es ésta la noche del momento supremo de encuentro con la divinidad
como lo anuncia la tradición judía escrita en los Salmos, ni la noche
protectora de Ibn Gabirol (Málaga, siglo XI) ni siquiera la noche
sosegada que finalmente alcanza Juan de la Cruz. El reposo de Gelman se
encuentra en la palabra, en la reafirmación de la identidad mediante el
acto de escribir, no en el destino de la búsqueda.
Lo que Gelman recupera de la lectura de los textos de San Juan de la
Cruz y Santa Teresa y por su intermedio o directamente de la mística
judía no es el objeto en sí de la mística sino el lenguaje que
traduce esa „visión exiliar" propia de la voz productora del
discurso místico. (Sillato 1996: 115)
El tema del olvido, por ejemplo, se concentra en el enmudecimiento de la
voz. El ser olvidado significa una de las maneras de ya no existir, no
tener un lugar sobre la tierra y no el amor no realizado por culpa de la
distancia y ni siquiera la falta de amor. Leemos en el poema de San Juan
de la Cruz:
No llora por haberle amor llagado
que no le pena verse así afligido,
aunque en el corazón está herido;
más llora por pensar que está olvidado.
Que sólo de pensar que está olvidado
de su bella pastora, con gran pena,
se deja maltratar en tierra ajena,
el pecho del amor muy lastimado. (Juan de la Cruz: 33)
En Gelman:
brilla una flor/¿abandonada?/¿no
alcanzada?/ ¿sola/ triste?/ una flor
alta en la rama brilla
como llamado o gloria/ recuerdo/
de vos/ ternura o llama
donde crepitan los destierros/ ... (comentario XVII)
Los dos poetas-filósofos, habitantes ambos de noches oscuras, buscaron
la huída por medio de la ordenación de sus signos, que llegaron a
distintas claridades.
Buscaron un lugar para existir, ubicado entre los símbolos, imágenes y
alegorías.
Bibliografía:
• De la Cruz, Juan (1993): Poesías completas, Madrid:
Gabinete de Prensa y Documentación.
• Gelman, Juan (1982): Citas y comentarios, Madrid: Visor.
• Gelman, Juan (1988): Interrupciones II, Buenos Aires.
• Boccanegra, Jorge (1994): Confiar en el misterio. Viaje por la
poesía de Juan Gelman, Buenos Aires, Sudamericana.
• Foffani, Enrique (1995): La lengua salvada. Acerca de dibaxu de
Juan Gelman, en: Spiller, Roland (Ed.): Culturas del Río de la
Plata (1973-1995) Transgresión e intercambio, Frankfurt am Main:
Vervuert Verlag.
• Hatzfeld, Harmut (1955): Estudios literarios sobre mística española,
Madrid: Gredos.
• Paris, Diana (1991): Juan Gelman y el discurso de la ajenidad,
en: Literatura e identidad latinoamericana, IV Simposio Internacional de
Literatura, Bariloche.
• Pollmann, Leo (1987): Argentinische Lyrik im
lateinanamerikanischen Kontext: Der Fall Roberto Juarroz, Heidelberg:
Carl Winter Universi-tätsverlag.
• Sillato, María del Carmen (1996): Juan Gelman: las estrategias
de la otredad. Heteronimia, intertextualidad, traducción, Rosario:
Beatriz Viterbo Editora.
1. Citar:
Referir, anotar o mencionar los autores, textos y lugares que se alegan
o discuten en los que se dice o escribe (definición del Diccionario
Enciclopédico Sopena, en: Sillato, p. 86)
2. Comentario: escrito que sirve de explicación o comento de una
obra (idem)
3. Me refiero aquí al libro de Gelman Dibaxu, escrito en ladino
(Gelman es de origen judío aunque no sefardí).
4. Foffani, Enrique: La lengua salvada. Acerca de dibaxu de Juan
Gelman. Foffani analiza el fenómeno del bilingüismo como manifestación
de la otredad refiriéndose a los escritos de Steiner sobre los
escritores que se han quedado lingüísticamente sin casa.
5. Paris, Diana: Juan Gelman... (p. 159)
6. Diana Paris recoge en su artículo Juan Gelman y el discurso
de la ajenidad algunos de los numerosos epítetos aparecidos en diarios
y revistas bonaerenses con respecto a la lengua gelmaniana. Creo de
interés trascribir la opinión de Cortázar: Si algo nos traen hoy los
poemas de Gelman es una actitud, una manera a la vez reflexiva e
intuitiva de buscar lo que de veras somos. (ciatdo por Paris, p.157)
7. Libro en colaboración con Osvaldo Bayer, 1983.
8. Cuerpo de mujer mía [...], te pareces al mundo en tu actitud
de entrega (Neruda: Veinte poemas de amor y una canción desesperada,
1956)
9. A propósito de la feminización de la lengua en la obra de
Gelman Carta a mi madre (1989) escribe Foffani: ... no es una traición
a la gramática sino la posibilidad de que la palabra se haga matriz...
(p. 198)
10. la creación de palabras acercaría a Gelman una vez más a
la poesía de Juarroz. Pollmann (p. 74) remite la creación de palabras
en Juarroz a la influencia de Unamuno. A razón de la escasez de
material crítico/analítico sobre Gelman, y a la parquedad con que éste
se pronuncia en sus entrevistas (a excepción de los temas políticos)
no me ha sido posible confirmar si una cadena de relaciones
intertextuales es igualmente válida en nuestro caso.
11. Ramón Xirau, en Boccanegra: Confiar en el misterio, p. 91.
12. Otro punto de unión con la poesía de Juarroz. Pollman llama
a dichas paradojas signos invertidos.
13. La temática de la caída en el contexto de la lírica
argentina coincide al parecer, según Pollmann, con la mudanza del
escritor del interior hacia la gran ciudad: pérdida de la atmósfera de
la infancia, extrañeza ante los nuevos espacios. En el caso Gelman se
agiganta la dimensión de la pérdida al alejarse del país y perder (no
en forma figurada, sino definitiva) a gran parte de la familia bajo la
represión de la última dictatura militar.
14. Pollmann insiste en la caída amortiguada que posibilita un
nuevo vuelo en la poesía de López Velarde y en la caída controlada
como por arte de paracaídas en la poesía de Huidobro. Pollmann dedica
asimismo especial atención al significado de la palabra caída en los
trabajos de Neruda.
Publicado el 2-8-2001 |