Voces sobre Juan

Nota del 1 del 7 de 1997.
 

Voces que dicen, que pasan, que conversan, que el viento lleva y trae, que acompañan; son decidoras, susurran, suenan opinando, son graves, aflautadas, aguardentosas, son aterciopeladas, estentóreas, vienen de contar y de cantar, animan cualquier fuego, ahora hablan de un poeta; nomás uno apoya el oído en la página y las está escuchando.

Nombre al que le han segado familia, que ha visto morir o desaparecer los amigos más queridos, nadie ha podido matar en él la voluntad de subtender esa suma de horror como un contragolpe afirmativo, creador de nueva vida... Juan pregunta, una pregunta sigue a la otra, hay poemas que son solamente preguntas. Siento que por ahí, por encima del amor y la rebeldía que no se resignan al silencio, hay también una razón de ser que nos abarca a todos los que hoy empezamos también a interrogarnos sobre el destino que nos ha cercado, diezmado y dispersado en estos años. Cuando Juan pregunta se diría que nos está incitando a volvemos más lúcidamente hacia el pasado para después ser más lúcidos frente al futuro. No hemos sabido hacer las preguntas a tiempo, esas que desnudan, que violan, que rasgan de arriba abajo las telas del conformismo y de la buena conciencia.

Julio Cortázar, prólogo a Silencio de los ojos, éditions du Cerf, París, 1981.

Gelman gambeteó -en términos futboleros- con pisada hacia atrás y toque profundo por el costado, la tentación fecunda de repetirse... En la escritura desconfió de su propia soltura, tensó el arco, rompió más de una cuerda y sacó sonidos cortitos/largos o raros, brillantes/opacos y verdaderos, se metió definitivamente con las palabras y asumió todas las consecuencias ... bancó esplendores y malarias, no estuvo en la platea ni fue apuntador; repartió los programas, actuó sin red, en la cuerda floja, se partió el espinazo... Y son años y años de ser y hacer.

Juan Sasturain, Master de gelmanía, en Unidos Nº14, Buenos Aires, 1987.

Juanito aparece inesperadamente en los lugares más increíbles. La última vez que supe de él estaba en París. Siempre es difícil situarlo en algún lugar ... creo que tenían orden de matarlo donde lo reconocieran, Yo tuve mucha amistad con él las últimas veces que él se situó en Nicaragua; vivía en increíble peligro. A nosotros los latinoamericanos nos sucede una vaina; ocurre en los poetas, por ejemplo, que no se dan cuenta de que son el poeta que son. Gelman es un poeta extraordinario; cada poeta es un poeta extraordinario... No estoy diciendo bondades y cosas así que llamen la atención, no, son hechos reales. Es un hombre demasiado especial. Gelman es uno de esos poetas que al leerlo se queda uno pasmado, uno lee la poesía y parece que no tiene nada que ver con él, parece que no tiene que ver con nada, ni con la misma poesía de él.

José Coronel Urtecho, entrevista de Manuel Bermúdez, Evidencia Nº1, San José, 1991.

Con Violín y otras cuestiones Juan Gelman irrumpe dignamente en la poesía de habla española y el círculo universal de la rosa. En su libro palpita un lirismo rico y vivaz y un contenido principalmente social, pero social bien entendido, que no elude el lujo de la fantasía. Juan Gelman no es un evadido de la realidad como desearían los teóricos reaccionarios de un artepurismo imposible; ni tampoco un "editorialista en verso", un simple propagandista, como querrían que fuera los agrios críticos sectarios, los que ignoran que en la conciencia de] poeta, del creador, habrá siempre un terreno inalienable que no podrá ser hollado.

Raúl González Tuñón, prólogo a Violín y otras cuestiones, Gleizer, Buenos Aires, 1956.

Me tocó descubrir a Juan Gelman, a Héctor Negro, entonces desconocidos que leían sus versos en un teatro independiente, y luego a Julio César Silvain. Sino descubrí en España a Miguel Hernández, porque antes ya lo hablan hecho Neruda y Aleixandre, intervine estimulándolo.

Raúl González Tuñón, en Horacio Salas, Conversaciones con R. G. T., La Bastilla, Buenos Aires, 1975.

Esta boca canta y hace cantar. Habla de combates y dignidades, ofrece certidumbres que parten de la duda y libertades que vienen de la cárcel. Desde el exacto centro de la muerte, celebra la vida. Los versos nacen del encuentro entre una piedra y un fulgor de otoño. No cree el poeta que alcanzará por sus versos el perdón ni la gracia. Pero los torturan y nacen, los sentencian y nacen, los fusilan y nacen. No hay explicación que los merezca.

Eduardo Galeano, prólogo a Hechos y relaciones, Lumen, Barcelona, 1980.

Me parece muy merecido el Premio Nacional de Poesía 1997 para Juan Gelman, escritor dúctil y comprometido que supo ganarse la admiración, respeto y cariño durante su trayectoria tanto en nuestro país como fronteras afuera. Su poesía contiene e irradia la fuerza y la humanidad de su propia persona. Su último libro Ni el flaco perdón de Dios, hijos de desaparecidos, lo muestra como un interlocutor sensible que asimila en sus fibras más íntimas el testimonio del horror y del dolor -que él también vivió- y que desgrana en estos relatos sin final. Testigo y protagonista de la etapa más cruel de nuestra historia, nos deja en este libro –escrito junto a Mara- un documento que debe ser leído por todos los argentinos.

Nora de Cortiñas, madre de Plaza de Mayo, Línea Fundadora.

Yo te diría que el sesenta se inaugura con Juan Gelman.

Juana Bignozzi, Lo que verdaderamente temo es el olvido, entrevista de J. Fondebrider en Conversaciones con la poesía argentina, Libros de Tierra Firme, Buenos Aires, 1995.

Para mí ha sido un descubrimiento Juan Gelman. He leído su poesía y me gusta muchísimo. Es de una agilidad en su imaginación, extraordinaria y de un vocabulario especial. Leonello Venturi decía, hablando de pintura, que el rasgo más constante para apreciar a un pintor es si tiene o no personalidad.

No importa que los cuadros estén bien pintados, lo importante es sentir una personalidad; una cosa diferente, el alma, el imaginario de un hombre. Y en la poesía de Gelman se siente una gran personalidad. Esos poemas son sólo de Gelman, inventa el lenguaje... Tuve la gran fortuna de que nos encontráramos aquí en México, aprecio mucho su amistad.

Luis Cardoza y Aragón, testimonio inédito recogido por Yazmín Ross.

En la poesía de Juan Gelman la diversidad de temas se traduce en diferentes aventuras del lenguaje, sin necesidad de dobles o sosías, como un conjunto de voces que se van complementando en una sola poética. Desde el tono coloquial de sus comienzos, pasando por la etapa tanguera, donde lo canyengue coexiste con la vanguardia, hasta la incursión en formas cercanas a la poesía anglosajona, el sistema poético de Gelman se ha enriquecido con múltiples experiencias. La recreación del soneto o el rescate de las voces y sintaxis del sefardí, son otros tantos hallazgos de un poeta en sostenida evolución a lo largo de cuarenta años. Su peripecia vital, en la que se registran como constantes el amor y la pasión política, se ha traducido hasta hoy en una escritura donde el estar en el mundo ( militancia, exilios y regresos) se (forma en vivencia y vigilia el gobernado delirio de un eta que, como William Blake se acerca a la sabiduría por e camino del exceso.

Pedro Orgambide, escritor.

Juan Gelman, ya tenías el destino/en tu verso nervioso y agorero/ lo mismo que en las rayas de una mano,/ de tu cólera buey, en tu macabra/ broma de traducirte del inglés,/ en tu frase de quiebro sin cerrar/ como foto movida en una cámara.

José María Valverde, fragmento del poema Juan Gelman, ya tenías el destino.

Si Gelman sólo hubiera escrito, además de este poema excepcional (se refiere a Descansos, donde Gelman habla de Francisco Urondo), otro que hace dieciocho años incluyó en Gotán y que concluía: "Ni a irse ni a quedarse,/ a resistir,/ aunque es seguro/ que habrá más penas y olvido", ya tendría bien ganado su derecho a esa modesta pero infrecuente gloria que es lograr, las más de las veces sin quererlo, meter el corazón del lector en un puño, y luego abrirlo, despacito, para que el mundo vuelva a latir.

Mario Benedetti, Gelman hace delirar a las palabras, en La realidad y la palabra, Destino, Barcelona, 1990.

Hace un tiempo, en una de las primeras vueltas de Juan Gelman a la Argentina, un hombre, creo que un arquitecto, me contó que había estado preso en la época de los milicos y que él y sus compañeros leían libros que habían sido copiados en papelitos de cigarrillos e introducidos subrepticia mente en la cárcel. Cuando venían los traslados -esos traslados inciertos, que los acercaban cada vez más a la desaparición-, envolvían esas copias en cinta adhesiva y, midiendo el tiempo, los tragaban para poder recuperarlos después, en el nuevo destino. "A mí - me decía el hombre- me tocó trasladar Gotán de Juan Gelman."

Miguel Briante, Un ruido en la oreja, en Primer Plano, Página/ 12, Buenos Aires, 22/5/1994.

Leí la poesía de Juan Gelman desde Violín y otras cuestiones (1956), casi al mismo tiempo que en Jujuy comenzábamos con Tarja ... Tanto ese oscuro animal (que come y es comido a la vez) como la mayor parte de la obra poética de Juan Gelman se caracterizan por la condensación de sus figuras; textos breves proponen o sugieren sentidos diversos, aunque también los haya bien explícitos. En cualquiera de los casos, el lector se ve arrastrado entre avalanchas de preguntas sin respuestas, rupturas léxicas y sintácticas, estrofas inusuales, formas canónicas como las del soneto, destrozadas; cortes de versos mediante barras y otros recursos, que no alcanzan a afectar el tono sustancial de trágica ternura, justificado por múltiples circunstancias de la vida del autor, de sus compañeros y de su pueblo. Que esos "disparos de la belleza incesante", sigan defendiendo el limpio sol, la libertad y la justicia.

Andrés Fidalgo, revista El Duende.

Me gusta recordar (sobre todo ahora que son agua pasada) aquellos días en que nosotros hacíamos El Caimán Barbudo. Que si hay cosas de esos tiempos que se han ido, hay también ciertamente otras que se quedan... De entonces se ha quedado la poesía de Juan Gelman... El excelente Giornalismo es una suerte de apoteosis de esa voluntad de cronista que siempre muestra el mejor Gelman... Conversaciones (se refiere al texto que Gelman después retituló Sentimientos), impresionante poema al comandante Ernesto Che Guevara, el más hermoso poema que hasta hoy he leído al heroico revolucionario.

Guillermo Rodríguez Rivera, Gelmanear, en Casa de las Américas N° 55, La Habana, 1969.

La voz de este ruido de su patria, este huérfano de su hijo, este solo de sus compañeros sigue alentando por sobre las páginas como un indeclinable soplo de dolor calcinante, de ternura y de soledad y de tristeza, repitiéndose, balbuceando a veces, consumando, otras, versos de belleza suma, llenando de líneas de otros, cosas del tango, perdiendo el respeto a la sintaxis, a las concordancias, a las desinencias, a lo que sea, para que los versos digan lo que quiere decir.

Idea Vilariño, Un poeta: Juan Gelman, en Brecha, Montevideo, 5/5/1989.

El primer poeta que conocí fue Juan Gelman. Yo tenía 18 años y me acerqué a una Casa de la Cultura que quedaba por Córdoba al 800; él estaba con Juan Carlos Portantiero y le mostré mis versos callejeros, cosas de la murga. Me alentó mucho, hizo que tomara en serio la poesía. Era unos años más grande, pero estaba más allá de la edad que tenía, mostraba una gran madurez. Después formarnos el grupo El Pan Duro con Somigliana, Wainer, Silvain, Hierba y otros. Todo eso incidió mucho en mi formación, en mis lecturas. En una de las lecturas del grupo se nos acercó González Tuñón; su apoyo fue muy importante y ese aliento fue un vaticinio sobre el camino que íbamos a seguir. Cuando nos decidimos a publicar, el grupo decidió que el primero fuera el libro de Juan, Violín y otras cuestiones, luego vino el mío, Bandoneón de papel.

Héctor Negro, poeta.

Gelman puede tratar temas de París, de la Habana, de otros lugares del mundo, y lograr para el lector una impresión de doble autenticidad de lo descrito o lo ambientado y la autenticidad de su propia voz como argentino, ambas expresiones entremezcla das para dar paso a lo universal.

Roque Dalton, citado por Víctor Casaus en el prólogo a J. G. Poesía, Casa de las Américas, La Habana, 1985.

El símbolo del pájaro abunda en la poesía de Gelman. Aporta su rica carga imaginativa. En cuanto pájaro cantor, encarna al poeta. En tanto ave volátil, representa todo lo que puede asociarse con ser alado: el vuelo espacioso que amplía y libera, lo que levanta, lo que promueve, la soltura... El pájaro simboliza el ideal revolucionario, el combatiente altruista, el mártir por la causa, el héroe aguerrido y tierno, el niño angelical. Todo lo que suscita la adhesión cariñosa de Gelman redunda metafóricamente en pájaro.

Saúl Yurkievich, La violencia estremecedora de lo real, en Río de la Plata No 7, París, 1988.

En 1988, Gerardo Foia organizó un encuentro de poesía donde se le dio la bienvenida a Juan Gelman, que hasta entonces había estado exiliado. Este encuentro, que terminó con una lectura de poesía en el Obelisco, sirvió para conocer a Juan y a su legendario editor José Luis Mangieri. Y también permitió que muchos chicos que escribíamos poesía nos conociéramos. De ahí salieron publicaciones como 18 Whiskys, La Mínela y La Trompa de Falopo. En los diez años que pasaron, la relación con la obra de Gelman -al menos para mí- se fue modificando. En el principio uno admiraba hasta la comas. Ahora, si se quiere, predomina una visión más objetiva y saludable. Gelman dialogó con Vallejo y no salió lesionado. Modificó el intimismo de sus primeros poemas no porque se lo propusiera programáticamente, sino porque era una necesidad estética y moral. Cólera Buey, Fábulas y Los poemas de Sidney West son grandes libros.

Fabián Casas, poeta y periodista.

El novelista, dramaturgo y ensayista británico Graham Greene escribió que la situación del poeta Juan Gelman resultaba "un doloroso ejemplo de las paradojas de la Argentina de hoy". El escritor inglés publicó en el diario británico The Independent una nota donde llama la atención sobre la situación del poeta condenado por los militares y por la cúpula de Movimiento Peronista Montoneros: "De modo que el Señor Gelman ha conseguido acumular dos sentencias de muerte". Agrega Greene: "Uno hubiera esperado que el perverso pasado argentino quedara enterrado, pero en mayo de 1984 amigos del Señor Gelman le aconsejaron que no regresara para buscar a su nieto; confidencialmente supieron que se lo estaba aguardando para iniciarle una acción legal por haber pertenecido al sector revolucionario del peronismo". Graham Greene, citado por Horacio Verbitsky en Graham Greene escribe sobre J G., en Página/l2, 28/10/1987.

Por fin el país se acordó de él, que siempre lleva al país con él. Tengo para mí que este premio nacional es también una revancha de González Tuñón, al que nunca se lo dieron. Un poeta que pasa de Gotán a Com/posiciones y Eso significa que no se quedó atado al organito conformista. Eso en lo literario. Y en misión militante acordémonos siempre que se largó a Buenos Aires en plena clandestinidad del 78 cuando lo buscaban todos los perros de la dictadura. Que en estos tiempos de ajuste brutal y la consecuente aparición de fogoneros y piqueteros en los cortes de ruta como singular método de lucha, le otorguen el Premio Nacional de Literatura a un poeta y que éste sea Juan Gelman, es para tener la certeza de que la historia continúa. Ya desde sus primeros libros estos piqueteros están presentes en sus versos: María la sirvienta, Pedro el albañil, el Emilio Jáuregui, el Che Guevara, y además todas las angustias, amores, humillaciones, triunfos que acosan al ser humano. Toda la generación del 60 está en sus poemas, con sus esperanzas de cambio cuando parecía que la historia estaba a la vuelta de la esquina esperándonos. Y a la vuelta de esa esquina nos esperaban treinta mil asesinados y desaparecidos, una clase obrera combativa y un estudiantado lúcido y generoso diezmados. A pesar de la inmensa derrota y de nuestros gigantescos muertos no nos han acorralado. Junto a los fogoneros seguiremos cortando las rutas del neoliberalismo salvaje y genocida, también con la obra de Gelman.

José Luis Mangieri, editor

Pocos creadores, hoy en día, cumplirían el famoso aforismo: "Sólo es poeta quien es capaz de convertir la solución en enigma". Juan Gelman es uno de ellos.

Juan Bañuelos, poeta

Eramos muy jóvenes y nos fueron echando uno a uno de aquel Partido Comunista que había aprendido de Mitre su concepción histórica y de Stalin la ferrea disciplina. Han pasado muchos años y cada uno de nosotros enfiló hacia distintos atajos. Lo que nunca le conté a Juan es que aquel día en el local del barrio centro se había dicho que para que yo continuara siendo un revolucionario debía apartarme de esa revista en la que figuraban en el staff junto a dos expulsados: Juan Gelman y Juan José Mangieri. Aún recuerdo que bajé las escaleras y emboqué la calle riéndome a carcajadas ante la desconfiada mirada del tira que estaba de parada más cerca.

Carlos Gorriarena, pintor

El es un narrador austero y entrecortado, un indagador metafísico, un evocador de vidas como epitafios, un poeta político, un poeta amoroso, un enamorado de las metamorfosis de la tradición, un "dilapilador de Dios", entidad metafísica que aparece con frecuencia en su obra exhibiendo las limitaciones del poder absoluto y la dispersión de la totalidad en fragmentos del diálogo entre el alma copórea y el cuerpo espiritual.

Carlos Monsiváis, ensayista

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