La Nación,sección Espectáculos
fecha de publicación 07.11.1999
autor Natalia Trzenko

La larga relación con el cine


Personalidad: la pasión de García Márquez por el séptimo arte incluye críticas perdiodísticas, guiones y una negativa a que filmen "Cien años de soledad".

El estreno del film de Arturo Ripstein basada en la novela de Gabriel García Márquez "El coronel no tiene quien le escriba" parece un símbolo de la pasión que siente el escritor colombiano por el séptimo arte. Una pasión que muchas veces pudo superar a su romance con la literatura.
La historia de García Márquez con el cine comenzó temprano, cuando su abuelo aprovechaba las lentas tardes de su Aracataca natal, para llevar al joven Gabo al cine a ver los westerns protagonizados por Tom Mix .

Años después, ya con algunos relatos publicados y cierto prestigio ganado en el mundo literario colombiano, García Márquez comenzó a trabajar en el diario El Espectador. Allí, junto a notas de información general, despuntó el vicio cinéfilo escribiendo reseñas cinematográficas. Sus textos hablaban de una verdadera confianza en el poder expresivo del cine al que equiparaba con la literatura. El neorrealismo italiano constituiría una inspiración para su universo narrativo, sobre todo "Ladrón de bicicletas", de Vittorio de Sica.

Tras 18 meses de trabajo periodístico, en los que se transformó en uno de los pioneros de la crítica cinematográfica de su país y en uno de los más entusiastas promotores del cine colombiano, García Márquez viajó a Roma en busca del espíritu que encerraban los estudios Cinecittá.

Comenzó como estudiante de la carrera de dirección en el Centro Experimental de Cinematografía, al tiempo que trabajaba como corresponsal de El Espectador. Entre esas dos tareas, la literatura quedaba, muchas veces, en un segundo plano.

Compañero de estudios del director argentino Fernando Birri, Gabo solía discutir con él sobre el cine latinoamericano mientras proyectaban trabajar juntos, algo que sucedió treinta años más tarde en la Escuela de Cine de San Antonio de los Baños, en Cuba, que él ayudó a fundar, en 1986. Su época de estudiante fue corta. García Márquez conocía el secreto para hacer cine: la magia, para él, reside en el guión. Esa máxima que enseñó luego a los estudiantes de la Escuela Internacional de Cine y TV (Eictv), lo obligó a despreciar el academicismo de la carrera de dirección para dedicarse a escribir.

Los tiempos mexicanos

A comienzos de los años sesenta, y tras varios recorridos por Europa, García Márquez se instaló en México, donde intentó el oficio de guionista. Se integró al mundillo cinematográfico de ese país y así conoció al entonces joven cineasta Arturo Ripstein.

El primer largometraje de Ripstein, "Tiempo de morir" (1965), fue también el primer guión original escrito por García Márquez. Sin embargo, el debut cinematográfico del escritor fue la coadaptación de "El gallo de oro", que realizó con el novelista mexicano Carlos Fuentes. En esos años que García Márquez recibió una oferta a la que no se pudo negar: trabajar como guionista de tiempo completo y por un sueldo fijo.

El experimento, por más atractivo que le resultaba al mismo Gabo, terminó en fracaso. Con pesar, el escritor tuvo que admitir -según lo contaría años después su amigo Carlos Fuentes- que el cine no era el medio más adecuado para contar lo que él quería contar. Frente a las posibilidades de la novela, resultaba mucho más limitado, sobre todo por las exigencias impuestas por productores y directores.

La lista de adaptaciones de la producción de García Márquez al cine - y la televisión- es larga: antes de "El coronel..." había sido "Crónica de una muerte anunciada", de Francesco Rossi(1987), una pobre versión fílmica de una novela magnífica.

El próximo año le tocará el turno a "El otoño del patriarca". La novela será adaptada al cine por el actor y director Sean Penn y en el papel protagónico aparecerá Marlon Brando.

Cien años sin película

Sin embargo, un sueño desvela a los cineastas: García Márquez se niega a que una de sus más famosas novelas, "Cien años de soledad", sea trasladada al celuloide.

"Tuve muchas ofertas para llevar la novela al cine, pero siempre me negué porque deseo que los lectores sigan imaginando a los personajes", aseguró Gabo. "No quiero que la filmen. Si lo hacen la destruirán porque el cine no permite esas identificaciones", afirmó.

Amigo de Luis Buñuel y Akira Kurosawa, cinéfilo, crítico y guionista, Gabriel García Márquez es escritor, pero podría haber sido cineasta. Su historia lo demuestra y el hecho de que su hijo mayor, Rodrigo, haya terminado hace poco su primer film, es una interesante vuelta del destino, parecida a alguna de sus ficciones.