El Nuevo Diario, Miércoles 20 de Enero de 1999 | Managua, Nicaragua

La beatería vacía del Gobierno

Gioconda Belli


 

A pesar de que la Constitución de la República, establece el carácter laico del Gobierno de Nicaragua, los managuas estamos viendo transformarse nuestra ciudad en un lugar que tiene más nombres de santos católicos que el Estado Vaticano.

Avenidas, calles, plazas, se bautizan con nombres del santoral católico y el Papa Juan Pablo II se ha convertido- a juzgar por la cantidad de sitios públicos que llevan su nombre- en un prócer del Estado nicaragüense.

Ahora resulta que se construirá, en la zona del Malecón, una Plaza de la Fe, una obra que "Promete ser la más grande de Centroamérica y una de las más grandes de Latinoamérica". Esta Plaza se llamará Juan Pablo II y tendrá en su centro una cruz de cuarenta metros.

"Lo que vale es la fe" dijo el presidente Alemán, cuando se le preguntó si monumentos como éste, además del de La Purísima en el Barrio Larreynaga y el de Cristo Rey en la rotonda Santo Domingo, no comprometían el carácter laico del Estado.

El señor Alemán tiene derecho en su vida a su fe, pero si su catolicismo es tan ferviente debería usarlo no para anunciar la construcción de proyectos millonarios ornamentales, para hacer alarde de sus creencias, sino para preocuparse por una nación flagelada por la acumulación de desastres.

Según sé yo, la fe cristiana tiene como su primer mandamiento "Amar al prójimo como a ti mismo". Por ende, cómo es posible, me pregunto yo, que este gobierno tan cristiano aún no le haya dado tierras a la población damnificada de Posoltega? Cómo es posible que no se den cuenta que, mientras las bodegas del MINSA están llenas de medicinas que ellos han centralizado, la gente se esté muriendo por falta de ellas? Cómo es posible que quienes tienen el poder, los recursos y las posibilidades de solucionar la situación de miles de personas, erijan monumentos y se llenen la boca hablando de Fe, mientras tanta gente sufre y se muere por su olvido y su influencia?

Esa receta de Alemán de que "la fe es la que vale" , revela la moral de que con la barriga llena, piensa que es bueno que los pobres sufran porque mientras más sufran más alto estarán en la escalera del cielo.

Darle recetas religiosas al pueblo no es la labor de un Presidente. El Gobierno de Arnoldo Alemán está violando impunemente el carácter laico del Estado nicaragüense, llenándose la boca de palabras y beatería vacía mientras falla en su esencial misión de servir al pueblo.

De qué sirven las Avenidas Pablo II, si sus esquinas están llenas de niños que mendigan y de desempleados que venden cualquier cosa para sobrevivir?

No hay que hablar tanto de los Santos, hay que procurar ser como ellos, como dijera Leonel Rugama.


Encontrado en: http://www.elnuevodiario.com.ni/archivo/1999/enero/20-enero-1999/opinion/opinion1.html