El nuevo diario, Jueves 4 de Marzo de 1999 | Managua, Nicaragua
Lo que no verá el presidente Clinton
Gioconda Belli
Cuando el Presidente Bill Clinton llegue a Nicaragua el próximo 8 de Marzo, el Presidente Arnoldo Alemán y su comitiva, le mostrarán cien casas construidas en «Los Laureles», Chichigalpa, para los damnificados del huracán Mitch. Que no se engañe el Presidente Clinton creyendo en proyectos de escaparate.La población de las comunidades en Posoltega que fueron arrasadas por el deslave del Volcán Casita; esas mismas personas cuyo sufrimiento conmovió el corazón de tantos en el exterior y movilizó gran cantidad de recursos financieros hacia nuestro país, está viviendo actualmente en unas condiciones de miseria tan espantosas que no las desearía el Presidente Clinton ni siquiera para su perro Buddy.
El que haga el viaje a Posoltega puede verlo: Hacinados en champas de plástico sin una sola ventana, sobre terrenos pelados, sin árboles, ni sombras; en el calor y polvasal del pleno verano, sin conexiones de agua en los refugios (el agua la tienen que acarrear en baldes), los refugiados ven pasar el tiempo y acercarse el próximo invierno sin esperanzas de que su situación mejore.
Niños cubiertos de costras de tierra, madres en estado de shock por haber perdido hasta cuatro hijos en un instante, campesinos que perdieron su forma de sustento, sobreviven con una magra dieta mensual de 1.16 lbs. de cereal de soya; 24 libras de maíz amarillo, 3/4 de aceite y 6.5 lbs. de arroz. No hay leche para los niños. No reciben sal, ni jabón. Y en este mes, esta provisión se le entregará solamente a los que están en los refugios. Ya las comunidades que perdieron sus medios de trabajo, sus terrenitos y sus cosechas, se las tendrán que valer como puedan.
En una reunión en Posoltega con catorce representantes del Consejo de Comunidades Campesinas, a la que asistí el día 1 de Marzo, pude escuchar de viva voz los complejos problemas que enfrentan los damnificados. Ni el Gobierno, ni el FSLN, que tiene a su cargo el gobierno municipal, han podido superar las mutuas desconfianzas y el interés de capitalizar políticamente la desgracia. Las actitudes inmaduras de uno y otro lado, han hecho que ninguno se haga cargo de los urgentes problemas de las comunidades, las cuales se han visto desamparadas y perjudicadas en este absurdo y estéril fuego cruzado partidario. Hasta ahora, la asistencia gubernamental ha sido extremadamente limitada y el gobierno local ha actuado de manera sectaria entorpeciendo el flujo de ayuda. En Posoltega, solamente las ONG han logrado algún nivel de asistencia efectivo. El problema es que las ONG no tienen la capacidad, ni los recursos para resolver el cúmulo de necesidades de 2,500 personas que, actualmente, se encuentran o desplazadas, o sin sus medios de sustento tradicionales.
Donde se requería eficiencia y pronta respuesta, ha privado el burocratismo, la negligencia y los feudos políticos. Las víctimas del huracán, han sido doblemente victimizadas. Los dirigentes políticos nacionales liberales y sandinistas, después de llegar en caravanas de propaganda, se han lavado las manos con la desolación y el dolor de ese pueblo con el que llenan de retórica sus discursos, pero que abandonan olímpicamente a la hora de más extrema necesidad.
Para recuperar mínimamente la situación pre-Mitch, se requeriría construir, en Posoltega, al menos 500 viviendas. En términos de tierras, las comunidades tienen una demanda de 1224 manzanas. Con la ayuda de los ONG, alguna tierra se ha comprado. Sin embargo, dejados a su libre albedrío y sin que el Estado haya tratado de intervenir para solucionar este ingente problema, los dueños de tierra de la zona, aprovechándose de la desgracia, han subido astronónomicamente los costos de la tierra, llegando a venderla hasta a 1800 dólares por manzana.
En Posoltega, el Centro de Salud está desprovisto. Una silla de ruedas vieja y rota sirve de silla para el paciente en el despacho del médico. Hay pocas medicinas, suciedad, desorden.
Las escuelas que han recibido a los niños de las comunidades destruidas, no han sido reforzadas. En la comunidad de Calle Real, un terrateniente vecino hasta les están amenazando con quitarles media manzana del patio de la escuela, donde se podría construir la ampliación.
La lista de huérfanos de sólo la comunidad «Ronaldo Rodríguez» es de 40 niños y adolescentes, que perdieron tanto su padre como su madre. Muchos otros perdieron al menos uno de su progenitores. De esta situación, el Gobierno no se ha ocupado tampoco.
No me permite el espacio extenderme aquí con más datos para completar el terrible cuadro de abandono en que se encuentran los sobrevivientes de una tragedia que conmovió al mundo e hizo llegar a nuestro país toneladas de ayuda, recursos y hasta la posibilidad de una condonación de la deuda externa total de Nicaragua, pero quiero alzar mi voz por estas personas. Si hubiera existido para con sus vidas, las de sus niños, su situación de pérdida y desgracia, tanto en los dirigentes del Gobierno, como del FSLN, la voluntad política conque se reconstruyen puentes, se cocinan pactos y se construyen repartos para impresionar al Presidente Clinton, esta gente no seguirá viviendo en las condiciones infrahumanas en que se encuentran; condiciones que, a todas luces, atentan contra su salud física, mental y su dignidad como personas. El Presidente Alemán y el señor Daniel Ortega, tienen en sus manos resolver esa situación y no lo hacen. Que el Presidente Clinto les pregunte, que demande ver qué pasa con la ayuda que su Gobierno ha enviado; que salga de su caravana y se baje en los refugios, que hable con los líderes de las comunidades. Quizás, para vergüenza de los nicaragüenses, nuestros sordos políticos los escucharán más a él de lo que han querido escuchar el dolor de sus connacionales.
Encontrado en: http://www.elnuevodiario.com.ni/archivo/1999/marzo/04-marzo-1999/opinion/opinion1.html