El Nuevo diario, 10 de Noviembre de 1998 | Managua, Nicaragua
Se necesitan voluntarios
Gioconda Belli
Las comunidades latinoamericanas en los Estados Unidos, han protagonizado en los últimos días una movilización de gigantescas proporciones colectando ayuda para las víctimas del Huracán Mitch. En el caso de los nicaragüenses, éstos se han organizado de manera espontánea y han logrado llenar, sólo en Los Angeles, cincuenta contenedores de ayuda. Al consulado de Nicaragua y a otros puntos de la ciudad, donde almacenes como La Curacao, han puesto sus bodegas a la disposición, un río humano no cesa de llevar sus contribuciones: bolsas de ropa, comidas enlatadas, frazadas. Esta ayuda del pueblo para el pueblo, de la comunidad nicaragüense que en ésta y otras ciudades de los Estados Unidos, se gana la vida trabajando duramente, tiene un valor más allá de lo monetario. Estas personas están donando generosamente, no lo que les sobra, sino lo que les ha costado tremendo sacrificio.
Me decía, sin embargo, un compañero de una de las instituciones de ayuda con la que hemos estado coordinando esfuerzos, que estas contribuciones individuales, consistentes en cajas de comida surtida, bolsas de ropa, etc., requieren, para ser efectivas, que exista en el lado que las recibirá, una cantidad grande de personas que se dediquen a abrir las cajas, clasificar lo que contienen y poder agrupar la ayuda de manera que ésta pueda ser distribuida adecuadamente.
Dado que el esfuerzo de transporte aéreo, se está concentrando en enviar suministros a granel, las contribuciones personales se enviarán a Nicaragua por tierra, por barco y haciendo uso de la generosidad de compañías como American Airlines que ha puesto una bodega en California para almacenajes y ofrecido llevar alguna cantidad de lo colectado. Se espera conseguir otros aviones para transportar estas donaciones, pues hay suficiente para llenar por lo menos un 747.
Según entiendo, ya hay algo de esta ayuda en los puestos, pero es urgente que grupos de voluntarios se organicen y se pongan a la disposición del Comité de Emergencia, para poder realizar esta labor de clasificación que garantice que esta labor de amor que han hecho los nicaragüenses en el exterior, no se pierda en las bodegas portuarias o en las aduanas.
Por este medio hago un llamado a todas aquellas personas que puedan disponer de tiempo libre, para que se coordinen y se ofrezcan voluntarios para hacer esta labor. Cada una de esas cajas con ropita, zapatos, colchas, medicinas, juguetes, comida, representa el sacrificio y el amor de los nicaragüenses que, desde el exterior, han seguido con el corazón apretado, la enorme tragedia que está viviendo nuestro país.
Esas cajas no sólo son valiosas materialmente, sino que contienen el poder redentor del amor y del deseo ferviente de que Nicaragua pueda restañar sus heridas y salir adelante de este desastre. Po favor, no dejemos que este esfuerzo quede embodegado. Son miles los nicaragüenses que han sacado de donde no tienen para enviarlo para allá.
Los Angeles, noviembre 6 de 1998
Encontrado en: http://www.elnuevodiario.com.ni/archivo/1998/noviembre/10
-noviembre-1998/opinion/opinion1.html
![]()