Gioconda Belli. De la costilla de Eva (1986)

 

ÁRBOLES DESPEINADOS

Estan rosados

rosados

los robles.

Rosado

rozado

está mi corazón.

En la herida de la temporalidad

te guardo.

Te alojo en mis pulmones

con el aire de la respiración.

Los vientos alisios los despeinan

los árboles.

Yo me descalzo

ando por las flores rosadas

como si así

lograra el polen

la sustancia para dejar detenido

el gesto que te acerca

con el que me llamas.

Convocada por los vientos

en el volcan me yergo

te invito a este mundo de jaguares

este mundo de helechos

este mundo tendido

que mira y se entrega

abierto en lagos y veredas oscuras

cubierto de musgo

mirando

-mira que nos está mirando el mundo

este mundo de arboles-.

A ritmo de robles

se hacen preguntas.

Me oculto de faunos ninfas infancias

que vuelven una y otra vez a buscarme

con sus flautas, sus risas seductoras.

Me escondo en el volcán.

suspiro palabras que no logran desprenderse

de mi aire interior

palabras que tendríaas que descifrar

como piel insospechada

que repentina se convierte en gemido.

Te señalo la cima.

con flores hago hogueras perfumadas

señales de humo

para que vengas

toques

encontres

rosado.

rozado

corazón.