Gioconda Belli. De la costilla de Eva (1986)

 

NACIMIENTOS

Me estoy haciendo de lentos acontecimientos silenciosos

como esto de que hayas entrado en mi vida

atravesando una puerta de árboles y sol a medio día

para mirarme cómo quien comprende

lo que apenas balbucea el corazón

y darme risa y compartir conmigo los malinches

o la niebla brumosa de mi infancia

en un jardín que guarda ecos de fuente y una niña juguetona

corriendo entre las milflores.

Nadie medía entre nosotros.

Ni siquiera existe el tiempo en el beso furtivo

o el caluroso contacto de la piel.

Estamos en un momento en que el mundo gira sobre la voz,

la languidez luminosa del parque por la noche,

la cerveza terminando su espuma perezosa sobre nuestras palabras,

miel que brota inesperada

cuando te hablo de la lluvia

o ves brotar mágicas lagunas en el fondo de los volcanes

mientras cada uno guarda sus enigmas,

y el tacto reemplaza lo desconocido

los escondites de tus ojos

lo efímero que no se quiere descubrir o conjurar

porque aquí estamos hoy

y en este minuto cabe el Universo

como suspendido de la arista filosa de una estrella

cuyo rumbo desconocemos.