Horacio Castellanos Moya reedita "Baile con serpientes"
Más allá de la peripecia detectivesca
El Informador, GUADALAJARA, JALISCO, MEXICO, Sábado 23 de Marzo de 2002
El escritor salvadoreño de mayor éxito, Horacio Castellanos, el único también de ese país editado por Tusquets, acaba de reeditar la novela publicada en 1996 Baile con serpientes, que le colocó al frente de una nueva generación de autores anclada en la violencia como eje temático.
Después de los notables elogios recibidos de la crítica española, argentina y mexicana por El arma en el hombre (2000) y resultar finalista del Premio "Rómulo Gallegos 2001" con La diabla en el espejo, el escritor salvadoreño residente en México Horacio Castellanos Moya (1957) revalida el título logrado por méritos propios de autor de éxito, con la reedición de la novela Baile con serpientes que anteriormente, en 1996, había publicado en El Salvador.La restringida circulación que tuvo entonces la obra, dado el pequeño mercado de libros que existe en Centroamérica y su dificultad para entrar en los circuitos literarios importantes, hace que la reedición de Baile con serpientes con el sello editorial de Tusquets tenga un significado más fuerte para su autor, "ya que prácticamente se trata de una primera edición y la oportunidad que ello implica de confrontar la obra con un público más vasto, como es el público mexicano y latinoamericano".
El texto narra la experiencia de un sociólogo desempleado, Eduardo Sosa, quien entra en contacto con el habitante de un Chevrolet amarillo de los años 50 que un día cualquiera aparece estacionado en la calle, Jacinto Bustillo, un indigente extraño y harapiento que despierta suspicacias entre los vecinos. Por paciencia o soledad, el indigente acaba por resignarse a la compañía de Eduardo Sosa y le permite inmiscuirse en la miserable jornada con que se gana la vida. Pero el destino vira repentinamente cuando Jacinto es desgollado. Un sicótico acaba como herededro del Chevrolet y de sus habitantes: un grupo de serpientes de ojillos helados contadoras de historias alucinadas de infidelidades, celos y venganzas que escalan hasta el asesinato y el derrumbamiento de vidas enteras. Tres voces -el demente líder de las serpientes; Handal, el representante de la fuerza policial encargado de acabar con los ofidios; y la reportera Rita Mena que se inmiscuye en el caso y termina convirtiéndose en cebo de las autoridades- narran un delirio que repta sobre el delito, se enrosca en un vertiginoso torbellino policiaco y en un frenesí de destrucción que descubre incluso las débiles y corruptas bases del Estado.
Con Baile de serpientes, un thriller veloz, delirante, en el que la realidad y la fantasía se confunden en un torbellino de muerte, sexo y suspense, Castellanos Moya entra en una extraña vertiente de la novela policial, "con un componente negro muy fuerte", como él mismo reconoce.
Para el autor, se trata de una obra singular y única en el conjunto de su producción, no sólo por el componente de literatura fantástica que tiene y que le lleva a afirmar que se trata de la novela en la que más ha dejado correr la imaginación y con la que se ha sentido más libre a la hora de desarrollar personajes y situaciones insólitas, sino también por la forma en la que fue escrita, "de una manera muy intensa, en un período breve y prácticamente de una manera contundente, hasta el punto de que fue casi vomitada o expelida".
Escritor compulsivo en unas ocasiones (La diabla en el espejo, El asco/Thomas Bernhard en San Salvador) y ordenado en otras (La diáspora, ), en el caso de Baile con serpientes no tenía ningún plan y la novela surgió "de repente, sin que la pensara de antemano, casi como si me la hubieran dictado una vez que me senté a escribir. En general, todas mis novelas son producto de una planificación, de un trabajo muy lento, de toda una labor de quita y pon en cuanto a trama y recapitulación. Pero esta obra en cuestión es excepcional en el sentido de que cayó como una bomba, sin mayor cuestión previa, ni libreta de apuntes, ni trabajo de investigación".
Autor de cinco novelas, cuatro libros de relatos y un volumen de ensayos, Castellanos Moya justifica la descripción que a menudo hace en su prosa de la violencia, en su procedencia y formación en un período de la historia de San Salvador muy encolerizado. "Es inevitable expresar en la literatura el ambiente y el entorno en el que pasé años definitorios de mi vida. De ahí que tienda a una cultura de la violencia heredada y que lo exprese en mis obras, lo que no significa que siempre vaya a ser así, a pesar de que sea lo que se ha impuesto hasta ahora".
De profesión periodista, además de escritor, hace cinco meses que dejó de ejercer en los medios de comunicación impresos para avanzar en otra novela de la que prefiere no hablar hasta que esté terminada, "porque soy muy supersticioso".
Encontrado en: http://www.informador.com.mx/lastest/2002/Marzo/23mar2002/23ar04b.htm