El Arma en el hombre

Pedro González Olvera

Publicado por la Editorial Tusquets de México, desde hace algunas semanas circula en librerías El arma en el hombre, la más reciente novela de Horacio Castellanos Moya a quien, en el contexto de la literatura salvadoreña y centroamericana contemporánea, se le puede considerar sin ningún reparo como una de las voces más firmes y con mayor personalidad.


Al igual que en sus anteriores trabajos (El asco y La Diabla en el espejo), en su nueva novela Castellanos Moya vuelve a mostrar la que quizá sea su mejor cualidad: un espléndido manejo del ritmo narrativo, que en no demasiadas páginas imprime un ritmo frenético al relato para hilvanar sin pausas capítulo tras capítulo de sus historias, sacadas por lo general de los bajos fondos y los entretelones de la nota roja de los periódicos locales, que suelen alimentarse de delitos brutales, no pocas veces ligados a viejas y nuevas rencillas políticas.

En El arma en el hombre, Horacio vuelve a la carga. Una vez más bajo la estructura de un monólogo, nos cuenta la historia de Robocop, un ex soldado y ex integrante de batallones de elite en el conflicto civil padecido por El Salvador durante más de diez años, que al ser desmovilizado a causa de los Acuerdos de Paz no encuentra la forma de "reinsertarse" legalmente en la sociedad, por lo que decide volver a las armas, ahora bajo el ejercicio de una profesión con peligro similares a la que antes tenía, si, pero también más lucrativa, es decir la de delincuente común, que no dejará pasar la oportunidad de colaborar en misiones violentas y sanguinarias con sus antiguos jefes, hoy igualmente metidos a tareas en las que los escrúpulos valen poco.

Como buen periodista, pues ha trabajado en casi todas las trincheras de la prensa escrita, Castellanos Moya sabe que las páginas de cualquier diario, sobre todo si son, como suelen ser, de un rojo intenso, proveen de las suficientes malas pasiones y sordidez para armar tinglados literarios que con frecuencia se quedan cortos frente a la realidad cotidiana.

Es claro que Horacio Castellanos Moya conoce bien la estructura de la llamada "novela negra", o más laxamente "novela policíaca", pues a partir de estos materiales, de sus propias investigaciones, y de su capacidad de ver, sentir y oír el pulso diario de ciertos personajes sociales, construye su narrativa para insistentemente decirnos, a riesgo de que lo consideren amargado o frustrado: "esto también es la vida, aunque nos horrorice o nos dé asco o simplemente no deseemos verlo".

Así, las aventuras de Robocop, constituyen una violenta saga de crímenes, en la que lo mismo se encarga de "despachar" por encargo a un importante miembro de la exguerrilla, que de asesinar a su amante, de oficio prostituta, por la simple sospecha de una traición, delatandolo a sus enemigos se entiende, que lo mismo pueden ser pandillas rivales o la policía; o bien de integrar bandas de robacarros, o de formar parte de un grupo traficante de drogas que tiene estrechos nexos con el prototipo del narcotráfico mexicano, que en la novela lleva el sospechoso nombre de "Chato Marín". Cualquier semejanza con la realidad no es fortuita, es buscada y encontrada hasta con cinismo por el autor para construir un thriller bien armado.

Al parecer, recrear los ambientes sórdidos de la postguerra, los fenómenos sociales más detestables, es una obsesión literaria de Horacio. Es como si fuera una forma, no de conjurarlos, sino de convivir con ellos sin salir lastimado de la empresa. Sé que Castellanos Moya considera que El arma en el hombre no está en el patrón de sus mejores logros. Tal vez lo diga por modestia, falsa o verdadera; pero el caso es que hoy la literatura salvadoreña tiene en él a uno de sus mejores representantes.

Encontrado en: http://www.elfaro.net/anteriores/secciones/agora/050701.asp