Encuentran en azar motor de la violencia

El escritor salvadoreño Horacio Castellanos Moya aborda en 'Baile con serpientes' la descomposición social y política en América Latina

Por JULIETA RIVEROLL / Reforma

Ciudad de México (20 marzo 2002).- En la ejecución de la violencia, el azar está cada vez más presente y las motivaciones políticas y criminales han quedado rebasadas, argumento que llevó a Horacio Castellanos Moya a escribir una historia, en la que un cuarteto de serpientes involucran a un sujeto psicótico en una serie de asesinatos.


"El azar indica que la violencia ha llegado a niveles tales que pierde sentido, lo que no la hace menos dañina y destructora, sino que está en lo más profundo, en lo más íntimo y esencial del ser humano".

La descomposición social y política de América Latina, así como las relaciones de complicidad entre el poder estatal y la prensa se manifiestan en Baile con serpientes (Editorial Tusquets), novela de velocidad "vertiginosa", sobre la que comenta Castellanos Moya.

El escritor salvadoreño nuevamente se adentra en el tema de la violencia, esta vez para observar cómo la descomposición social orilla a los sujetos a resolver sus problemas mediante el asesinato.

"La distancia entre los procesos psíquicos y emocionales y la decisión de matar es cada vez más corta", opinó el autor de La diabla en el espejo y El asco. Aunque su intención no es hacer una crítica de la violencia, sino contar una historia en la que inevitablemente proyecta la cultura a la que pertenece.

En la novela, la acción comienza cuando Sosa, un sociólogo desempleado, decide conocer a Bustillos, el harapiento que vive en un Chevrolet amarillo. Luego de la desaparición del indigente y dueño anterior del cacharro, el científico social hace del automóvil su nuevo hogar y se convierte en otra persona, ante lo intolerable que le resulta la realidad.

"Sosa hace un viaje de ida y vuelta y queda impune, es como un breve Dr.Jekyll y un muy largo Mr. Hyde", consideró Castellanos Moya acerca de este personaje perturbado, una especie de vengador de Bustillos, cuya amante fue asesinada en un asalto.

De tal manera, Sosa asume una posición más activa y realiza lo que el otro no logró hacer, pese a que al final "su sentido de justicia y de la venganza es un desastre". Las serpientes no son únicamente cómplices del sociólogo, sino que también lo seducen, pero su presencia obedece más a una necesidad del relato que a la búsqueda de una simbología, precisó.

"El tipo de sociedad que se refleja a través del caos generado por las serpientes está bastante generalizado en Latinoamérica: un poder estatal paranoico y endeble, sociedades corroidas por el narco, el miedo a las conspiraciones y la inestabilidad".

"América Latina vive un largo ciclo de descomposición y desencanto político que no pasará fácilmente. Las democracias contribuyen a ese desencanto porque no han resuelto las expectativas de la población y, a menudo, se sustentan en una clase política, muy aislada y cínica, que se dedica a saquear el Estado", aseguró el Premio Rómulo Gallegos 2001 sobre su visión crítica y desencantada de la realidad.

Poder y medios de comunicación
Al desempeñarse como director de un periódico en El Salvador, cuando el país salía de una guerra civil, Castellanos Moya experimentó las complejas relaciones entre un medio de comunicación con el poder estatal y la guerrilla.

La complicidad entre la prensa y el poder del Estado queda plasmada en Baile con serpientes en el momento en que los agentes policíacos y un medio de comunicación se ponen de acuerdo para dar la misma versión sobre la serie de crímenes que han ocurrido. Y, en un afán por conseguir una nota exclusiva, una reportera se convierte en un instrumento del poder.

"Es un 'toma y daca' entre los poderes, tanto del estado como de quien lo supervisa. A la hora de las grandes componendas y negociaciones con el capital y el poder, las leyes casi siempre son las mismas".

Los medios de comunicación a menudo buscan la mejor hipótesis para comprender un crimen o un acontecimiento. En todo caso, admite el también periodista, la novela representa una crítica contra su propia manera de ver el mundo, pues las "grandes conspiraciones" le fascinan.


 

Encontrado en: http://www.reforma.com/cultura/articulo/179292/default.htm