Hugo Diz

(Rosario, Santa Fe, 1942)

 



 

En poesía ha publicado: El autor dejado en las esquinas (1969); Poemas insurrectos (1971); Algunas críticas y otros homenajes (1972); Contradicciones (1973); Historias veras historias (1974); Manual de utilidades (1976); Canciones del jardín de Robinson (1983) y Las alas y las ráfagas (1985).

 

 

Sobre las miradas aviesas

 

Todos pueden hablar de Cló
quién más quién menos.
Todos le quitan algo al mirarla.
Ayer el rubor por hablarle al oído
de cosas que Cló no imaginaba.
Hoy por hacerle notar ciertas formas,
que Cló no las creyó virtuosas.
Todos le quitan algo a Cló,
ya taciturna, ya dulce.
Sólo con mirarla se quedan con algo de ella.
Cló deja para esos ojos aviesos
un camino de flores y de olvidos.
 
 
Dos cartas de un recluso
 
I
 
Dos soles han pasado Madre
dos soles duró el viaje.
 
La cárcel ambulante madre
atravesó por ríos y ciudades.
 
La cárcel daba tumbos Madre.
 
En mis costillas madre
hay rastros del trayecto.
 
 
II
 
Aquí lo dulce y bello
es puntapié y relajos.
 
Lo convulsivo Madre;
el abuso el voltaje.
 
Somos lámparas Madre
que sueltan alaridos.
 
Sin luz, Madre, sin luz.
 
 
 
Dulce amargo
 
Falso
Fresal
Envidiable
Sagacidad
Y frutas
Rojas.
 
Resguardo
De especie.
 
Belleza
Que viene
De lejos
 
Y no llega.
 
 
 
Delitos menores
 
Talaste el olmo y dejaste penumbras.
 
El costado menor del corazón
y las frescas legumbres
quedaron en tu selva,
en la casa de helechos.
 
Casi desconsolado entonces
vertí unos versos
y bebí.
 
Y bebí
todo el aire, más rosas, más delitos
menores de este mundo.