El viaje del astronauta
2000-10-23
Javier Campos.
Javier Campos es un escritor y poeta que lleva la mitad de su vida en EE.UU. Admite que deseaba salir de Chile porque quería ver otros mundos, y a pesar que echa de menos a su familia, dice no vivir como otros en una nostalgia obsesiva o continua.
por Francisca Moya
¿Porqué saliste de Chile?En 1977 porque fui despedido de la Universidad de Concepción. Trabajé desde 1973 a 1976. La salida de Chile fue porque no tenía otra opción de trabajo y se presentó la oportunidad de realizar estudios doctorales en EEUU.
Salí de Chile con 28 años y la otra mitad de mi vida la he vivido en Estados Unidos a la que sin duda también considero mi otra patria. Realmente 'chileno puro' no me considero, pues haber vivido la mitad, hasta ahora, de mi existencia hace a la persona -por lo menos en mi caso- distinta al lugar de origen.
Siento profundamente que soy muy distinto a esa persona de ese país que deje hace 20 años. La experiencia fuera contribuye a modificar ese concepto de 'chileno', o 'argentino' o 'colombiano', por ejemplo. Es decir, me siento una persona más diversa y eso lo siento al regresar a veces a Chile. Es como tomar una distancia con la sociedad de allá, con su gente, con sus costumbres, no así con el paisaje que permanece. Tomo igualmente distancia con cierta evolución urbana, moderna chilena que no es la misma de hace 20 años, por ejemplo.
Tengo una vinculación con mi familia que allí permanece. Con dos hermosas hijas que han crecido allá. Con mi madre.
Es una vinculación emocional personal que también, por el vivir fuera de Chile, como dije, me produce una emoción muy singular. Es como amarlas profundamente desde una distancia lejana que, diría poéticamente, va desde un planeta a otro planeta.
También la vinculación con Chile es más bien por el interés en la complejidad política que ha tenido desde 1973 hasta ahora. También mi vinculación es por el atractivo de su literatura en el cual, personalmente, soy parte (por ser escritor) de su tradición (he sido parte de varias antologías de poesía chilena por ejemplo).¿Qué echas de menos, qué te alegra de haber dejado atrás?
Echar de menos quizás, a través de cierta nostalgia explicable, el pasado o mi infancia. Se sabe que la infancia es la patria del ser humano y eso es difícil extirparlo de raíz. Sin embargo, no vivo en una nostalgia obsesiva o continua porque sé perfectamente que así no se puede vivir.
El vivir en otro contexto, cultura y diversidad hace a la persona por lo menos a mí-, transformarme en relación a la mirada siempre novedosa que me provoca la complejísima y bella realidad, esté donde esté, sea en Temuco o en Salamanca y/o Manhattan. Soy un 'voyerista' de todo lo que está fuera de mí. Y en cierta medida el artista siempre lo es. Soy 'voyerista' de lo que se mueve y no se mueve en la realidad.
Junto a eso me interesa profundamente el presente que es una reflexión del pasado para crear un devenir (pero no pretendo ser un Mesías, artísticamente hablando, claro).¿Cómo fuiste recibido al llegar a Estados Unidos?
El impacto, el primer día que llegue a Miami y luego en viaje a Minnesota, fue un choque mayúsculo. Es que venía de una lejana provincia, Concepción, donde la vida en ese entonces era apacible, 'provinciana', íntima aún y cercana a lo lírico (en palabras del poeta Teiller u Omar Lara).
El impacto de la inmensa riqueza material de EEUU me dejó anonadado. Luego el impacto de su diversidad que sólo fui entendiendo años después: una vez que me fui integrando lentamente a su cultura y a su sociedad. Es bien fácil crearse estereotipos de EEUU cuando sólo sabes de él a través del cine o la televisión. Una cosa muy distinta es absorber su rica complejidad y que aún me sigue fascinando. Toma tiempo absorber lo que es diverso, y más aún... aceptarlo.¿Qué sentimientos y emociones se desatan al estar lejos del país donde creciste?
Como dije, en principio una nostalgia por esa tierra de nuestro origen. Algunos, y de esto hay muchos casos (miles de casos), jamás solucionan la relación con el país que dejaron por diversas razones. En mi caso, lo distinto, lo diverso, lo otro, siempre me atrajo, así que en ese sentido, yo deseaba realmente salir de mi país. Quería ver otros mundos. Quería estar en otras ciudades y paisajes. Por un lado estaba feliz de salir de Chile y por otro lado, al llegar, tuve ese choque del que hablé antes, pero lo superé pienso yo. Y eso me ha ayudado mucho en lo que hago, es decir, en mi producción literaria.
¿Te vinculas con otros chilenos?
Muy poco diría yo, aún cuando no rehuyo a los chilenos. Lo que no me interesa mucho es reunirme con chilenos y pasar tiempo pensando solamente en un Chile que no existe. O pasar con chilenos donde el único tema es...Chile. Me interesa la gente, incluida la chilena en el exterior, que tenga una mentalidad más abierta al mundo. Hablar no solo de la Cordillera de los Andes, el vino tan bueno, etc, sino hablar pues también de Nicaragua, de Cuba, de México, de China, de Estados Unidos, etc.
¿Porqué te dedicas a la literatura? ¿Cómo nació esta inquietud?
Por vocación y desde que estaba en la escuela secundaria.
Comencé escribiendo poesía y seguí luego en eso. Siempre es difícil explicar porqué alguien tomó ese camino. En mi caso, en mi familia, no había ninguno/a antes que tuviera esas inclinaciones, ni tampoco era una familia que poseía una biblioteca fabulosa... no existía en mi casa ninguna biblioteca. Todas mis lecturas eran libros que me prestaban los amigos. Y se sabe que las lecturas para un 'joven artista' son importantísimas.
(Esta inquietud nació) Quien sabe si por haber tenido una infancia media desprotegida. Mi madre era empleada doméstica donde yo, su hijo sin padre, debía vivir entre otra gente que no eran mis parientes y, por lo general, siempre sin la ternura de una madre que trabajaba como esclava, sin tiempo para mí. Creo que de allí surgió la necesidad de expresar emociones en forma escrita.
También unido a todo eso, a mi personalidad, que era más o menos bien sensible. Creo yo.¿Cuál es la principal temática de tus obras?
Mi obra todos los libros que he publicado hasta ahora- fueron escritos fuera de Chile. Por esa razón, creo que en cierta parte de mi obra hay un cierto encuentro problemático con el país dejado (especialmente en mi libro 'Las cartas olvidadas del astronauta').
El primero, 'Las últimas fotografías', es un poemario que tiene que ver un poco con la literatura testimonial: testimoniar la dictadura chilena. El segundo libro, 'La ciudad en llamas', tiene que ver con la vida en la extranjería, en Estados Unidos o en cualquier otro país. Esa relación de maravilla y contradicciones que implica vivir en otra tierra, especialmente en 'las entrañas del monstruo'.
Podría decir que una temática en mis libros es que toda lejanía siempre produce una condición humana adolorida, porque algo hemos perdido, y que será irrecuperable. Mi último libro, recientemente publicado por editorial LOM, 'El astronauta en llamas', tiene que ver también con la nueva condición humana (latinoamericana) en este fin de siglo. Claro, todo desde una perspectiva lírica.
En general mi poesía no está enmarcada en una compleja densidad lingüística sino eso lo ha dicho la crítica- en una sencillez que viene de una tradición artística explicable. Así lo creo yo también.
En 'El astronauta en llamas', la sección que se llama 'Recados infantiles escritos desde la nave espacial', son poemas dedicados a mis dos hijas que regresaron a Chile muy pequeñitas. Es una unidad bien melancólica que, cuando leo esos poemas en alguna lectura pública, siempre quiere la gente que continué leyendo más de ellos. Creo que dentro de la poesía del 'exilio' no se ha escrito poemas a esos hijos/as que tuvieron que separarse en otro 'planeta' (país) de su padre (siempre los hijos/as se fueron con la madre, ya se sabe). Siempre se escribió, por lo menos en la poesía chilena del exilio, sobre la complejidad de vivir en otro país, o la nostalgia por no estar en el suyo propio (además de la temática testimonial que relataba sobre los estragos de la dictadura).
El año pasado escribí mi primera novela, 'Los saltimbanquis' (editada por RIL, en Chile). Esta novela fue una manera de sacarme finalmente toda una deuda que tenía con mi infancia chilena, con paisajes recurrentes, con el origen de mi madre (hija ilegítima de un alemán inmigrante), y la cuestión del golpe militar. De eso hay una reseña (la única a mi novela ), que hizo el periodista John Muller en el diario El Mundo, España.
La novela ha sido estudiada en la Universidad de California, San Diego, en un seminario sobre Novela Latinoamericana. Y eso me satisface muchísimo.¿Qué opinas de la narrativa latinoamericana? Y lo chileno, ¿Qué opinión tienes de la literatura chilena actual?
Es un tema largo de hablar. He escrito algunos artículos sobre la actual narrativa chilena. Como sabemos, a partir del golpe militar hay una abrumadora literatura testimonial que da cuenta de ese trauma provocado por la dictadura. Y esa narrativa, por ejemplo, es diversa y rica al igual que en otras manifestaciones artísticas chilenas. Hasta ahora se dice que el período de los 80, en la narrativa, poesía, música, teatro, plástica, etc., fue un periodo de increíble producción artística, muy significativa.
Desde los 90, a causa de la entrada lenta de Chile al mercado mundial, la revolución de la tecnología digital, el avance de la cultura virtual, la norteamericanización del continente, etc., surge otro tipo de narrativa. Ejemplo, Alberto Fuguet y otros/as. Este fenómeno no sólo ocurre en Chile sino que se puede ver en varias narrativas del continente. Algunos insisten en llamarla literatura 'light' y/o literatura que incorpora todo ese goce virtual que está relacionado a los momentos de globalización que vivimos.
No rechazo esa última literatura, sino constato que son síntomas de los tiempos (muy parecido a la literatura de la 'onda' en México, pero, claro, en otro contexto) y que en cierta medida representa un sector de la población de América Latina que la está gozando directamente. (que en proporción social es, estadísticamente, de un porcentaje que no llega al 40%).
Indirectamente también hay un sector amplísimo que igualmente tiene un acceso (a esta tecnología y disfrute). He visto a sectores bien marginales de la sociedad chilena o de otros países con celulares pero sin acceso a medicina social, ni recursos para seguir una carrera profesional, etc. Pero, sin duda, no se parecen a los otros sujetos que están integrados realmente a la globalización.
Su mayor dolor
Javier creció sin padre, salió de Chile porqué no tenía donde trabajar y debió separase de sus pequeñas hijas que ahora viven en Chile. A ellas escribió este poema.
A través de sus palabras transmite de manera sabia el dolor y la reconciliación que lleva su vida.
Poema de 'El astronauta en llamas'
(de la sección ‘Recados infantiles escritos desde la nave espacial’)
IV
La mayor es larga como una gavilla de trigo
su rostro es redondo
como las maravillas
que sólo crecen en las praderas
de Venus
cuando la pequeña se ríe
las cortinas de su ventana
dejan entrar
el cometa más hermoso del Universo
las dos duermen juntas a veces
en ese planeta al que hace siglos no regreso:
por la pantalla puedo escuchar el latido de sus corazones
también oler en milésimas de segundos
una fragancia de flores silvestres
creciendo fuera de sus ventanas
y el zumbido cálido de la miel de las abejas del verano
tal si fuera el lenguaje de lejanas civilizaciones
que al fin mi nave logró encontrar.
Encontrada en: http://www.casachile.cl/index.php?seccion=1&subseccion=4&ar=39