Claudio Amitrano

 

Prólogo a Cosas del Desván, primer libro de Claudio Amitrano

Por Néstor Pinsón

Claudio Amitrano nació el 25 de mayo de 1968 en el barrio porteño de Constitución. Se crió en Pompeya, Barracas y Avellaneda. Sus primeros versos datan de sus doce años, donde improvisaba una que otra poesía inspirada tal vez, por amor a alguna maestra.

Su niñez y adolescencia transcurrieron rodeadas del afecto de amigos, familiares y vecinos que fueron forjando, de algún modo, su perfil de tipo de barrio; afectivo y sensible.

Esa sensibilidad es la que ha movido su pluma hacia el amor y las cosas sencillas de la vida.

Se podría decir que es un poeta de lo cotidiano, que no abusa de estereotipos ni de un vocabulario demasiado elevado. Su poesía está más cerca de los tangos de la década del cuarenta que de los madrigales del siglo de oro español. Sin embargo, el autor puede afirmar que ha leído y saboreado a casi todos ellos.

Profundo admirador de Machado, Querol, Unamuno, Cortázar, García Márquez, Bradbury y Vasconcelos.

También gusta de la poesía de barrio de Héctor Gagliardi, Cadícamo, Manzi, Discépolo y el mismísimo Dolina.

Aquí el autor nos presenta, más que un primer trabajo, una breve recopilación de relatos y poesías de casi veinte años de escritura. Recorreremos en poco más de sesenta páginas, un puñado de sentimientos y vivencias de este poeta de Barracas. Será un viaje interesante donde la emoción y los afectos serán nuestros compañeros de aventuras.

En ‘Cosas del Desván’ podremos encontrar todo lo que un desván puede guardar. Un paseo por el mundo interior, a la infancia de bolitas y a las tardes de fútbol, carrito de rulemanes y Pepe Biondi. Una vuelta al ‘cole’ de la mano de Piluso.

El autor nos entreabre las puertas de ese universo. Entremos con él y desempolvemos de su mano, nuestros viejos desvanes.


 

OTOÑO

 

OTOÑO. YA ES OTOÑO

Y ES FRÍA LA MAÑANA

EL SOL SE ANIMA APENAS

A ENTRAR POR MI VENTANA

 

OTOÑO. YA ES OTOÑO

Y EL POBRE MEDIODÍA

ES TAN CALLADO Y TRISTE

COMO ESTA PENA MÍA

 

OTOÑO. TENGO FRÍO.

LA TARDE SE HA DORMIDO

Y ES TAN HONDO EL SILENCIO

QUE ESCUCHO MIS LATIDOS.

 

OTOÑO. YA ES DE NOCHE.

NADA BASTA DE ABRIGO;

SE ME ESCAPA OTRO DÍA...

Y VOS NO ESTÁS CONMIGO.

 

 


 

MELANCOLÍA 

 

CON UN VALS DE CHOPIN

Y UNA NOCHE SIN LUNA,

Y UN ÁRBOL EN OTOÑO

y UNA PESADA BRUMA.

 

CON UN VIENTO TRANQUILO

Y UNA TARDE DE LLUVIA

Y UNA CARTA MUY VIEJA,

CON UN CUARTO EN PENUMBRAS.

 

CON UN CUENTO DE BORGES

Y UNA VELA ENCENDIDA

Y UN VERSO DE MACHADO

Y UNA CASA VACÍA...

 

CON TODAS ESAS COSAS

Y OTRAS MAS TODAVÍA

LE ENTREABRIMOS LAS PUERTAS

A LA MELANCOLÍA.

 

 


 

 

VOLAR

 

VAYAMOS A VOLAR ME DIJO EL NIÑO

Y LO DIJO CON TAL CONVENCIMIENTO

QUE CUANDO COMENZABA A CONTESTARLE

ABRIÓ SUS BRAZOS Y SE PERDIÓ EN EL VIENTO.

 

VAYAMOS A VOLAR GRITO DE NUEVO

PERO AHORA ARRIBA DE UNA LOMA

YO INTENTÉ DISUADIRLO DE LA IDEA

Y OTRA VEZ ESCAPÓ CON MIL PALOMAS.

 

VAYAMOS A VOLAR NO TENGAS MIEDO

ME VOLVIÓ A REPETIR  CASI IMPACIENTE

LE ESPETÉ: "ESO ES PARA LAS AVES"

"NOSOTROS NO VOLAMOS, SOMOS GENTE".

 

SENTÍ SU CARCAJADA DE LO ALTO

SE BURLABA DE MÍ DESDE UNA NUBE,

HIZO CUATRO PIRUETAS EN EL AIRE

Y ME DIJO "NO TENGAS MIEDO, SUBE"

 

¡MIREN SI ESTABA YO PARA PIRUETAS!

SOY UN HOMBRE MADURO E IMPORTANTE

LE MURMURÉ ENTRE DIENTES  "VUELA SOLO"

Y POR TIERRA SEGUÍ PARA ADELANTE.

 

CUANDO ESTABA LLEGANDO A MI OFICINA

ENTRE EL HUMO DE TANTOS COLECTIVOS

VI APARECER AL NIÑO QUE DECÍA

"¿NO QUIERES SER FELIZ? VUELA CONMIGO".

 

LA GENTE LO MIRABA SORPRENDIDA

Y DECÍAN "ES LOCO ESTE MOCOSO"

PERO NINGUNO DE ELLOS COMPRENDÍA

QUE VOLAR ES EL SUEÑO MAS HERMOSO. 

 

TIRÉ MI PORTAFOLIOS, MI CORBATA

Y DEJÉ LOS ZAPATOS EN EL SUELO

JUNTÉ TODO EL VALOR QUE ME QUEDABA

Y EN APENAS DOS SALTOS LLEGUÉ AL CIELO.

 

Y MIRÉ LAS CIUDADES DESDE ARRIBA

Y SENTÍ QUE LA PIEL SE ME BRONCEABA

LA BRISA ME SOPLABA EN LAS MEJILLAS

ERA UN HOMBRE, LO SÉ, PERO VOLABA.

 

CUANDO ESTABA GOZANDO HASTA EL EXTREMO

EL NIÑO APARECIÓ POR MI COSTADO

Y ME DIJO QUE VUELVA, YA ERA TARDE,

EL RECREO SE HABÍA TERMINADO.

 

ERA CIERTO; LOS MÍOS ME ESPERABAN

PERO LES JURO QUE FUE MÁS TRABAJO,

QUE EL ECHARME A VOLAR AL INFINITO,

TOMAR VALOR PARA VOLVER ABAJO.

 

PERO REGRESÉ IGUAL; DESPUÉS DE TODO

TENGO MI VIDA ACÁ EN LA TIERRA FIRME,

LO BUENO FUE APRENDER QUE SIENDO NIÑOS

NI SOÑAR NI VOLAR ES IMPOSIBLE.

 

¡HOMBRES TRISTES Y SERIOS E IMPORTANTES

ESCUCHEN A ESE NIÑO QUE LOS LLAMA

PARA DEJAR EL PISO POR UN RATO

Y VOLAR A LO ALTO DE UNA RAMA!

 

ESE NIÑO, ES EL NIÑO QUE AYER FUIMOS

QUE NOS INVITA A CONTINUAR SOÑANDO

Y A NO PERDER JAMÁS ESA PUREZA

QUE SE NOS DUERME DE TANTO IR CAMINANDO.

 

MÍRENME A MÍ SI NO COMO HE CAMBIADO

HE PERDIDO EL TEMOR Y EL EGOÍSMO

NO PREGUNTEN POR QUÉ, QUERIDOS MÍOS

¡YA SÉ VOLAR, NO PUEDO SER EL MISMO!

                           

C.A.    MAYO  1992 EN HOMENAJE A LA PELÍCULA HOOK

 


 

 

INFANCIA

 

INFANCIA: DULCE ESCUELA

DE SUEÑOS Y BOLITAS

DE "TINENTI", "RAYUELA",

DE CIRCO Y FIGURITAS.

 

MOMENTO DE CARIÑO,

DE MUÑECA O PELOTA

DE "LA BELLA DURMIENTE"

Y "DEL GATO CON BOTAS".

 

DE GUSTO A CARAMELO

CHOCOLATE CALIENTE,

O HELADO EN UNA PLAZA

HAMACA Y BARRILETE.

 

DE JUGAR A LA "MANCHA"

AL SALIR DE LA ESCUELA

O DE HACER "CABALLITO"

A "UPA" DE LA ABUELA.

 

DE DOMINGOS DE CINE,

FIESTA DE CUMPLEAÑOS,

O DE ESPERA IMPACIENTE

POR LOS TRES REYES MAGOS.

 

DE "BICI" DE "CARRITO"

DE "ESCONDIDA" Y DE "TRENES"

DE AMAR A LA MAESTRA

SI NO MANDA DEBERES.

 

MOMENTOS SIMPLES, NUEVOS

MOMENTOS DE LA INFANCIA

DONDE NADA ES ESTÉRIL,

TODO TIENE IMPORTANCIA.

 

DONDE UN LIBRO DE CUENTOS

TE LLENA DE AVENTURA

DONDE LA RISA ES FRANCA

Y LA MIRADA PURA.

 

¡QUE LINDO HABER VIVIDO

TANTAS COSAS HERMOSAS!

YA SERAS GRANDE UN DÍA...

SER NIÑO ES OTRA COSA.

 

 


 

YO, UN PERRO

 

NO COMPRENDO REALMENTE

POR QUÉ LLAMARÁN "PERRO"

A ALGUNOS QUE SON MALOS

Y MERECEN ENCIERRO,

 

SI YO SOY BUENO Y MANSO

DESDE MI NACIMIENTO

Y MI PLACER MÁS GRANDE

ES EL VIVIR CONTENTO,

 

¿POR QUÉ PARA DECIRLE

A ALGUIEN QUE ES MAL HOMBRE

LA GENTE COMÚNMENTE

UTILIZA MI NOMBRE?

 

¿MEREZCO YO EL CASTIGO

DE SER UTILIZADO

PARA LLAMAR A QUIEN

NO ES "PERRO" Y SÍ "MALVADO"?

 

Y SI SOY MALO A VECES

¡QUÉ LES PUEDO DECIR!

ES TAMBIÉN PORQUE EL HOMBRE

ME ENSEÑA A DESTRUIR.

 

Y CUANDO ESTOY RABIOSO

NO ME TIENEN PIEDAD:

¿NO SABEN QUE LA RABIA

ES UNA ENFERMEDAD?

 

¿ACASO NO SE ENFERMAN

USTEDES LOS HUMANOS?

¿NO SIENTEN EL DOLOR

COMO YO Y MIS HERMANOS?

 

ENTONCES SI ES QUE ES CIERTO

QUE SOY SU "GRAN AMIGO"

AL BUENO LLAMEN "PERRO"

COMO LO HACEN CONMIGO.

 

 


 

MIS ARMAS         

                   

VOY A HABLAR DEL PAPEL, DE MI "REFUGIO",

AMIGO QUE JAMÁS ME ABANDONÓ,

EL QUE SIEMPRE LLEVÓ SOBRE SUS HOMBROS

MI TRISTEZA, MIS ANSIAS Y MI AMOR.

 

EN SU BLANCO, COMO LA NIEVE FRÍA,

RECIBE MIS TEMORES CON VALOR

SONRÍE EN MIS MOMENTOS DE ALEGRÍA

Y LLORA JUNTO A MÍ CUANDO HAY DOLOR.

                      

Y AL FIN LA ETERNA COMPAÑERA

QUE SIN ELLA, SEGURO, NO PODRÍA

REGALARLE A LA HOJA MI QUIMERA.

 

ELLA, JUNTO AL PAPEL, SON MI BANDERA

¡CÓMO ME IBA A OLVIDAR DE QUE EXISTÍA,

MI FIEL E IMPRESCINDIBLE LAPICERA!

 

 


 

 

DESPERTABA SERENA LA MAÑANA

CON AROMA DE FLOR EN LOS BALCONES;

SE ASPIRABA PERFUME FRESCO Y TIERNO

Y ENTRE MEDIO DE UN AIRE SILENCIOSO

CON CANTO DE CALANDRIAS Y JILGUEROS

DESPERTÓ LA ALBORADA DEL INVIERNO.

 

Y ALISANDO EL PAISAJE CON SU ESTAMPA

SE VEÍA ASOMAR POR LA VENTANA

A MI MADRE CANTANDO Y SONRIENDO

ARREGLANDO LAS FLORES Y REGANDO

LA FRESCURA INFANTIL DE SUS MALVONES

QUE AÚN NO DESPERTABAN DE SU SUEÑO.

 

¡QUÉ FELICES SE VEN ENTRE TUS DEDOS!

¡QUÉ DISTINTOS ESTÁN POR TUS CUIDADOS!

EN TUS MANOS DE MADRE SE HA QUEDADO

COMO EN ÍNTIMO SON DE MIEL Y TRIGO

LA MAGIA DE LA TÍMIDA MAÑANA

QUE SE HA VUELTO MÁS MÁGICA CONTIGO

 

 


 

Y SABRÁS...

 

MI ROSA PASAJERA

NO HUYAS DE MI LADO

QUE EL TIEMPO ES ENCARGADO

DE SUTURAR LAS PENAS,

Y DE BORRAR DOLORES

DE INJUSTICIAS AJENAS.

TOMAME DE LA MANO

Y DAME TU PERFUME

Y, ASÍ COMO CONSUME

LA TIERRA LOS DESECHOS,

CONSUMITE EN MI PECHO

Y SABRÁS QUE TE AMO.

 

 


Un cuento de primavera

Tomó entre sus manos la flor que él acababa de regalarle. La llevó hasta un palmo de su nariz y saboreó todo su perfume. Sentía que su corazón explotaba; y sus sienes, adolescentes, se henchían al paso de la sangre.

-Gracias-fue lo único que atinó a decirle

-No, por nada -dijo é, y continuó- ¿te gusta?, la corté del jardín de la casa de mi abuela.

Entonces ella sintió todavía mucha más ternura por ese muchachito flaco y tristón que no cejaba en su lucha contra el acné. El siguió diciendo:

-Entonces…¿Me gané un beso?

Ella, con las mejillas encendidas, respiró profundamente, sonrió, cerró los ojos y lo besó con una pasión casi adulta.

Luego tomó su mano y caminó lenta y serenamente por la plaza, mirándolo todo, sintiéndolo todo... Este momento era único y quería disfrutarlo. Ya no tenía miedo de que la vieran con su delantal paseándose con un chico de la mano. No tenían nada que esconder.

Más tarde, al llegar a su casa, pasó de largo por la cocina con un escueto "Hola, ya llegué" y se fue a encerrar en su cuarto.

Entre las muñecas que la habían acompañado hasta no hacía mucho tiempo, apoyó la flor, ya tibia de estar entre sus manos. Se acostó boca abajo y apoyó la cabeza erguida sobre las manos y miró su rosa como a un gran tesoro.

Después de una larga contemplación, sacó a hurtadillas un vaso con agua de la cocina ya vacía de gente y refrescó a su flor colocándola en su mesita de noche.

Nunca nadie le había regalado una flor. Había sido el día más feliz de su vida; de su corta vida que despertaban amor... al primer amor. 

Todos sabemos cuál será el destino de esa flor que hoy la emociona. Sabemos que pronto vivirá entre las páginas de un libro muy querido y tal vez, algún día, en una caja con otros recuerdos casi tan importantes como éste.

Lo que nunca morirá ni se guardará será esta sensación de hoy…

La de sentirse por primera vez en la vida única en el mundo para alguien…

 


 

Una 

Sos lo nuevo. Sos lo intacto. Sos un mundo por descubrir de formas, colores y perfumes. Sos lo que quiero que seas. Sos el asomo de una flor en Primavera que siente, experimenta miles de cosas distintas, sin precedentes, llenas de magia. 

Todas y cada una de esas cosas van transformando, de a poco, tu pequeño mundo. Te hacen sentir orgullosa e importante. Tal vez no lo sepas pero sos además lo que me hace nuevo a mi; lo que me libra de tantos dolores infructuosos y de tantos sentimientos inmaduros y desordenados. Tu sonrisa es como una denuncia de que en mi vida siempre falto algo. Como si descubriera que la vida solo tiene sentido a tu lado.

Como si hubiese estado dormido o, tal vez, muerto en vida. Y así, de golpe, darme cuenta de que no eras solo un sueno inalcanzable, eras mas que eso; eras una realidad imperdible.

Una aventura simple y digna de ser vivida, sin mas explicaciones que eso, entender que el verdadero sentido de la vida se puede encontrar recorriendo tu cuerpo o simplemente mirándote a los ojos. Y así quizá sin darme cuenta, aprendí a vivir pendiente de esa magia que es tu sonrisa, de ese oasis que es tu mirada, de ese puerto seguro que son tus labios. Ahora sabes que no te exijo nada. Porque lo das todo y nada puedo pedirle a la vida mas que esta pequeño y cotidiano milagro de tenerte, aunque mas no sea por unos minutos, aunque deba compartirte con la sombras que te rodean, con las voces que te llaman, con las miradas que te reclaman insistentemente. Ya se que solo soy en tu vida algo momentáneo y pasajero, un ser ajeno y distante, tal vez sea un instrumento en tus manos

Si es así me basta con poder cumplir con la misión que el destino me ha encomendado mientras vos necesites de mi. Ser usado no es ningún pecado si tenemos la certeza de que el fin perseguido es noble. Y yo se que lo es. Que tu felicidad lo vale. Hace uso de mi cuantas veces lo necesites si eso te hace feliz. Yo por mi parte, tendré esa felicidad en tanto y en cuanto siga aquí entre tus manos.

Quiero ser mejor. No sólo por mí. No sólo por una  satisfacción egoísta, sino porque tu vida, cansada de tantos sobresaltos merece una paz capaz de trocar en frutos las semillas que fuiste dejando a lo largo del camino.

Dejame ser tu sirviente. Dejame besar tus pies descalzos. Dejame ser lo incondicional en medio de un mundo de egoísmos e intereses, donde nada se presta, donde todo tiene un precio fijado. 

Quiero ser tu talismán, el que te proteja de todos los peligros, al que recurras cuando tengas miedo o angustia. Quiero compartir el peso de tus hombros. Hacer llanos los caminos que debas recorrer. Apartar las espinas de las flores que vayas a tomar. En resumen dejame sobreprotegerte como sobreprotegemos todo aquello que amamos y creemos nos pertenece. Aunque nunca seas mía. Aunque la realidad siga diciéndole no a mis esperanzas. Aunque esta paz de hoy no pase de hoy. Aunque despierte con el rostro cubierto de lágrimas y vea que ya no estás a mi lado. No reniego de mi destino. 

En mi vida la libertad  me ha acompañado. He sido siempre un ave solitaria. Siempre he buscado cambiar un poco de esa libertad por una esclavitud acompañada. Y como movido por un sentimiento que acaso jamas intente comprender me lance a la búsqueda. Y ya no fuiste la flecha certera disparada sobre la presa sino todo lo contrario; fui yo quien dejo ser batido por la luz destellante de tus ojos. Y aquí estoy lamiendo tu mano agradecido por tal conquista. 

Jamás descubrirás que fui yo el que se dejó atrapar.   

 


 

Síndrome de un atardecer dominguero 

La calle va muriendo  bajo el aguacero procaz e imprevisto y las hojas revolotean hasta un  palmo del suelo y caen pesadamente, empapadas.

Restos de basura que corren  precipitadamente hacia la alcantarilla, se confunden en esa sombría  y vertiginosa catarata de lluvia, con otros elementos aún menos naturales.

Y el viejo, mientras tanto, oye  desde su cuarto el golpeteo incesante en el techo de patio. Es un  patio de principios  de siglo, tachonado de insulsas y grotescas  figuras  de yeso,  sobre las cuales algún trasnochado escultor habría  tenido tema para una crítica bastante poco constructiva. Y en el  otro lado de la  casa el viejo trata de ensillar un sueño sereno a  pesar del  tiempo  y del dolor. No puede. Sus pesadas piernas  arrastran  las  gastadas sandalias hasta la puerta del corredor y  ahí se apoya  contra  el marco mal pintado de color café con leche.  Camina otros dos pasos tratando de tomarse mentalmente el tiempo  para imaginar algo  importante para hacer, o al menos entretenido,  pero ninguna de cada opción que recorre su cabeza es valedera para  quitarle  este  feo sabor a herrumbre y hastío. Todo se le antoja  monótono y es  imposible retomar al menos las palabras cruzadas  que comenzara en  el diario matutino. Pone en el fuego la pava y enciende la  radio donde un hombre palabrea sin mucho sentido para su opinión; cambia el dial hasta dejarlo en una emisora  que transmite una música tan triste como esta tarde. Entonces, el  viejo  comprende que nada de lo que haga  puede  modificar el destino de esa tarde horrible, de ese mar  de monotonía e inquietud donde los  propios  latidos  son  molestos.

Entonces el  viejo comprende que la alegría no  habita  ya en su vida, que las  ilusiones y los sueños están hechos  para  otros seres, pero no para  él. Él es un viejo sin nadie que se preocupe de su existencia.

De nada sirve buscarle  una distracción o un  cambio a esa sumatoria de días iguales, sin sentido.

Entonces, el viejo se prende un cigarrillo que fuma hasta el filtro y comprende que lo único que puede cambiar su  vida  es la muerte.

Entonces, respira hondo, llora un poco, acaricia  al  perro... y muere... de tristeza.

 

Para contactar con el autor: claudioamitrano@hotmail.com