Primera antología de narradores hispanoamericanos en Suecia
Por Antonio Parodi*
Publicado en LOS TIEMPOS, Cochabamba, 1995, p. C6.
El
escritor boliviano Víctor Montoya, nacido en La Paz en 1958
y radicado en Suecia desde 1977, nos presenta la primera Antología
del cuento latinoamericano en Suecia, que registra a
21 autores de distintas nacionalidades. La antología es una
suerte de caleidoscopio que permite apreciar las
particularidades de cada autor. Los cuentos revelan la
idiosincrasia y los giros idiomáticos de los países
latinoamericanos, pero también las experiencias del exilio.
El libro fue lanzado por Inmigrant Institutet, que tiene una
biblioteca completa con la producción de los escritores del
exilio y la inmigración, y una editorial que ha publicado
cuentos, novelas, ensayos y diversos trabajos de
investigación desde 1976.
Para comprender mejor el porqué de esta antología, que es la síntesis de dos décadas de creación literaria en el exilio y un documento de época, que dignifica la presencia de los latinoamericanos en Suecia, decidimos conversar con Víctor Montoya, responsable de la misma.
¿De qué manera cada cuentista refleja las influencias de su país de origen?
Para empezar, esta antología reúne a escritores de diferentes nacionalidades, hecho que se refleja en cada uno de los cuentos tanto en el tratamiento del tema como en el manejo del lenguaje, es decir, comparados los textos, no es difícil distinguir a un escritor argentino de un chileno o boliviano. Sin embargo, los principales ejes temáticos recreados en los cuentos no obedecen necesariamente a las influencias intrínsecas del país de origen, sino a la simple inquietud de estructurar un cuento con los elementos y experiencias que tienen más a mano, como es el tema del exilio. La misma palabra exilio aparece en el título o subtítulo de varios de los cuentos que fueron publicados en Suecia. Tampoco se debe olvidar que los narradores presentados en esta antología provienen de una rica tradición literaria y, directa o indirectamente, son hijos del llamado boom, que cuenta con voces reconocidas como Rulfo, García Márquez, Borges, Carpentier, Fuentes, Vargas Llosa y Cortázar, entre otros; figuras que le han ganado a la literatura latinoamericana un prestigio imperecedero en el contexto de la literatura universal.
En toda obra artística existe una tensión entre la técnica, la perfección y la expresión de los sentimientos. ¿Encuentras estos elementos en los cuentos presentados?
Considero que sí, puesto que esta antología, que es el producto de una lectura extensa y minuciosa, presenta, a mi juicio, el cuento más representativo de cada autor o, al menos, el que ofrece mayor calidad literaria y dimensión universal. Esto no quiere decir que no exista una diferencia en el grado de profesionalismo entre unos y otros, puesto que este fenómeno es inherente a todas las antologías. Es sorprendente cómo algunos de los escritores son capaces de ofrecernos verdaderas piezas de orfebrería en un género tan difícil como es el cuento; un género literario que, a diferencia de la poesía, tiene pocos pero buenos cultores. Otra cosa importante es que varios de los autores, cuyos textos explayan técnicas y estilos innovadores, no requieren presentaciones superfluas, porque gozan de un merecido reconocimiento tanto en Suecia como en sus países de origen, merced a su calidad literaria y a la persistencia en su oficio. Esto demuestra que la cuentística latinoamericana en Suecia se hace cada vez más robusta y empieza a llamar la atención de la crítica especializada.
¿ La literatura latinoamericana en Suecia es un producto de guetto?
Por lo expresado anteriormente, yo no lo llamaría de guetto, sino de minorías, pues esto es lo que somos en medio de una población mayoritariamente sueca. Ahora bien, hace ya tiempo que varios de los escritores latinoamericanos empezaron a romper los cercos de la periferia para abrirse espacios cada vez mayores en el ámbito cultural sueco, como una prueba de que la palabra escrita no conoce fronteras que la encierren ni realidades que la desmientan. No debemos olvidar que nada pudo contra varios de estos creadores, quienes, antes de enfrentarse a las ilusiones y desilusiones del exilio, pasaron por la dura experiencia de la persecución, la censura o la cárcel; experiencias que les sirvió para sobrevivir a las situaciones adversas que plantea una nueva realidad y un nuevo idioma; pero eso sí, con la firme decisión de no aceptar el guetto ni la segregación, y con el sano propósito de contribuir a la consolidación de una sociedad multicultural y multilingüe. Una meta difícil de alcanzar, pero no imposible.
¿Por qué una antología sólo de narradores?
Porque es un imperativo ante la ausencia de una antología de cuentos, en un país donde ya se conocen varias antologías en el género de la poesía. Estimo que la mayoría de los creadores latinoamericanos son poetas y no prosistas. Por eso mismo, la cantidad de poemarios publicados en los últimos años eclipsa las obras publicadas en otros géneros literarios, como es la novela, el cuento o el ensayo. También debemos destacar en esta primera Antología del cuento latinoamericano en Suecia, el hecho de haber sido elaborado por otro creador, cuyo único mérito es haber reunido en un solo volumen a los narradores que tienen una obra publicada en el género cuentístico; una experiencia y un aporte de la diáspora que merece ser rescatada, explicada y documentada. Además, esta antología no pretende ser la más completa ni definitiva, sino un modesto aporte a la literatura de nuestros países y, sobre todo, una suerte de compendio de la narrativa latinoamericana en Suecia.
Finalmente, ¿a qué obedece tu inquietud de presentarnos una antología de narradores latinoamericanos en Suecia?
Al simple hecho de querer registrar y documentar la producción literaria de los escritores latinoamericanos, quienes se vieron obligados a abandonar sus países tras el advenimiento de las dictaduras militares. Al mismo tiempo, la publicación de esta antología, en cierto modo, es la culminación de una idea que la concebí hace tiempo, cuando comprendí que la literatura no es un oficio vano, sino un instrumento de denuncia y testimonio, o por mejor decir, desde cuando llegué a Suecia y conocí a otros latinoamericanos con quienes compartía la situación de exiliado y la inquietud de atrapar imágenes y realidades para luego transformarlas en palabras. En fin, tenía razones suficientes para incuba el sueño de elaborar alguna vez esta antología de cuentistas latinoamericanos en Suecia.
* Profesor de literatura y periodista peruano.