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Empieza así:
"Hace un rato me estaba paseando
por el cuarto y se me ocurrió de golpe que lo veía por primera vez.
Hay dos catres, sillas despatarradas y sin asiento, diarios tostados de
sol, viejos de meses, clavados en la ventana en lugar de los vidrios.
Me paseaba con medio cuerpo desnudo,
aburrido de estar tirado, desde mediodía, soplando el maldito calor que
junta el techo y que ahora, siempre en las tardes, derrama dentro de la
pieza. Caminaba con las manos atrás, oyendo golpear las zapatillas en
las baldosas, oliéndome alternativamente cada una de las axilas. Movía
la cabeza de un lado a otro, aspirando, y esto me hacía crecer, yo lo
sentía, una mueca de asco en la cara. La barbilla, sin afeitar, me
rozaba los hombros.
Recuerdo que, antes que nada, evoqué
una cosa sencilla. Una prostituta me mostraba el hombro izquierdo,
enrojecido, con la piel a punto de rajarse, diciendo:
- Date cuenta si serán hijos de perra.
Vienen veinte por día y ninguno se afeita. (...)"
"Su primera novela, El pozo, fue escrita en un par de días,
del tirón y sin nicotina. Un milico prohibicionista había complicado
la venta de tabaco durante el fin de semana y a Onetti lo cogió sin
reservas. Bajo el síndrome de abstinencia creó a Eladio Linacero,
protagonista de El pozo..."
"Modernidad
y comunicación en El pozo de Juan Carlos Onetti"
Mario Maure (UNCUYO). III Jornadas Nacionales de Investigadores en Comunicación
"Comunicación:
campos de investigación y prácticas"
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Capítulo XXXV: "Se
miró en el vidrio grasiento de la puerta. Su pelo era de un amarillo gastado
de campo seco, de libros viejos. Volvió a contar las moneditas en la palma de
la mano. Desnudó un hombro contra el vidrio y sonrió mirándose de perfil.
Ya no se oían las voces de los niños en el patio de abajo. No era posible
matarse por la ventana. La ropa colgaba sin viento entre latas con plantas
secas. Sentía el domingo en las puertas cerradas, en la luz inmóvil de las
baldosas. Caminó hasta tirarse en la
cama. Imaginaba las escenas que se habían copiado en el espejo del armario.
Ahora estaba ella allí, una mujer podrida la tarde de un domingo. En la
muerte no había diferencia entre una niña resfriada y una mujer podrida.
Alguien habría en la muerte incapaz de hacer diferencia. Estaba más
tranquila; las oleadas de asco subían y bajaban regularmente. Oyó
golpear en la puerta y saltó para recoger la taza de café. Alargó las
monedas en silencio. -¿Café solo
quería? -Sí. Sonrió
y la mujer se fue. Cerró la puerta con el pie descalzo. Mientras dejaba la
taza sobre la mesa pensó que era necesario bañarse, antes; acaso fuera
posible morir de asco, con sólo pensar (...)".
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Grijalbo Mondadori
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J.C. Onetti, prólogo a la primera edición:
"En muchas partes del mundo había gente
defendiendo con su cuerpo diversas convicciones del autor de esta novela, en
1942, cuando fue escrita. La idea de que sólo aquella gente estaba cumpliendo
de verdad un destino considerable, era humillante y triste de padecer.
Este libro se escribió por la necesidad
-satisfecha en forma mezquina y no comprometedora- de participar en dolores,
angustias y heroísmos ajenos. Es pues, un cínico intento de
liberación." ().
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Con esta novela, que aparece por primera vez en 1950, queda inaugurado
el espacio de la literatura rioplatense. Santa María - la mítica ciudad
que toma forma en el mundo narrativo del escritor uruguayo- no es la
turbulenta Buenos Aires ni la melancólica Montevideo, sino un lugar
intermedio e incierto a mitad de camino entre las dos orillas del Río de
la Plata. En
La vida breve convergen todas las obsesiones del autor uruguayo. La
dicotomía entre la identidad y la ausencia de identidad, la recurrente
preocupación por el papel que juega el destino en la vida del ser humano
y el mundo onírico como un subsistema válido, llegan en esta novela al
grado máximo de intensidad.
Esta novela no sólo es considerada como la obra más importante del gran
narrador uruguayo sino como una de las piezas claves para comprender la
evolución de la narrativa latinoamericana que derivó en el boom de los años
sesenta.
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Pequeño gran libro que contiene una de las primeras novelas cortas -o
cuento largo- del maestro uruguayo-porteño-madrileño, publicada por
primera vez en 1954. Como ya es usual en esta colección llamada
"Cara Cruz", la edición viene acompañada por una jugosa
recopilación de ensayos, notas y entrevistas realizadas por diversos
autores sobre el autor y su obra.
Sinopsis: "Un
hombre llega a una ciudad de las sierras, donde hacen su cura los
tuberculosos. Pasiva pero firmemente se niega a asimilarse a esa vida de
sanatorio, de alentada esperanza, que contamina toda la ciudad. Es
taciturno, no acepta. Vive sólo para las dos cartas (el sobre manuscrito,
el dactilografiado en la máquina de tipos gastados) que llegan
regularmente y que son la vía por la que continúa comunicado con el
mundo exterior. Un día llega una mujer, autora de una serie de cartas...
Otro día, distinto, llega la de las cartas a máquina: es una muchacha
fuerte, indestructible, viva: para ella, el hombre ha alquilado un chalet.
Con la primera mujer, el hombre vive en el hotel de la «ciudad de las
sierras»" (E. Rodríguez Monegal: Literatura uruguaya del medio
siglo. Montevideo, 1966, p. 243).
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Norma. Cara y cruz.
ISBN: 958-04-2127-7
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Comentario editorial:
La novela corta es el género en el que Onetti brilla en todo su singular
talento, dándole a la historia un vuelo lírico imposible de disociar.
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Ed. Pocket-Edhasa |
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Prólogo
de José Donoso (fragmento):
" (...) El Astillero es grande porque su
mundo abierto pero sofocante nos convence de la existencia de su tiempo y sus
fluctuaciones, porque la forma magistralmente ensamblada de los distintos
planos ilumina fondos y más fondos dentro de la novela misma, que surge,
finalmente, como causa y efecto, como principio y fin de sí misma, y nos
alumbra la inteligencia y nos aguza la emoción al no darnos soluciones, sino
proponernos una encadenación de preguntas. ¿Quién las contestará? Nadie,
es evidente. Ni Onetti. Quizás veremos a Larsen, a Angélica Inés, a Petrus
en otras novelas, situadas en el pasado o en un falso porvenir y encontraremos
en ellas la clave. Pero la clave no importa: serviría sólo para abrir y
salir al exterior de la novela. Y no queremos que eso suceda"
Reseña.
El mar muerto, por MARCELO BIRMAJER
El
arte transformadora y la memoria en El Astillero. Por Ester Abreu
Vieira de Oliveira
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Cátedra
Col.
Letras Hispánicas, 193
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[Cuento
completo]
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Reedición de
un clásico de la literatura latinoamericana: los mejores cuentos del gran
escritor uruguayo Juan Carlos Onetti, creador de uno de los
universos narrativos más fascinantes e influyentes del siglo XX.
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En un estilo denso,
de un vigor y una viveza pocas veces logradas en nuestra lengua, el gran
escritor uruguayo va desplegando ante los ojos del lector la lucha entre
dos fuerzas ferozmente enfrentadas, a pesar de la ambigüedad que les
prestan la hipocresía y las apariencias.
Capítulo
XIV
Reseña.
Un escritor enorme y secreto, por JAVIER MAQUA. LAS 100 JOYAS DEL
MILENIO / NUMERO 41. El Mundo, Viernes, 30 de julio de 1999
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Alianza
Ed. |
Comentario. Por Javier M. Palummo
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"La
novia robada es un tango reescrito por Mozart. La historia no traza más
que la desventura de una mujer dominada por su vestido nupcial, destruida
y exaltada por las sedas, los encajes y las puntillas. El hábito hace y
deshace al monje... Es un cuento de hadas ponzoñoso, agriándose en sombrío
relato gótico. Nadie como este autor para describir la vida cotidiana de
los fantasmas, la vida fantasmal de las personas cotidianas. (Antonio
Alerce, en Diorama de la cultura).
"Y la fuerza de un cuento como La
novia robada, la suficiencia de ese rigor verbal, excluyen de antemano -o
casi - cualquier juicio rotundo". (David Huerta, en Siempre!).
Reseña.
Juana Salabert, El Mundo, Jueves, 13
de agosto de 1998
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"Tanto o más que en otros libros, en La
muerte y la niña Juan Carlos Onetti alcanza la maestría y la madurez de
su talento narrativo, al enfrentar el tema de la culpa. Culpas reales o
imaginarias, frutos de un crimen biológico o de un suicidio, los hechos de
esta novela se entrecruzan para explorar una vez más los abismos de la
personalidad humana, sacudiendo en todo momento las vidas aletargadas de los
habitantes de Santa María, aquella ciudad-mito o ciudad-ónfalo de su
peculiar universo, donde el escritor sintetiza una visión sombría y a la vez
estremecedora de la existencia" (Contraportada del libro, Ediciones
Corregidor)
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Dejemos hablar al viento es la última
de las novelas de Juan Carlos Onetti y la culminación tanto de su arte
narrativo como del ciclo novelesco que gira en torno a la ciudad imaginaria de
Santa María. Su protagonista principal, Medina, médico frustrado, pintor
amparado por una prostituta y comisario inmerso en el fracaso y el alcohol, es
el eje central de esta nueva metáfora sobre la condición humana. Amordazados
a sus vidas grises y vacías, Medina, sus amantes y todos los demás
personajes permanecen impasibles y resignados, a la espera quizás de ser
engullidos, en última instancia, por la nada en que se disuelven sus vidas y
sus ya olvidados sueños. (Contraportada, Editorial Bruguera).
Justo el treinta y uno
[Cuento completo]
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Reseña.
Por Philip Potdevin
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Al borde de la bancarrota, un hombre
desesperado relata en su diario cómo se convierte en contrabandista para
superar su infortunio, pero esta decisión equivocada le sumerge en una vida
sin esperanza.
Carta
(incluida en "Cuando ya no importe")
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Alfaguara
Col.
Alfaguara/Bolsillo
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Los
cuentos del escritor uruguayo de mayor peso intelectual en el mundo.
Contiene, entre otros: "Jacob y el otro", "El infierno tan
temido", "La cara de la desgracia", "Matías el
telegrafista", "Mañana será otro día".
'A cada lectura el
entusiasmo ha sido idéntico, sin conocer nunca la decepción, sino
exactamente la alegría inversa de comprobar que no sólo me seguían
gustando esos cuentos, sino que me gustaban mucho más que antes, que podía
adentrarme mucho más hondamente en ellos a medida que iba adentrándome
en mi propia vida' (ANTONIO MUÑOZ MOLINA).
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Alfaguara
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A lo largo de su vida, Juan Carlos Onetti generó
una obra que incluye novelas, cuentos, textos apócrifos y también
numerosos artículos desperdigados por la Prensa que por primera vez se
encuentran reunidos en este volumen. Los lectores de Onetti recibirán
estas Confesiones de un lector como un homenaje al que fue un gran autor,
gran hombre y testigo directo de la vida, responsable únicamente ante su
escritura y ante su alma.
"Cuando era
feliz e indocumentado, el joven Juan Carlos Onetti escribió para periódicos
de suerte incierta -la primera Marcha del 39, el diario Acción- una serie
de "piedras en el charco" que el destino quiso se hiciesen
memorables y que él firmaba lúdicamente como Periquito el aguador. Si su
autor se empeñó más tarde en testimoniar cuidadosamente el escepticismo
con que se abocó a escribir aquellos "alacraneos literarios",
basta releer aquellas notas llenas de desdén, de entusiasmos y de furias,
para comprender que Onetti, lejos de cumplir requisitos periodísticos
estaba dando su pelea por un credo literario. Y moral, artísticamente
moral. Distinto es el caso de las colaboraciones escritas en España, ya
al final de su carrera, motivadas quizá por necesidades económicas o
requisitos de la industria editorial a la que tan injustamente tarde
accedió. En España Onetti escribe obligado. Y se nota." (Ana
Inés Larre Borges)
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Alfaguara
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Monte Avila Editores Latinoamericana
Venezuela.
Este volumen recoge lo esencial de la producción
del Premio Cervantes 1980, en este género literario. Publicado por
primera vez con el sello de Monte Ávila en 1968, este volumen incluye la
primera novela publicada por Onetti --El pozo (1939)-- y otros cuatro
textos que, en conjunto, representan lo fundamental de la producción de
este autor, en uno de sus géneros predilectos, la novela breve: Los
adioses (1954), Para una tumba sin nombre (1959), La cara de la desgracia
(1960) y Tan triste como ella (1963). Seres desamparados se mueven a través
de estas páginas, dentro de un mundo de decadencia signado por la
soledad, la nostalgia por la felicidad perdida, la incomunicación y la
imposibilidad de llegar a saber todo acerca de cualquier cosa. Nacido en
Montevideo, en 1909, y fallecido en Madrid, en 1994, Juan Carlos Onetti es
una de las figuras fundamentales de la narrativa hispanoamericana. Autor
de novelas de singular importancia como La vida breve, El astillero y
Juntacadáveres, en las que invento la mítica ciudad de Santa María,
ubicada en las cercanías de Buenos Aires, Onetti recibió en 1980 el
Premio Miguel de Cervantes.
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Si quieres consultar la lista
con todos los cuentos y novelas de Onetti, ordenados cronológicamente
según el año de su publicación, pulsa aquí
(relación elaborada por Borris Mayer, encontrada en su excelente página sobre Onetti: http://www.borris-mayer.net/onetti/onetti.html
)
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