EL ASTILLERO (Argentina -2000)

Ojos bien cerrados


Es verdaderamente grata la experiencia de disfrutar la música del Chango Spaciuk en una sala con sonido Dolby, que permite apreciar en plenitud la belleza y originalidad de sus canciones, que englobaríamos -si fuésemos esa clase de personas- en el llamado género de "proyección folcklórica" o "folcklore moderno".

Y resulta aún más placentera esa experiencia cuando la excusa de su presencia -en este caso, una película- no depara satisfacción alguna a los demás sentidos.

Sobre la novela homónima de Juan Carlos Onetti, David Lipszyc -también director del film- y Ricardo Piglia pergeñaron un guión que falla sistemáticamente en todas sus propuestas. Desde el tono, desde la construcción de los personajes, desde la trama, El astillero sólo consigue aburrir, sumándose a una larga lista de películas nacionales que, simplemente, ya a esta altura no tienen cabida dentro del panorama de la producción cinematográfica actual.

Los problemas no parten de la historia, que ofrecía buenas posibilidades para su transposición al cine (un mérito exclusivo de Onetti que los realizadores no supieron aprovechar). En un pueblo perdido, cuyo amo y señor es Petrus (Norman Briski) -dueño del astillero en cuestión-, reaparece tras algunos años "Juntacadáveres" Larsen (Ricardo Bartís), viejo malandra otrora emigrado a la fuerza. El hombre regresa con claras intenciones de revertir el pasado humillante y teje una serie de intrigas (que incluye levantarse a Angélica Inés, hija del mandamás a cargo de una insoportable Ingrid Pelicori) hasta ser nombrado Director del astillero, empresa en la que convive con Kunz (Luis Machín) y Gálvez (Alfredo Ramos), dos pobres tipos con título de "gerente" que subsisten malvendiendo la chatarra oxidada de Petrus. También cae en la trampa la mujer de Gálvez (Mia Maestro, que al menos está buena), a quien Larsen intentará seducir para obtener otros beneficios. Sin embargo, como se ocupa de subrayar la película sin dejar lugar a la sorpresa, las cosas no son como parecen y, como en toda historia de "pueblo chico, infierno grande", no le será fácil a Larsen salirse con la suya.

Todo lo que el argumento puede prometer se desvanece sin más, no sólo por el desafortunado guión sino también por una puesta en escena demasiado conservadora -y en consecuencia, poco interesante- y además por una dirección de actores ausente sin aviso. Sólo Cristina Banegas logra alejar su personaje de la mediocridad generalizada, que parece ser responsabilidad de diálogos nada felices y una marcación totalmente errada y no de los actores, que dan la sensación de estar haciendo lo que pueden.

Como detalle humorístico, cabe mencionar una perlita que adorna el epílogo de El astillero. Resuelta la historia, la imagen funde a negro para dejar oír la lectura en off de Juan Carlos Onetti de una oración de la novela. ¿"Homenaje" al autor? ¿Intento de legitimación del film ante el original? ¿Guiño canchero? ¿Pretendido golpe de efecto? ¿Reflexión sobre la difícil distinción entre ficción y realidad? Quién sabe.

En cualquier caso, mejor pasar por la disquería.

Ezequiel Luka

 

DIRECCIÓN
David Lipszyc

PRODUCCIÓN
LDG- David Lipszyc

GUIÓN
Ricardo Piglia y David Lipszyc

sobre la novela homónima de Juan Carlos Onetti.

FOTOGRAFÍA
Guillermo Behnisch

MONTAJE
Juan Carlos Macías

SONIDO
Jorge Stavrópulos

MÚSICA
Chango Spaciuk

 

INTÉRPRETES
Ricardo Bartís

Mia Maestro

Ingrid Pelicori

Luis Machín

Alfredo Ramos

Cristina Banegas

Norman Briski

Ulises Dumont.

ESTRENO
17/08/00

DURACIÓN

100 min. (aprox.)



©Film on Line 2000-Todos los derechos reservados

 

Encontrado en: http://www.filmonline.com.ar/Malon/estrenos/elastillero.htm