A Ana María Barrenechea


Tarjeta (en el verso, la figura caricaturesca de un mono)

Sin Fecha

Muy querida Anne-Marie:

Estoy trabajando como una mona. Mi trabajo consiste en de-aprender a ver -Y en hacer o tratar de hacer poemas que tambien es aprender a ver. París es maravilloso. Estoy aquí con una angustia y una aledría de demonio y de ángel. Me enloquezco rítmicamente y se me ocurren ideas geniales imposibles de cominicar, ya que vos y Susana no están. Las extraño inmensamente. Han de pasar muchos siglos hasta que nazca un andaluz (1), quiero decir, tres muchachas como nosotras. ¿Por qué no se vienen ambas dos?

Toda mi concepcion del mundo se ha dado vuelta: me he quedado desnuda y carente de conceptos y preconceptos. No sé qué será de todo esto pero me siento cambiar y transformar. Me gustaría mucho saber de ti. Un grandpisimo abrazo

Alejandra

Nota: Me fui del foyer familiar (2). Habito un maravilloso en St. Germain. Es horriblemente caro, razón por la cual estaré solo un mes. Lo que vendrá yo no lo sé.

(1) Obvia referencia al Llanto por Ignacio Sánchez Mejía, de Federico Garcia Lorca.

(2) Al principio de su estada en Paris, Alejandra vivió con tíos paternos profesionalmente establecidos en Francia. No resulta demasiado sorprendente constatar que la convivencia fue muy brebe. Como dice Chesterton, los grandes poetas suelen ser una bendición para la humanidad y una catástrofe para sis propias familias.

 


Paris, 10 de diciembre de 1962

Queridísima Anita: ¿cuándo venís a París? Pero tal vez será mejor que no vengas pues en el museo Cluny ya han descubierto que alguien robó la tapicería de la Dama de la Licorne. Lo que podés hacer es venirte con anteojos oscuros. 

Me fui del horrible empleo. Ahora busco otro. Se ruega considerar que enviar esta carta me privará de un almuerzo. Si la vez por azar a mi madre —no lo creo pero por las dudas— no se lo digas. ¿Que si me angustia el asunto? Sí y no. Mentalmente me siento libre y contenta pero digestivamente vacía y melancólica. No hablemos más del asunto: no es de pobres tratar de la pobreza. Maurice N’— acaba de pedirme que prepare con él un número de Les Lettres Nouvelles dedicado a “La literatura fantástica en América Latina.” Confío en tus consejos. Decime todos los nombres de cuentistas que corran por tu cabecita rubia, no importa tanto la fama cuanto la calidad —como diría Ling-Ya-Tang. Si tenés un ejemplar de tu libro sobre la lit. Fant. envialo que será leído y releído. Contestame y no te permitas el ocio cuando se trate de moi... 

No sé si anotaste los nombres de los críticos literarios franceses que creo importantes 9!): Jean-Pierre Richard (su ensayo —ya famoso— sobre Mallarmé fue su tesis de doctorado en la Sorb.)—(Editions du Seuil)— Se habla mucho también del método empleado por François Germain en L’imagination d’Alfred de Vigny (Editions Librairie José Carte). Otro libro: el de Weber (Gallimard) Ensayo sobre “la géneris de la obra poética”. (esencialmente psicoanalítico). Te recomiendo, también, el “Rimbaud par lui-même” d’Ives Bonfoy (Ed. du Seuil). Nada más por hoy. 

Si sabés de un empleo en París avisáme. O si necesitan maravillosos traductores en la EUDEBA o consejeros o corresponsales decíme (siempre que sea seguro el pago). Así anda la poesía. 

¿Estás contenta? ¿Cómo anda aquello? Portate bien y escribime. 

Ah! Decime algo de lo que pensás sobre Juan Ramoncete Jiménez. O si tenés en conferencia impresa enviala (por barco). Lo estuve releyendo y atesoré(1) varias ideítas que te confiaré en la próxima. 

Si no te veo en Año Nuevo te enviaré un cariñito mental. Haz lo propio. Un gran abrazo de 


Alejandra 




Hermosa amiguita Ana, quiero decir, distinguida amiga: ¡sonno iiiio! la tua Alejandra! En cuanto hollé delicadamente el suelo de la mother patria mi madre en particular dictaminó excesivas delgadeces lindantes con inminentes anemias. A causa de ello me llevaron a perder mi hermosa silueta a Miramar. Quiero decir: estuve en Bs. As. sólo un día: del 10 al 11 de febrero. Anteayer regresé por fin y me apresuro a darte señales del sentimiento tráxico de mi exigencia. Antes de partir te envié —allá por las gélidas navidades parisinas— un sobre grande, grande, con el mismo articuloncio que remito ahora. Supe por otras amargas experiencias que los carteros, ebrios de fois gras y de largos besos, anonadaron y desaparecieron buena parte de la correspondencia mundial. Y —agregó la fina poeta— como tengo muy mucho interés en que leas este —digamos— reportaje que le hice a nuestro queridísimo Julio, te lo envío tout de suite para que veas que a veces somos serios e inteligentes y sesudos y obedientes a lo que continde día tras día para nuestro capote o debajo de nuestro capote, que no otra cosa dijo la infausta Concha Espina que Dios perdone le perdone sus pecadillos como nosotros nos perdonamos nuestros picadillos, día tras día. xxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxx xxxxxxxxxxxxxxxxx(tachado por haber metido la pata). 


Este —digamos— reportaje ha sido ya publicado en el suplemento literario de un diario de Venezuela, no recuerdo su nombre (podré averiguarlo), sólo recuerdo los dólares que me retribuyeron la atención lo cual me permitió comprarme obleas y maní con chocolate y dar varias vueltas en la calesita (sentada femeninamente de costado sobre un hermoso corcel de madera). 

Espero que nos veamos pronto los respectivos rostros, tan interesantes por no decir más, que esto y mucho más se puede decir de entrambos. Quiero verte y contarte mi viaje por Españita y hablar de esto y de aquello. 
Entonces: o telefonearnos sin ambajes. Yo soy 28-6348 (de sobrenombre 28). 

Os llamo prontito, querida amiguita. Aurora y Julio insistieron reiteradamente en que te abrace de su parte de ambos dos. ¿Sabés que leí en Parigi? “La lozano andaluza”, editado en París (en español) hace unos años. El idioma es a veces delicioso pero lo encontré demasiado igual a los impúdicos italianos (Aretino, Baffo y demás sinvergüenzas de esa época que decían malas palabras por doquier sin fijarse si hay damas presentes). 

Bueno, estoy aún con extraños vértigos y me creo en el barco, en la mar amarga, aún me quedó el vaivén algo así como una bujía oscilando (lo cuál, según la cábala, viene a ser el Alma (que no otra es la representación que del Alma se da en el susodicho libro). Andá recordando, cara amiga, en dónde diablos puedo leer —quiero decir, releer— al místico “hereje” Miguel de Molinos —aunque fuere solamente la “Guía espiritual” pues ando en obsesiones xxxxxxx pensando en la poesía y en el silencio (interno, naturlich) y me gustaría releer lo que cuenta Mickey Molinos al respecto. 

Culta como siempre te saluda con un abrazo 

>Alejandra 




Querida Anita: 

Estoy en un café pensando en vos y en Susana. Como no tengo el carnet de direcciones te envío cartas para las dos. Te ruego hacérsela llegar a Susana. 

Te rememoramos siempre con los Cortázar y los Octavio Paz. Me gustaría saber cómo van tus cosas (seguro que muy bien). 

Yo ando mejor que nunca. Escribo, publico en las revistas de aquí y —lamentablemente— trabajo en sitios infames para ganarme el duro pan de cada noche. 

A pesar de los amigos de aquí las extraño mucho a vos y a Susana. De allí que les escriba estas apresuradas líneas —sin mi estilo genial pues está por comenzar la función cinematográfica. 

Te escribiré después y te contaré muchas cosas. 

Un gran abrazo de tu amiguita 

Alejandra 
9, rue de Luynes 
Paris 7é