A León Ostrov
(enviadas desde París, es decir entre 1960-1964)
II
Sin Fecha
... Tensión a toda hora. La cuestión de siempre: destrucción o creación, sí y no. Me repito la frase aquella que leí hace mucho:
"Le seul remède contre la folie c'est l' innocence des faits." (1)
Felizmente no ha muerto el humor y no deja de divertirme mi vida cotidiana en la que mi torpeza actúa y transforma todo en un viejo film de Chaplin. Así es como me resistí durante muchos meses a lavarme la ropa (me compraba cosas nuevas), lo que impidió suicidarme porque, ¿qué poeta se dejaría manosear sus valijas de muerto si hay en ellas ropa no lavada?
... De pronto me di cuenta de lo que es la poesía, quiero decir, leyendo y releyendo poetas muy distintos sentí cierto ritmo, cierta iluminación, cierta vivencia distinta del lenguaje. Mis últimos poemas son lo mejopr que hice. (¡Y qué hice!). Pero no me contentan. Confieso tener miedo. Sé que soy poeta y que haré poemas verdaderos, importantes, insustituibles, me preparo, me dirijo, me consumo y me destruyo. Es mi fin. Y no obstante corro peligro. Tal vez si me encerraran y me torturaran y me obligaran mediante horribles suplicios a escribir dos poemas maravillosos por día, los haría. Estoy segura de ello. Tal vez yo no busco un maestro, busco un verdugo...
... Le di ideas buenas (2). Pero hacer los diálogos me es imposible. Yo no sé hablar como todos, mis palabras suenan extrañas y vienen de lejos, de donde no es, de los encuentros con nadie. ¿Qué artículos de consumo fabricar con mi melancolía a perpetuidad?
(1) El único remedio contra la locura es la inocencia de los hechos.
(2) Se refiere Alejandra aquí a conocidos que le habían ofrecido hacer un guión, según explica Inés Malinow.
Encontrado en: http://www.iespana.es/pizarnik/home.html